sábado, 4 de octubre de 2014

¿Coalición contra Daesh o contra Siria e Irak?

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La denominada Coalición Internacional, encabezada por Estados Unidos, inició sus ataques contra los terroristas del EIIL (Daesh, en árabe) en Irak y Siria. Aquellos países que al inicio se oponían a enviar tropas e incorporarse a los bombardeos, poco a poco fueron cambiando de opinión a favor de la agresión militar. En el siguiente artículo pretendemos analizar las siguientes cuestiones:
¿Por qué países como Francia y el Reino Unido cambiaron su política para incorporarse a los ataques contra Daesh? ¿Por qué EE.UU. reaccionó tan tarde a la hora de combatir a los terroristas? ¿Cuáles son los objetivos de estos ataques?

Atacar a los terroristas de Daesh supone involucrarse en una contienda bélica que viene acompañada de bajas militares y la pérdida de grandes recursos financieros, tal como aseguró hace una semana el secretario de Defensa de Estados Unidos, Chuck Hagel, ante los periodistas, de que los ataques a Daesh conllevan un gasto de entre 7 y 10 millones de dólares al día.

Así que EE.UU. y sus aliados que se estaban liberando de dos guerras de desgaste como la de Irak y Afganistán y que atraviesan una grave crisis económica necesitaban una estrategia que convenciera a sus naciones para involucrarse en otra aventura bélica.

EE.UU. y el Reino Unido, tras la emisión de las imágenes de la decapitación de sus ciudadanos y la propaganda sobre los crímenes de los terroristas, consiguieron convencer a la opinión pública de lanzar una guerra. Mientras tanto, para Francia, cuya deuda pública supera los 2 billones de euros y la popularidad de su presidente, François Hollande, en caída libre, la situación no era tan favorable como para alinearse a sus socios, así que se produce la decapitación de uno de sus ciudadanos en Argelia a manos de los terroristas afiliados a Daesh en ese país africano, y, posteriormente, somos testigos de las declaraciones del canciller, Laurent Fabius:

“La posición de Francia fue determinada por el presidente, y se basa en la defensa de nuestros intereses no solo por los actos de terror de ese grupo y el repudio que provocan, sino también por defender nuestra seguridad y la de nuestra Europa. La cuestión es nuestra seguridad, y no hay que ceder en lo más mínimo ante las amenazas de un grupo terrorista”.

Ahora el terreno está preparado para atacar a Siria; Daesh se ha convertido en un grupo abominable ante la opinión pública internacional que decapita a hombres y vende mujeres. No obstante, lo que nos crea interrogantes sobre el tema es que los ataques a Daesh empezaron después de la publicación de las imágenes de la decapitación de ciudadanos estadounidenses y británicos por estos grupos, a pesar de que la naturaleza, estrategia y amenaza del EIIL han sido iguales antes y después de estos actos de horror.

De todos modos, cualquier ataque contra territorio sirio, antes del peligro del EIIL, hubiera sido interpretado como una invasión a un país independiente, miembro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero hoy las puertas están abiertas para hacerlo sin ningún inconveniente, y en el marco de la lucha contra el terrorismo, las atrocidades y el salvajismo de ese grupo.

No hay duda de que las circunstancias se han desarrollado de modo tal que Washington y sus aliados han visto allanado el terreno para el derrocamiento del Gobierno del presidente sirio, Bashar Al-Asad. Además, se puede interpretar que los ataques no se limitarían a Daesh, sino que involucrarían al Gobierno y al Ejército sirios. Ahora resulta irrelevante cuál será su plan para materializar este objetivo, lo importante es que ya se está produciendo la invasión del territorio sirio de la mejor y más aceptable manera posible. Quizás, en el futuro, el derribo de un avión de la coalición sea una buena justificación para un ataque contra las posiciones del Ejército sirio.

Las declaraciones de gobiernos de diferentes países involucrados en estos ataques nos permiten lanzar estas afirmaciones. El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, indicó que las fuerzas extranjeras no deberían limitarse a luchar contra Daesh, sino que deberían tener un plan para derrocar al presidente sirio, y dijo que el lanzamiento de toneladas de bombas desde el aire es únicamente una solución temporal.

Asimismo, la embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, Samantha Power, reiteró que Washington insiste en que el presidente sirio, Bashar al-Asad, debe abandonar el poder: “Seguimos creyendo que el régimen de Al-Asad es un imán para el terrorismo. La oposición siria moderada es la mejor alternativa al régimen, y el mejor contrapeso para los terroristas de Daesh”.

La otra cara de estos ataques radica en la división de Irak y Siria, meta que se conseguiría mediante una operación a largo plazo. El portavoz del Pentágono, John Kirby, dijo que el Ejército de su país no puede hacer desaparecer a los terroristas con ataques aéreos. Además, recalcó que no se trata de una tarea fácil y rápida, y que los comandantes estadounidenses sabían claramente desde un inicio que los ataques aéreos por sí solos no tendrían resultados, por tanto, se necesitará adoptar medidas a largo plazo, como el entrenamiento de los rebeldes moderados sirios y el reforzamiento del Ejército iraquí.

Estas declaraciones, de las que se interpretan la posible extensión de la misión contra un grupo de terroristas, se producen mientras este mismo país, junto a sus eternos aliados, atacó en 2003 Irak y en tres semanas derrotó a un Ejército bien organizado y liderado por el dictador iraquí, Saddam Husein. Otro punto en estos ataques estriba en que Washington, en vez de hacer blanco contra las posiciones de los terroristas, está destruyendo la infraestructura siria, como las refinerías.

Además, Washington está fortaleciendo el Ejército kurdo y suní, tanto en Irak como en Siria, hecho que prácticamente resultaría en la división de estos países y un cambio en la estructura de los Gobiernos de ambas naciones.

Entonces, se baraja la posibilidad de que se repita la experiencia de Irak durante la época de Saddam Husein, cuando en una parte de Siria se declaró un estado de exclusión aérea, algo que significaría la formación de dos Estados en Siria, y la posterior división de Irak.

Si bien hoy los aviones de la Coalición actúan contra Daesh, resulta bastante seguro que estos no serán su único blanco, y sus dimensiones afectarán a terceros y podrían resultar en la división de Irak y Siria. 



Por Rasul Gudarzi 

HispanTV

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