viernes, 31 de octubre de 2014

Ligan a estadounidense con manifestaciones en Hong Kong

 

Dan Garrett, un ex analista de inteligencia del Pentágono, últimamente ha atraído más miradas de lo normal cuando recorre las calles locales con una cámara que tiene un lente de 300 milímetros, tomando imágenes de las manifestaciones a favor de la democracia, letreros y engomados.

“No creo que siga siendo por los tatuajes”, dijo cierta mañana reciente antes de su paseo diario a través de los campamentos de protesta en Hong Kong. “Creo que han leído cosas sobre mí o visto las fotos por Internet y están pensando ‘¿qué se trae? ¿es el espía estadounidense?”’

Los periódicos y los políticos proBeijing de Hong Kong, así como los medios de China continental, han dicho que lo es y lo han convertido en una de las principales exhibiciones en sus alegaciones de una conspiración occidental detrás del tumulto político registrado en la ciudad.

Mencionando el pasado en el cual asegura haber trabajado para instancias estadounidenses de inteligencia, los medios han señalado que Garrett ha participado en subversión financiada por Washington, tratando de hacer una revuelta contra el Partido Comunista Chino. Sostienen que forma parte del esfuerzo que funcionarios chinos y medios controlados por el Estado llevan a cabo a fin de desacreditar el movimiento prodemocrático de Hong Kong haciéndolo pasar por una insurrección organizada desde el exterior.

“Una plétora de evidencia demuestra que Estados Unidos provocó a los estudiantes para boicotear clases, en lo que ha sido una obvia maquinación para sembrar el caos en Hong Kong”, se dice en un video emitido por Xinhua, la principal agencia informativa oficial china, la cual divulgó lo que dijo eran comentarios hechos por Garrett.

“Garrett trabajó en inteligencia para el Departamento de Defensa de Estados Unidos y en varias instancias nacionales de inteligencia”, se dice en el video. “Sin exageración alguna, se trata de un espía de alto nivel”,

Garrett, de 47 años y estudiante de posgrado que prefiere los shorts, las sandalias y camisetas, se dice confundido.

“Esto resulta extraño en varios niveles”, dijo. “Yo no soy James Bond”.

Estudiante en la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, Garrett está escribiendo una disertación acerca de la forma en que la ciudad se volvió campo de batalla entre símbolos políticos rivales. Para su perplejidad, también se ha convertido en uno de dichos símbolos: descrito como espía que fomenta la insurrección entre los manifestantes a quienes estudia, y como ejemplo de la intromisión occidental.

Dijo que las aseveraciones se basaban en descripciones extrañas e incorrectas sobre su carrera y trabajo actual, y en la versión falsa en torno a una junta a la cual asistió a principios de septiembre, donde extranjeros que radican en Hong Kong se reunieron con políticos democráticos y activistas estudiantiles.

“No soy espía ni nunca lo he sido”, dijo. “Me han usado en una campaña cuyo propósito es que a la gente le dé miedo que se diga que colaboran con los extranjeros. Se trata de una guerra indirecta”.

Aun antes de que a finales de septiembre las manifestaciones a favor de la democracia se transformaran en ocupaciones de las calles, funcionarios y medios chinos se refirieron al principal movimiento prodemocracia, Ocupemos la Central con Amor y Paz, como una conspiración contra el dominio del Partido Comunista patrocinada por Occidente.

Beijing se ha enfurecido incluso por comentarios tibios acerca del revuelo político en Hong Kong que se han hecho en Washington, Londres y otras capitales, considerando dichos comentarios intromisión en asuntos internos chinos. Pero las acusaciones dirigidas a Garrett y otros habitantes extranjeros van más allá de alegar únicamente que simpatizan con los jóvenes manifestantes callejeros.

Periódicos proBeijing y la prensa de China continental han señalado que la junta que tuvo lugar en septiembre, alrededor de dos semanas antes de que comenzaran las protestas, era evidencia de la planeación de inspiración occidental que había detrás de éstas y de que Garrett era uno de los líderes.

“Estados Unidos apoya firmemente la huelga estudiantil y las medidas de protesta”, se reportó que dijo, según la información sobre la junta publicada en The Wenwei Po, un periódico proBeijing publicado en Hong Kong.

En la nota se indica asimismo que Garrett trabajaba para el Consulado General de Estados Unidos en Hong Kong.

Scott Robinson, vocero del Consulado, dijo que Garrett no laboraba ahí.  

Garrett dijo haber nacido en Florida y haberse criado en una familia pobre que trabajaba para una feria itinerante. El entró a la Fuerza Aérea, pasó seis años destacamentado en Japón laborando como recolector y analista de señales de inteligencia, convirtiéndose en analista de la Dirección de Seguridad Nacional y de la Dirección de Inteligencia de Defensa, habiendo laborado un tiempo en el sector privado.

Garrett no ha ocultado su trabajo anterior en el Gobierno, incluso a través de su cuenta de Twitter, pero dice no mantenerse en contacto con sus exjefes gubernamentales.

La acusación de espionaje constituyó una rara distracción, señaló, porque en el 2011 abandonó el Gobierno inconforme con numerosas políticas estadounidenses, como la tortura de los sospechosos de terrorismo. Cuando se le preguntó su tendencia ideológica, dijo: “ciberpunk”.

The New York Times

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