domingo, 25 de enero de 2015

Para UNPACU, Cuba nunca será lo primero.



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El liderzuelo de UNPACU colocó el pasado día 21 de enero, en el sitio de su organización, http://www.unpacu.org, un artículo titulado ““Embargo sí, embargo no”, algunos puntos que no debemos olvidar”, en el que trata de impostar sus opiniones sobre el proceso de acercamiento entre Cuba y los Estados Unidos.

Luego de una introducción en la que sobredimensiona su ego con frecuentes apreciaciones tales como “Yo escuché”, “Yo he tenido tres entrevistas con medios extranjeros”, “Yo he atendido”, etc., etc., José Daniel Ferrer intenta colocar 10 apreciaciones o matrices de opinión, con un último párrafo introductor: “Hoy, poco antes de la medianoche, poco antes de mañana 21 de enero, quiero expresar algunos puntos, que no deben ser olvidados, sobre el tema de las relaciones EEUU-Cuba.”

Luego lanza sus 10 devaneos que son fruto de una descontextualización de la realidad y que quedan, simplemente, como un resultado de un vano intento de teorizar y especular desde el aislamiento político que padecen, tanto él, como la reducida y poco influyente contrarrevolución interna dentro de Cuba.

  1. De la inteligencia, los esfuerzos, el amor y el valor de los demócratas cubanos y el pueblo en general, - dice JDF-, dependen, sobre todo, la democratización y el progreso de nuestra patria.
Parece que el jefecillo de UNPACU olvida e ignora que los llamados demócratas cubanos –tanto dentro como en el exterior-, son grupúsculos cuya ideología no coincide con la del pueblo mayoritario y, por tanto, sus percepciones sobre democracia son diferentes y encontradas. El apego de los supuestos demócratas portadores de las ideas del capitalismo nada tiene que ver con el concepto inclusivo y realmente participativo que defendemos nosotros. Tampoco nuestro pueblo hará o apoyará cualquier intento foráneo por cambiarle su forma de vivir y decidir sus destinos.

  1. La solidaridad de EEUU, la Unión Europea y del mundo libre en general, es muy importante, pero nuestra labor es lo fundamental. Atribuir a factores externos más importancia de la debida, o esperar que otros vengan a resolver nuestros problemas, resulta implícita confesión de que no nos consideramos capaces de conseguir lo que a nosotros corresponde.
 Cuba ha sido el centro de la más contumaz guerra ideológica, presiones, agresiones e intento de aislamiento por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y otros sujetos del “mundo libre”, manera en que ha mostrado la supuesta solidaridad con los grupúsculos como UNPACU, usados como punta de lanza interna para subvertir nuestro orden institucional. Esos factores externos han fallado durante décadas en el vano intento por destruir a la Revolución y tampoco podrá lograrlo una contrarrevolución mercenarizada, debilitada internamente por sus propias contradicciones y por el oportunismo. Por tanto, el concebirla como sujeto de cambio es una quimera absurda.

  1. Con medidas restrictivas de una sola nación, por poderosa que sea, no se obliga a una dictadura contumaz a cambiar. Al régimen tiránico de los Castro EEUU le puede poner fin militarmente, pero ningún cubano cuerdo, ni norteamericano prudente apoyaría esta fórmula. También la dictadura colapsaría con un fuerte embargo de todo occidente, pero ni es posible que otros en el hemisferio decidan tal receta, ni sabemos hasta donde la terquedad de los Castro llevaría el sufrimiento de la población inocente. Por tanto, a la política de Obama le corresponde el turno. Si dará, o no, resultados, dependerá de todos los factores involucrados. El tiempo dirá la última palabra.
Aunque sugiere, pero no descarta tácitamente en este punto la posibilidad de una agresión en gran escala contra Cuba o un bloqueo total de sus enemigos, JDF apuesta por la política de Obama con respecto a Cuba, en una postura que contradice a otros contrarrevolucionarios como Berta Soler. Se apega a la zanahoria en ves del garrote. Llama a la inclusión de todos los factores involucrados en ese empeño, tal vez con la terca idea de que la contrarrevolución sea incluida en el diálogo, sin ser merecedora de ello por su falta de representatividad dentro de la sociedad cubana. Lo más válido en él es reconocer que las medidas restrictivas contra nuestro pueblo han hecho daño, es cierto, pero no nos vencieron.

  1. Si dices defender al pueblo, antes de tomar posición sobre algo escucha al pueblo, averigua cuál es el sentir mayoritario, cuales son los problemas, sufrimientos que padece el pueblo y cuales las soluciones que espera. Con planteamientos impopulares no atraes a quienes necesitas para fortalecer la lucha por el bien de todos.
¿Hipocresía? ¿Manipulación? ¿Desvergüenza? Todo es posible en un contrarrevolucionario como él. ¿Cómo se dice defensor del pueblo cuando todo el proyecto que sustenta va encaminado hacia la esclavización del mismo bajo el manto de un capitalismo despiadado y exclusivo? Si él hubiera realmente averiguado el sentir del pueblo cubano, se hubiera alejado de aquellos que bajo el manto de la bandera de las barras y las estrellas han querido robarle su soberanía y su derecho a decidir su futuro. Más que en foros provocativos, estaría humildemente trabajando en una fábrica, arando la tierra deseosa del sudor humano para reciprocarle con sus frutos o enseñando en una escuela.

Nadie le quitó a él el derecho de participar en las soluciones necesarias para proveer de bienestar a nuestro pueblo, pero no se le ha aceptado que lo haga desde posiciones subversivas y contestatarias, siempre sirviendo a espurios intereses que nada tienen que ver con los cubanos sino con aquellos que añoran retrotraer la historia hacia el pasado oscuro e ignominioso, en que fuimos una colonia más de Estados Unidos.

  1. En la UNPACU creemos que las opiniones sobre las relaciones entre los gobiernos de EEUU y Cuba no deben afectar las buenas relaciones y necesaria coordinación del accionar de los grupos opositores que luchamos por una Cuba libre. Para marchar juntos, exigiendo respeto a los derechos humanos y elecciones libres, no importa cuál es la opinión que se tiene sobre este tema o sobre el cambio climático.
Su canto a la unidad de los grupos contrarrevolucionarios es, de por sí, el reconocimiento de que la misma es incapaz de ejercer un liderazgo como sujetos de cambio. Este problema se agranda aún más en este nuevo escenario, en la medida en que la contrarrevolución interna navega en dos aguas: los que se afilian aún a la ultraderecha recalcitrante y los que apuestan por una distensión refinada, cuyo propósito en buscar nuevas formas de subversión más que colaboración transparente entre las dos naciones. 

Cada grupo contrarrevolucionario responde a las ambiciones personales de sus liderzuelos, a su búsqueda de dinero sucio y al protagonismo individual. De esta forma nunca habrá consenso unitario en ellos. Los corderos no se unen cuando hay un amo que les mueve hacia donde le interesas que estén.

  1. En la UNPACU estamos dispuestos a defender, junto a toda la sociedad civil independiente, puntos de consenso que puedan mover a la población a sumarse al reclamo y que al mundo libre dejen claro que hay unidad entre quienes luchamos por la libertad.
Resulta contradictorio que JDF se lanza hoy como defensor de consensos, cuando es públicamente conocido su caudillismo de baja estofa y cómo trata de desarrollar una labor de zapa dentro de otros grupos para debilitarlos, robarles seguidores y erigirse como la organización merecedora de las ayudas foráneas de la USAID. Su llamado a la unidad presupone la sumisión a su mandato de las otras organizaciones contrarrevolucionarias, cosa que resulta imposible cuando pululan otros intereses y ambiciones, cotos de protagonismo y ansias de dinero, en la reducida e ineficaz contrarrevolución interna.

  1. Evalúa, escucha, investiga, ¨procura comprender y después ser comprendido¨. Averigua que piensan los cubanos, los norteamericanos y el mundo sobre el tema.
Realizar un adecuado estudio del contexto actual no es solo un reto para UNPACU, sino para todos. Ello requiere, empero, objetividad y pleno conocimiento de los intereses públicos y ocultos de cada parte en el diálogo; entender la necesidad de la transparencia en las pláticas gubernamentales y el respeto a cada cual, de sus derechos soberanos más allá de las diferencias político-ideológicas, así como entender que siempre habrán, aunque sean pocos, puntos de coincidencia posible. También hay que tener en cuenta en este escenario a aquellos intereses que tratan de vulnerar cualquier acercamiento y optan por otras fórmulas para solucionar el diferendo entre ambas naciones.

La presencia de UNPACU en reuniones con la parte norteamericana por estos días, más que interés por conocer sus propósitos ha sido para ejercer presiones para que la misma esté viciada por las ideas de una falsa sociedad civil, reducida a los criterios de una contrarrevolución que no sobrepasa las dos mil personas, parte insignificante de la sociedad actual cubana. ¿Por qué UNPACU, que se precia de defender a la unidad de los cubanos, no sugirió a los representantes norteamericanos o a la señora Jacobson que escuchara el sentir de las verdaderas organizaciones y representantes de la actual sociedad civil cubana?

  1. Embargo sí, embargo no, esa no es la cuestión. La cuestión principal radica en que hay que mover al pueblo a conquistar sus derechos, ganar la confianza y obtener el apoyo de fuerzas en el mundo libre que opinen solidariamente, pero que sobre todo apoyen de manera real.
El desconocimiento sobre la necesidad de levantar el criminal bloqueo contra Cuba sí es una de las cuestiones fundamentales para dilucidar las actuales diferencias entre ambos gobiernos. Ignorarlo resulta un error de análisis si se pretende evaluar el contexto actual.

Su colocación como cuestión principal en este escenario a la búsqueda de apoyo por parte del “mundo libre” para derrocar a la Revolución demuestra, mejor que nunca, su entreguismo y su falta de compromiso con una solución real en este proceso de acercamiento. Más que diálogo, JDF busca más subversión, más dinero para desestabilizar el orden institucional cubano.

  1. Actualmente los demócratas cubanos no estamos en condiciones o no somos capaces de llevar información y mensajes impresos y audiovisuales, por todo el territorio nacional, a la mayoría del pueblo cubano. No somos capaces de contrarrestar la infame propaganda castrista.
El reconocimiento de la contrarrevolución como peones de la guerra ideológica foránea dentro de Cuba, sus fallas no solo por falta de cuantiosos recursos sino también porque gran parte del dinero para ese empeño es robado por sus líderes, queda evidenciado en este punto. JDF no busca unidad nacional. Busca llevar el discurso ideológico anti gubernamental y realizar labor de zapa dentro de nuestros conciudadanos.
Nuestro gobierno y nuestro pueblo tienen el legítimo derecho de hacer respetar su constitución y, por ende, repudian y no permitirán la labor desestabilizadora de falsos demócratas o de una sociedad civil “independiente” – nombres con los que se pretenden identificar los grupos de mercenarios que viven de las tetas de la USAID y de otros enemigos de Cuba.

  1. Si parte del tiempo, energías y recursos que se emplean en polémicas como la de: “embargo sí”, “embargo no”, se utilizasen en informar y animar al pueblo cubano para que se sume a la lucha por su libertad, la LIBERTAD fuese realidad o estuviese muy cerca. Estoy convencido, y luchamos con todas nuestras energías porque eso cambie, que los principales responsables de que la dictadura continúe en el poder somos los cubanos, de dentro y de la diáspora, por nuestra incapacidad, ceguera y egoísmo.
Su convocatoria final, para mí llena de barato triunfalismo, en la que se trata de alejar de la atención de todos los aspectos medulares que, como el bloqueo, marcan las diferencias entre Cuba y Estados Unidos, a favor de un llamado al derrocamiento de nuestro gobierno, es otro de sus principales errores de principio.

Tal vez la única verdad dicha por él en este panfleto es que tanto la contrarrevolución externa, como la interna, han sido incapaces, ciegos y egoístas, en el intento de vencer a nuestro pueblo. Más “solidaridad” –entiéndase dinero y apoyo logístico, así como ponderarlos en foros internacional para satanizar a Cuba-, es lo que realmente pide.

Sus consignas finales “Hagámoslo bien y otros serán los resultados.”; “Pensemos más en Cuba que en nosotros mismos.” y “En UNPACU creemos que: CUBA DEBE ESTAR PRIMERO.”, son la mejor manera de expresar una visión egoísta, ajena a la realidad y desconocedora de que, realmente, para UNPACU, Cuba nunca será lo primero.


Percy Francisco Alvarado Godoy


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