domingo, 7 de junio de 2015

El team 6 de los Navy Seals y sus matanzas ocultadas


Operadores SEAL de la Armada esperaban una misión de la noche para capturar líderes insurgentes cerca de Faluya, Irak, en julio de 2007. Crédito John Moore / Getty Images


The New York Times publicó ayer un reportaje titulado “The Secret History of SEAL Team 6: Quiet Killings and Blurred Linesen”, bajo la firma de los periodistas  Mark Mazzetti, Nicholas Kulish, Christopher Drew, Serge F. Kovaleski, Sean D. Naylor and John Ismayel, en el que pone al desnudo el carácter despiadado del llamado  Team 6 Seal –especie de fuerza de élite antiterrorista de la US Navy norteamericana-,  quien ha unido a sus laureles obtenidos en la eliminación selectiva de importantes objetivos terroristas como Osama bin Laden, el escarnio de haber cometido innumerables crímenes de guerra contra civiles inocentes en sus operaciones.

Estos crímenes del Team 6 Seal se han cometido principalmente en escenarios en Afganistán e Irak.

El diario hace mención a una matanza de civiles en Helmand, Afganistán, donde estos individuos asesinaron a varios inocentes, así como un caso en Kunar donde “neutralizaron” a seis menores de edad.

The New York Times recoge el testimonio de un ex oficial de los SEAL que revela que los miembros de la fuerza participan en matanzas masivas, llegando incluso a mutilar a sus víctimas. Para ello, emplean los llamados tomahawks, antiguas hachas guerreras de los nativos indo-americanos, las cuales encargan a un artesano de Carolina del Norte y son usadas por ellos en combates cuerpo a cuerpo.

El citado diario apunta que el Team ha realizado operaciones encubiertas en colaboración con la CIA bajo el llamado Programa de Omega, especie de operaciones clandestinas dirigidas a la eliminación física de determinadas personas a las que se vincula al terrorismo o son incómodas a EEUU.

Estas operaciones, sin embargo, también han estimulado las preocupaciones recurrentes sobre la matanza excesiva y la muerte de civiles. Testigos de estas matanzas han sido no solo aldeanos afganos, sino también un militar británico y un rehén norteamericano liberado en una de sus operaciones.

El diario confirma que la impunidad de este grupo Seal está avalada por el carácter secreto de sus operaciones, lo cual limita la supervisión de las mismas por parte del Comando Conjunto de Operaciones Especiales, a la par de que muchas de las investigaciones realizadas aún descansan en archivos muertos y no se les da curso por parte del JSOC. De esta forma, los crímenes injustificados permanecen en la impunidad. 

El propio Congreso, cegado por la euforia de alguno que otro éxito operacional, trata de no inmiscuirse en estos asuntos. Al respecto, cita el periódico a Harold Koh, ex asesor jurídico de la parte superior del Departamento de Estado, que proporcionó orientación a la administración de Obama sobre la guerra clandestina, quien señaló a los periodistas: "Esta es un área donde el Congreso notoriamente no quiere saber demasiado".

La razón de esta apatía en realizar un escrutinio a la actividad del Team 6 radica, según NYT en que “Al igual que la campaña de ataques con aviones no tripulados de la CIA, las misiones de operaciones especiales ofrecen los responsables políticos una alternativa a las costosas guerras de ocupación. Pero el baluarte de secreto alrededor del Team 6 hace que sea imposible evaluar plenamente su registro y las consecuencias de sus acciones, incluyendo las bajas civiles o el profundo resentimiento dentro de los países en los que sus miembros operan. Las misiones se han convertido en una forma de combate en las sombras con poca discusión o debate público.”

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