sábado, 25 de octubre de 2014

Entre el Coppelia y la prensa, ¿todo sigue igual?

Este artículo de la joven periodista matancera Yunielis Moliner Isasi muestra claramente el verdadero papel del periodista dentro de nuestra realidad actual. El periodista tiene el responsable papel de canalizar las inquietudes de la población sobre la negligente actuación de muchos funcionarios, cuyo mal desempeño genera descontento e insatisfacción.

¿Por qué, me pregunto, cederle un espacio a la crítica mal intencionada de los detractores de nuestra Revolución, quienes manipulan deliberadamente nuestras realidades? El periodista revolucionario debe poner el dedo en la llaga sobre los problemas, hacerlos públicos, arrinconar al responsable de hechos que afectan al pueblo y generar respuestas de los órganos de la administración.

Los editores deben desprenderse de ese dañino secretismo con el que pretendemos tapar lo mal hecho y darle un voto a favor a la impunidad y nos hace cómplices de la indolencia. Te felicito, Yunielis, por este trabajo. 

Espero de las autoridades de Matanzas una urgente respuesta a estos problemas y que el pueblo -en todas las esferas de los servicios-, tengan un trato privilegiado y digno como se merece. (Percy Francisco Alvarado Godoy)

Caricatura Fuentes Orlando Ramos 

Hace varias semanas fui al Coppelia, sitio muy visitado por los matanceros. Después de la archiconocida cola y la sentencia del dependiente de que eran “solo dos ensaladas por personas”, nos sirvieron un helado que parecía un durofrío y se alejaba del añorado naranja-piña.

Pensé escribir al respecto, pero uno de mis acompañantes me interpeló con la siguiente  frase: “Para qué vas a decir algo, si todo, al final, sigue igual”.

Sorprendida, cuestioné lo que me había enseñado la escuela de Periodismo y la experiencia de muchos de mis compañeros, ganada a lo largo de los años.

La prensa interpreta y construye la realidad social, informa y educa.  Ella investiga los fenómenos en sus múltiples aristas y los critica responsablemente. El periodismo recoge (o debe recoger) el sentir del pueblo y lo convierte a veces en denuncia social.

Los periodistas señalamos  los problemas, pero no somos los encargados de resolverlos. Imposible, no dirigimos ni trabajamos en gastronomía, acueducto, vivienda o transporte, por citar algunos ejemplos  de sectores sensibles.

Somos aquellos que de manera persistente buscamos la información de múltiples fuentes, que se abren o se cierran a su conveniencia, escudándose en frases como “eso no es publicable” o es secreto, y violando con ello el básico derecho de todos los ciudadanos a estar informados.

A diferencia de lo que piensan muchas personas, a los reporteros nos preocupan los problemas y nos duele informar sobre determinada dificultad y que todo siga igual.

El discurso político de estos tiempos llama a criticar lo mal hecho, a eliminar el secretismo y a ejercer un periodismo humano, veraz y eficaz. No es momento de poner trabas, sino de actuar sabiamente y con respuestas concretas.

El mayor desafío de nuestro periodismo es responder a las demandas de un pueblo instruido y exigente.

Mientras tanto seguiré pensando que SÍ es deber de la prensa criticar las largas colas, el maltrato a la población y el helado derretido del Coppelia de Matanzas, como es responsabilidad de su administración evitar que todo siga igual.

Por Yunielis Moliner Isasi en octubre 24, 2014 

Tomado de http://www.radio26.cu

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