domingo, 8 de marzo de 2015

El Francotirador de EEUU frente al francotirador de Bagdad

“Juba” era el apodo dado por las fuerzas estadounidenses invasoras/ocupantes a un fenómeno pop iraquí; un francotirador que llegó a ser legendario por sus víctimas en el sur de Bagdad. Era un fantasma. Nadie conocía su nombre, su apariencia, incluso si era iraquí o no.

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Un jurado en Texas dictaminó que el ex marine Eddie Ray Routh era culpable de homicidio calificado; en 2013 mató a tiros al ex SEAL de la Armada de EE.UU., Chris Kyle, el hombre tras Francotirador – el libro convertido posteriormente en una exitosa película dirigida por el ícono de Hollywood Clint Eastwood. El gobernador de Texas Greg Abbott también se distinguió, tuiteando “¡JUSTICIA!”
No tuvo importancia que los abogados de Routh –y su familia– insistieran en que sufría psicosis, causada por trastornos por estrés postraumático (PTSD). Fiscales en Texas fácilmente lo descartaron “probando” que los episodios de PTSD de Routh eran provocados por alcohol y marihuana.

Francotirador –la película– no pudo dejar de convertirse en un fenómeno de la cultura pop en EE.UU. Kyle, representado por Bradley Cooper, es Harry el sucio en uniforme de combate – un especialista en la deshumanización del “enemigo” anónimo mientras los extirpa uno tras otro. Sucede que el “enemigo” estaba defendiendo su patria contra una fuerza invasora/de ocupación.

Interviene la justicia poética y el máximo Francotirador se deshumaniza él mismo. Le diagnostican PTSD.

En un cruel vuelco del destino, termina por ser extirpado en su país, en un polígono de tiro, por alguien a quien trataba de ayudar; un soldado con –adivinasteis– PTSD.

Por cada soldado estadounidense muerto en 2014, no menos de 25 veteranos cometieron suicidio. Por el segundo año sucesivo, el Pentágono ha perdido más soldados por suicidio que en combate. Ah, pero en Texas, ese asunto es tema para afeminados.

Kyle, según su propia versión, mató a más de 300 soldados enemigos como francotirador del Team 3 de los SEAL. Después de abandonar las fuerzas armadas, su expiación fue ayudar a veteranos de guerra con PTSD, llevándolos a –qué iba a ser– disparar.

Clint Eastwood es mucho más matizado de lo que se reconoce – y lo que pueden implicar sus engañosamente superficiales entrevistas publicadas durante años. Podría ser solo que, apelando a los instintos más primitivos, puede haber consagrado a otro héroe estadounidense para presentar mejor una cinta contra la guerra.

Lo que nos lleva al ejemplo opuesto de Francotirador: Juba,

Apuntando a ese tiro solitario

“Juba” era el apodo dado por las fuerzas estadounidenses invasoras/ocupantes a un fenómeno pop iraquí; un francotirador que llegó a ser legendario por sus víctimas en el sur de Bagdad. Era un fantasma. Nadie conocía su nombre, su apariencia, incluso si era iraquí o no.

Juba se convirtió en una leyenda en el mundo árabe porque solo apuntaba a soldados de la “coalición” – de las tropas invasoras/ocupantes, todas fuertemente protegidas por vehículos blindados, blindaje corporal y cascos. Traducción: solo mataba a estadounidenses que habían sido llevados a creer –por el Pentágono y la maquinaria de los medios corporativos de comunicación– que estaban “liberando” Irak de Sadam, quien estaba aliado con al-Qaida y “nos atacó el 11-S”. Lo oí directamente de muchas bocas de soldados – sin tratar de ser irónico.

Juba mataba desde una distancia de 200 metros – algo que el Francotirador” difícilmente podría lograr.

Juba era infinitamente paciente, y devastadoramente exacto. Disparaba solo un tiro – y cambiaba de posición. Nunca hacía un segundo disparo. Apuntaba a la brecha más pequeña en el blindaje corporal del soldado, y a la parte más baja de su columna vertebral, costillas, o por sobre su pecho. Ningún equipo de especialistas francotiradores estadounidenses logró rastrearlo.

Esto explica, en pocas palabras, por qué Juba se convirtió en una leyenda urbana en Bagdad, el triángulo suní, y más allá. Lo que es virtualmente seguro es que era miembro del Ejército Islámico en Irak (jaysh al islāmi fī’l-’irāq). Un héroe de la resistencia contra los invasores, por cierto, pero lejos de ser salafista-yihadista.

El Ejército Islámico en Irak, a mediados de los años 2000, era el principal grupo de resistencia contra los estadounidenses, como afirmaba el ex vicepresidente iraquí Tariq al-Hashemi. Eran todos ex baasistas –suníes, chiíes y kurdos– trabajando en conjunto. Y lo mismo hacía Juba – de quien se pensaba que era suní. Pero eso no fue nunca totalmente confirmado.

En esos días, la resistencia no podía dejar de ser popular – la “liberación” significó que más de 50% de los iraquíes estaban desnutridos; por lo menos 1 de cada 3 moría literalmente de hambre; y por lo menos un 50% de toda la población vivía en la pobreza más absoluta.

A fines de 2005, el Ejército Islámico en Irak publicó un video de 15 minutos de duración sobre los Mayores Éxitos de Juba. A mediados de 2006 circulaba toda clase de cifras sobre la verdadera cantidad de sus víctimas. Incluían a un equipo de cuatro francotiradores de los marines en Ramadi, en el “triángulo de la muerte”, cada uno de un solo tiro a la cabeza.

Los francotiradores estadounidenses siempre operaban en equipos de por lo menos dos, un tirador y un rastreador. Un rastreador tenía que ser extremadamente experimentado, utilizando un cálculo muy complejo para considerar, por ejemplo, variaciones del viento y coeficientes de arrastre. Juba, en cambio, trabajaba solo.

Rebelde con un Dragunov

El Ejército Islámico de Irak gustaba de alardear de que Juba –y otros francotiradores– habían sido esencialmente entrenados según el libro El óptimo francotirador: un manual avanzado de entrenamiento para francotiradores militares y policiales (Paladin Press, 1993; edición expandida en 2006); escrita por el francotirador estadounidense en retiro John Plaster.

Qué fabulosa historia posterior a la Guerra Fría; es posible que las tácticas hayan sido prestadas por el invasor (estadounidense); pero el arma elegida era rusa.
El “nido” usual de Juba –donde se atrincheraba antes de un ataque– estaba invariablemente decorado por una colección de colchones, que amortiguaban el sonido de su rifle Dragunov de francotirador, conocido también como SVD; un semiautomático diseñado por Evgeniy Dragunov en la antigua URSS a fines de los años 1950. El SVD ha sido apreciado como el primer rifle militar de precisión hecho específicamente para francotiradores. Por lo tanto, considerando las estrechas relaciones entre la URSS y el Irak de Sadam, no es sorprendente que los militares baasistas hayan estado familiarizados con el Dragunov.

El “souvenir” de marca de Juba también llegó a ser tan legendario como su persona de Hombre Invisible: un solo cartucho, y unas pocas palabras escritas en árabe: “Lo que ha sido cobrado en sangre no puede ser recuperado excepto mediante sangre. El francotirador de Bagdad.”

Hubo una época a fines de 2005, comienzos de 2006, cuando yo seguía de cerca la resistencia iraquí, incluso cuando no estaba en terreno, en la que jugaba con la idea de escribir un drama sobre Juba. Era una especie de héroe al estilo de Camus para muchos iraquíes; un rebelde existencial, pero con un Dragunov. Finalmente descarté la idea, por considerar que solo un iraquí podría examinar en toda su dimensión la psicología del francotirador de Bagdad.

Hoy en día, el francotirador de Bagdad puede sobrevivir solo como el fantasma de una desvanecida leyenda urbana. El propio Bagdad ha cambiado su estatus de principalmente suní a principalmente chií – y sus nuevos temores se centran en el ficticio Califato ISIS/EI/Daesh. El Francotirador, por su parte, viaja por el planeta como un célebre héroe digital, incluso si derechistas estadounidenses se quejan ruidosamente de que ni la cinta de Clint Eastwood ni Bradley Cooper no hayan recibido ningún Oscar. Solo muestra –una vez más– que desde Vietnam, el Imperio del Caos solo gana sus guerras en Hollywood.

*Pepe Ecobar

*Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007), Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge (Nimble Books, 2007), y Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). El nuevo libro de Pepe Escobar es Empire of Chaos.

Tomado de  http://www.tercerainformacion.es

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