jueves, 4 de abril de 2013

La rebelión para eliminar a Somoza



El incumplimiento del pacto político que había sido firmado en Managua, el 3 de abril de 1950, conocido como el “Pacto de los Generales”, entre Emiliano Chamorro y Anastasio Somoza García, produjo como consecuencia no esperada una conspiración armada, por parte de un fuerte sector de exoficiales académicos de la desaparecida Guardia Nacional, contando con el respaldo unánime de valiosos elementos profesionales del país, entre los que figuraron los doctores Francisco (Paco) Ibarra y Enrique Lacayo Farfán.

Somoza García, creador de su macabra regla de las tres P: “Plata para los amigos, palo para los indiferentes y plomo para los enemigos”, por costumbre y tradición se burlaba e incumplía todo lo que suscribía. Eso lo corroboró faltando a los puntos básicos del convenio político con Emiliano Chamorro que contemplaba, entre otros aspectos, la “no reelección”.

El dictador, dándole rienda suelta a sus ambiciones pasó por encima de los acuerdos y comenzó a tejer los hilos para alcanzar su finalidad. Esto vino a crear las condiciones apropiadas para hacer posible lo que se conoce en la historia como “la rebelión de abril”, que por los preparativos militares pudo desembocar en una contundente victoria, que diera paso al establecimiento de un gobierno pluralista, respetuoso de todas las libertades, constructor de la democracia, y por consiguiente impulsor del Estado de Derecho. Objetivo que aún en los presentes tiempos no se ha podido hacer realidad. por la repetición de otra dictadura que ha resultado más siniestra que la anterior de 45 años.

Por la infidencia de un traidor, de esos que nunca faltan en los movimientos libertarios y que ponen al descubierto la cobardía de algunas personas y su apego dinero, fracasó la rebelión del 4 de abril de 1954. Y a Nicaragua se le escapó de las manos la posibilidad de tener un gobierno que diera apertura a los postulados de la paz social, tantas veces destruida por serias confrontaciones.

Otro de los motivos del fracaso del complot de abril del 54, fue la incompatibilidad de criterios que se registró entre los rebeldes, lo cual, por efecto lógico dio lugar a la anarquía. Y la otra causa fue que el fundador de la dinastía somocista aplazó un viaje que había programado a su quinta veraniega en “Montelimar”, a donde iría a mediar en una fuerte controversia entre sus hijos, los hermanos Luis y Tachito. Somoza García fue antes al Aeropuerto de Managua, para recibir un lote de caballos de raza que le enviaba de regalo su colega dictador de Argentina, Juan Domingo Perón, y allí fue avisado del complot, el cual fue abortado mediante un baño de sangre contra los patriotas que inmediatamente fueron ejecutados.

A los rebeldes que fueron apresados y conducidos a los temibles sótanos de Casa Presidencial, ubicados en la Loma de Tiscapa, se les sometió a intensos interrogatorios y sádicos tratamientos en las cámaras de torturas. Entre esos prisioneros estaban: Pablo Leal Rodríguez, los hermanos Adolfo y Luis Felipe Báez Bone, Jorge Rivas Montes y otros. En esa ocasión, a Pablo Leal, el funesto “Tachito”, el de lentes oscuros que “ocultaban la imagen de su alma”, como dijo una vez el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en uno de sus tantos editoriales, con una bayoneta le cortó la lengua; a Rivas Montes, con un mecate le halaba las partes nobles y se le paraba encima del pecho.

En la rebelión de abril de 1954 murieron, cobardemente asesinados: Edgard Gutiérrez, Manrique Umaña, Amado Soler, Optaciano Morazán, Miguel Ramírez, José María Tercero Lacayo, Francisco Madrigal, Luis Felipe Gabuardi, Antonio Velásquez, Adolfo y Luis Felipe Báez Bone, Guillermo Gutiérrez, Francisco Granillo, Manuel Agustín Alfaro (padre de Indiana y Agustín Alfaro López), Francisco Caldera, Carlos Ulises Gómez, Juan Martínez Reyes, Pablo Leal Rodríguez, Ernesto Peralta, Rafael Praslín, Humberto Ruiz, Pedro José Reyes y Juan Ruiz Traña.

La rebelión democrática del 4 de abril de 1954 debe perdurar como ejemplo de patriotismo, en el espíritu de los hombres libres que buscan la redención de Nicaragua para nuevos días y mejores tiempos. 

Por: Hugo Ramón García

El Autor es Periodista de Somoto.

Tomado de  http://www.laprensa.com.ni

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