sábado, 4 de octubre de 2014

Quién era Alan Henning, el británico al que mató Estado Islámico

Allan Henning
Fotografía familiar sin fecha en la que aparece el británico Alan Henning, secuestrado por el Estado Islámico y quien fue amenazado de morir en un nuevo video donde fue decapitado otro británico, David Haines. (Foto AP/PA Wire

Henning, ciudadano británico, viajó a Siria varias veces como trabajador humanitario, pero fue secuestrado por Estado Islámico, que este viernes al parecer lo decapitó. BBC Mundo cuenta su historia. 

Cuando Alan Henning, un taxista de 47 años de Manchester, estaba viajando el año pasado a Siria en un convoy de ayuda humanitaria, dijo que era importante asegurarse de que lo que transportaban llegara a “la gente adecuada”.

No pudo cumplir con su objetivo: el grupo extremista autodenominado Estado Islámico (EI) lo tomó como rehén en la zona de Ad Dana a sólo minutos de su llegada, el 27 de diciembre de 2013.

Ahora fue difundido un video en el que parece ser decapitado; el primer ministro británico, David Cameron, dijo este sábado que se trató de un asesinato “aborrecible” y “sin sentido”.

La familia del taxista se mostró “devastada” por su muerte en un comunicado hecho público este sábado.

Su secuestro se dio a conocer nueve meses despues de haber ocurrido, cuando se convirtió en el cuarto rehén occidental en aparecer en un video de EI.

Antes aparecieron videos similares de los periodistas estadounidenses James Foley y Steven Sotloff y el trabajador humanitario británico David Haines, todos asesinados por Estado Islámico.

Casado y padre de dos hijos, Henning era apodado “Gadget” por sus habilidades técnicas.

El convoy en el que viajaba cuando fue secuestrado estaba compuesto por varios musulmanes británicos, a quienes había conocido en su trabajo como taxista.

Ya había participado en tres viajes similares.


Un viaje que le cambió la vida

Antes de viajar a Siria por cuarta vez, Henning comentó a la BBC que no era musulmán, pero que su visita a un campamento de refugiados le cambió la vida y se sintió obligado a regresar.

El grupo salió de Reino Unido una semana antes de su captura y tenía la intención de entregar ayuda a los refugiados.

Los voluntarios recaudaron dinero para comprar equipos médicos vitales, incluidas antiguas ambulancias del Servicio Nacional de Salud británico, que pensaban entregar a hospitales.

Artículos como leche para bebés, pañales y alimentos fueron empacados en las ambulancias y transportados más de 4.800 kilómetros, antes de cruzar de Turquía a Siria.

Henning lavó autos para juntar dinero para donaciones.

Imágenes de él en la Navidad de 2013, tomadas en el convoy en Turquía, lo mostraban hablando de los regalos que había recibido de su familia.

Allí comentaba lo duro que era estar lejos y que entre sus regalos había artículos de higiene.

Los demás integrantes del convoy le obsequiaron una camiseta, loción de afeitar, chocolates y galletas.

También bromeó sobre alguien que le había preparado un desayuno de “huevos asiáticos, frijoles y tostada” que “recibió con gratitud”.

“Más gente debería mostrar un poco más de caridad. Así, al menos ves a dónde va, a la gente adecuada”, expresó.

Una semana después de que el primer video de EI en el que se vaía a Henning apareciera en internet -donde el grupo amenazaba con matarlo- su esposa Barbara pidió su liberación.

“Cuando lo secuestraron estaba manejando una ambulancia llena de comida y agua para ser entregada a quien la necesitara”, dijo.

“Confundidos”

Tres días después, la familia recibió una grabación de audio de Henning “rogando por su vida” y su esposa emitió un segundo mensaje.

“He visto a musulmanes en todo el mundo cuestionar a EI acerca del destino de Alan”, expresó.

“Por favor, libérenlo”, pidió.

El líder del convoy en el que iba Alan cuando lo secuestraron era su amigo Kasim Jameel.

“Recibir un mensaje así de un ser querido es duro para mí, pero eso no es nada comparado con lo que está pasando su familia y menos con lo que está pasando Alan”, dijo antes de que se supiera de la muerte de Henning.

“Es un bonachón”, añadió. “Eso debe ser un infierno absoluto, no saber qué le ocurrirá en la próxima hora”.

Otro compañero de convoy, Majid Freeman, de 26 años, describió a Henning viendo un video en el que murieron niños por falta de electricidad en un hospital sirio, tras lo cual recaudó dinero para comprar un generador y llevarlo.

Microchip en el pasaporte

“Esa es la clase de persona que ‘Gadget’ es”, comentó.

Estado Islámico capturó a Henning y a otros integrantes del convoy 20 minutos después de que entraron a Siria.

Fueron interrogados por combatientes del grupo y les decomisaron sus pasaportes, aunque eventualmente los demás -todos musulmanes británicos- fueron liberados.

Freeman, quien estaba con Henning entonces, dijo: “Allí fue cuando descubrimos que ‘Gadget’ no estaba”.

Estado Islámico acusó a Henning de ser un espía -por el microchip en su pasaporte británico- y se lo llevaron.

Freeman entregó su propio pasaporte para demostrar que los musulmanes británicos también tienen este microchip, pero de nada sirvió.

Casi todos abandonaron Siria, aunque unos pocos se quedaron para ayudar a buscar a Henning.

Los demás aún creían que pronto sería liberado.

Pero el 13 de septiembre de 2014 Henning apareció al final del video en el que Estado Islámico mostró la muerte de Haines.

“Pesadilla”

Freeman declaró en su momento a la BBC que al ver a Henning en el video -vestido de anaranjado como otros rehenes de EI- era lo que él y sus amigos estaban temiendo.

“Bajó mucho de peso, se veía diferente y no hay nada que pueda hacer, es una pesadilla”, manifestó.

“Escuchas estas cosas todo el tiempo en los noticieros pero no esperas que le ocurra a alguien que conociste, con quien viajaste y comiste”.

La doctora Shameela Islam-Zulfiqar también viajó con Henning varias veces, incluida la última, y escribió un diario para la BBC, que no se transmitió completo a causa del secuestro.

“Alan es un ser humano notable, compasivo y desinteresado”, dijo.

“Para él no era suficiente sentarse a donar dinero o crear conciencia, él tenía que hacer algo sobre lo que había visto”.

“Cada vez que salía un convoy, sentía el impulso de ir; eso lo motivaba, ver en persona la diferencia que estaba marcando”.

Henning era muy popular con sus compañeros, casi todos tenían una historia graciosa que contar de él.

Era fanático del músico británico Phil Collins. Mientras cruzaba Europa en el convoy, reemplazaba la música tradicional islámica con la de Collins.

Otros compañeros recuerdan que mientras manejaban a Siria, cuando quisieron descansar en un hotel de Venecia, Henning insistió en dormir en la ambulancia, ahorrando el dinero para luego donarlo. BBC Mundo

Tomado de  http://www.animalpolitico.com

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