sábado, 9 de mayo de 2015

Presiones de contrarrevolucionarios sobre Hollande no tendrán éxito.



Los que pensaron que la visita del presidente galo a Cuba pudiera convertirse en un circo mediático para sobredimensionar a la contrarrevolución interna han fracasado en sus sucias intenciones. El respeto a nuestra soberanía está puesta sobre la mesa en cualquier negociación, sea con quien fuere.

El tiro les salió por la culata. No habrá encuentro con la contrarrevolución.

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El Excmo. Sr. François Hollande, Presidente de la República Francesa, arribará a Cuba este do­mingo 10 de mayo en visita oficial, según informa una nota publicada en el diario Granma, convirtiéndose en el primer jefe de estado francés en visitar Cuba desde 1959.

El programa del mandatario galo incluye conversaciones oficiales con el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Con­sejos de Estado y de Ministros, a la par que desarrollará otras actividades, fundamentalmente el lunes 11, para continuar viaje posteriormente a varios territorios franceses de ultramar como Saint-Martin, Saint-Barthélemy, Martinica, Guadalupe y Haití

Según la agenda dada a conocer por la presidencia francesa no se excluye que el mandatario se entreviste con el Comandante en Jefe, Fidel Castro, reunión que “encantaría” al mandatario visitante.

Sí se ha confirmado que Hollande se entrevistará con el cardenal Jaime Ortega, al que entregará la Legión y, posteriormente, con estudiantes de la Universidad de La Habana, donde disertará su política en Latinoamérica; también firmará varios acuerdos bilaterales. Hollande participará igualmente en la inauguración de la nueva sede de la Alianza Francesa en La Habana. También la agenda apretada de Hollande incluye la participación en un foro económico y una recepción con la comunidad francesa residente en Cuba.

Hollande asistirá, asimismo, a un acto solemne ante el Memorial de José Martí, de acuerdo a la agenda facilitada por el Palacio del Elíseo.

Ya en horas de la tarde, el presidente francés se entrevistará con el mandatario cubano Raúl Castro y luego asistirá a la cena oficial organizada en su honor por el gobierno cubano.

Las relaciones entre París y La Habana se han fortalecido desde hace un año, luego de los cambios en la posición de la Unión Europea (UE) sobre Cuba, lo que se ha manifestado en la visita a Cuba del ministro francés de Asuntos Extranjeros, Laurent Fabius, y el secretario de Estado francés para el Comercio Exterior, Mattias Fekl. A la par, el canciller cubano Bruno Rodríguez visitó París recientemente en lo que fue su primera gira oficial por varios países de la Unión Europea (UE).

Lo que sí está claramente definido es que esta visita abarcará aspectos políticos, culturales y económicos, lo que se confirma con la presencia en la delegación gala de destacadas figuras de los negocios como los representantes de Pernod Ricard, Accor y Air France.

No habrá espacio para encuentros con la contrarrevolución.

La diplomacia gala es consciente de que esta visita debe basarse, tal como lo ha sugerido Cuba a la UE, en el respeto mutuo y en la no injerencia en los asuntos internos de las naciones. En tal sentido, Francia ha evitado hacer caso a las diversas presiones de grupos parlamentarios de derecha en esa nación, así como a varias ONGs vinculadas a la guerra ideológica anticubana.

Varias son las presiones encaminadas a convertir esta visita en un atolladero político para Hollande, al intentar presionarlo para que discuta con las autoridades cubanas temas controvertidos y manipulados como el de los derechos humanos y la libertad de expresión. Una de esas organizaciones provocadoras ha sido Reporteros Sin Fronteras (RSF), la que instó a Hollande el pasado jueves a interceder ante el presidente cubano por un supuesta apertura a la libertad de expresión, asunto soberano para Cuba.

Christophe Deloire, secretario general de RSF, manipuló descaradamente en su misiva a Hollande el tema de la libertad de prensa y cuestionó el modelo político cubano, tratando de chantajear al mandatario galo con unas declaraciones añejas expresadas por el sobre Cuba en el año 2003 en el semanario francés "Le Nouvel Observateur", la que ya se encuentran fuera de contexto histórico y político.

RSF trató de sugerir a Hollande que el mismo solicitara a las autoridades cubanas la puesta en libertad de varios contrarrevolucionarios –supuestos periodistas independientes-, como Yoeni de Jesús Guerra García, José Antonio Torres y Ángel Santiesteban-Prats, quienes se encuentran condenados por razones subversivas y e inconstitucionales.

Como respuesta a las demandas de RSF y también Centro de Información Hablemos Press, la presidencia francesa rehusó cualquier encuentro con contrarrevolucionarios cubanos.

De tal manera, son vanos los esfuerzos del contrarrevolucionario Manuel Cuesta Morúa, portavoz del grupúsculo Arco Progresista, quien pidió al presidente francés un encuentro con mercenarios de las Damas de Blanco y de la coalición Espacio Abierto, quienes pretenden infundadamente erigirse como voceros de la Sociedad Civil Cubana. La carta de Morúa a Hollande fue enviada a través del programa Puente Democrático, del Centro para la Apertura y Desarrollo de América Latina (CADAL), organización con sede en Argentina y dedicada a capitanear últimamente acciones provocadoras contra Cuba.

Los que pensaron que la visita del presidente galo a Cuba pudiera convertirse en un circo mediático para sobredimensionar a la contrarrevolución interna han fracasado en sus sucias intenciones. El respeto a nuestra soberanía está puesta sobre la mesa en cualquier negociación, sea con quien fuere.

Percy Francisco Alvarado Godoy.

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