lunes, 14 de marzo de 2016

Los pasajeros del Air Force One rumbo a La Habana



He leído con detenimiento el artículo de Jorge Dávila Miguel, comentarista político y columnista de CNN en Español, titulado “Fuerza Aérea Uno”, aparecido hoy en la edición de El Nuevo Herald (1) y trataré de reflexionar sobre algunos párrafos del mismo, omitiendo otras que –en correspondencia con mi criterio personal– se salen del marco de lo que trato de decir. A ciencia cierta, especula sobre quiénes serán los cubanoamericanos que podrían acompañar a Obama en su histórico viaje a La Habana (lo único que puede hacerse por ahora) y expone sus opiniones al respecto.

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Al tomar como ejemplo el caso del fallecido Chairman de la FNCA, Jorge Mas Canosa, como un potencial invitado por Obama en su venidera visita a Cuba, de haber vivido en estos tiempos –teniendo en cuenta de que la acompañarán alrededor de una decena de cubanoamericanos–, el articulista retrata una postura siempre anquilosada por décadas por aquellos representantes de la extrema derecha anticubana opuesta a todo tipo de diálogo. La razón principal de esta postura anti-arreglo con La Habana radica en dos cuestiones principales:

● Casi todos estos líderes apostaron por el derrocamiento violento de la Revolución, financiando al terrorismo y desarrollando una política de apoyo a cualquier medida que fortaleciera el bloqueo, presionando a las administraciones norteamericanas para secuestrar su política hacia Cuba.

● Por otro lado, sabedores de que cualquier forma de diálogo entre gobiernos les excluiría y les restaría visibilidad, optaron por mantener su oposición abierta contra cualquier acercamiento entre ambas naciones. Sin embargo, en el más íntimo espacio de su afán de protagonismo, albergaron ocultamente su maleabilidad ante este tipo de suceso, siempre que fueran tenidos en cuenta y se les otorgara protagonismo y reconocimiento.

La derrota de esta visión anacrónica de esta política irracional, luego de décadas de su terca vida, ha llevado a los “líderes del exilio” a realizar malabares para atemperarse a los nuevos escenarios: fracaso del aislamiento hacia Cuba, una controvertida emigración cada vez más definida por motivos económicos, los cambios sociológicos dentro de los cubanoamericanos residentes en EEUU, el mantenimiento de la solidez de la Revolución, cambios sutiles en la política norteamericana que han dejado atrás el hard power para pasar a la preparación de un andamiaje subversivo y desestabilizador, han servido de fuente de decantamiento dentro de las organizaciones anticubanas. Otro motivo, tal vez el principal, es gozar del privilegio de manipular libremente las ayudas y partidas dispuestas por USA para desestabilizar a Cuba, lo que se ha convertido en fuerte motivo de discordia entre las mismas, empujando a algunas –las excluidas– a mantener sus posturas hacia el radicalismo y a la intolerancia.


Muchos de estos “líderes” están manipulando sus discursos en temas como la Ley de Ajuste Cubano, la apertura de los viajes hacia Cuba, la búsqueda de oportunidades de inversión en la Isla, el impulso a los intercambios culturales, deportivos y científicos, el deseo de propiciar la reunificación familiar y el mantenimiento de vínculos estables entre las familias de allá y acá, entre otras, lo que no significa realmente un ablandamiento de sus posiciones tradicionales por arte de magia, sino un reconocimiento de que la nueva emigración ha cambiado la composición electoral en La Florida y en otras ciudades de USA. Tampoco hay que excluir que varios –los más poderosos– ven es estos acontecimientos oportunidad de incrementar sus arcas a partir de potenciales negocios.

Dávila Miguel apunta en este sentido en uno de los párrafos: “Mientras, nuestros políticos cubanoamericanos hacen malabarismos para maquillar la Ley de Ajuste con tal de que “esos cubanos” tan diferentes que llegan ahora, no les empañen su Camelot exiliado. En realidad saben que su electorado cubano está cambiando y que no cuentan con las agallas ni las neuronas para entenderlo. No es que la nueva migración sea “castrista”, es que tampoco son prisioneros de esa rancia retórica que los mantuvo en sus cargos electos mediante la amarga teoría del pastelito de guayaba y el Viva Cuba Libre.”

Los acompañantes de Obama han logrado un asiento en el Air Force One, inobjetablemente, por haber participado directamente en el financiamiento de su campaña y las de su partido demócrata y por la expectativa de encontrar posibles espacios “en el futuro destino de la nación cubana”. Los hechos venideros demostrarán si esto no es mero sueño utópico.

Dávila Miguel pone sobre el tapete una nueva visión de las cosas: “Una nueva era se abre entre Cuba y Estados Unidos en la que sus respectivos gobernantes, tal vez, permitan que la isla se deslice hacia los cambios “en un suave plano inclinado” ––como me dijo Norberto Fuentes. Pero también otra era se abre en Miami para la clase política cubanoamericana, si la maquinaria y el empuje que unos tuvieron hasta ahora, es capaz de reinventarse para otros ante nuevas realidades: la normalización de las relaciones, el desarrollo del comercio entre Miami y La Habana, y la complejidad política de cubanos residiendo simultáneamente en ambas ciudades. Allá con un diputado ante el gobierno cubano y aquí con un congresista ante el gobierno americano. Ya las leyes lo permiten.”

Pero también Dávila Miguel se proyecta hacia el futuro: “Cualquiera sea el resultado de las elecciones en 2016, el embargo acabará. El próximo presidente solo influirá en si es más tarde o más temprano. Todos los que apostaron por lo que es hoy la política de Obama y el entendimiento merecerían un puesto en ese avión. Y así viajarán ahora, aunque no como interlocutores sino como invitados. Pero estarán finalmente allí; mirándose las caras, aunque de refilón, con “el castrismo”. Los republicanos Carlos Gutiérrez y Mike Fernández se me ocurren, entre otros; y no faltarán demócratas ilustres. La mayoría lo veremos todo por la televisión. Envidiable oportunidad: ser testigos de la historia en tiempo real.”

Lo cierto es que hasta el momento no se ha publicado la relación de cuáles serán los acompañantes cubanoamericanos de Obama en su viaje a La Habana. Algunos consideran que estarán presentes varios de los que han estado directamente involucrados en tristes pasajes del terrorismo contra Cuba, especulando sobre la posible inclusión de personajes como Jorge Mas Santos (FNCA) o que han sido (y están siendo) distribuidores del dinero USA para mantener la subversión contra Cuba. ¡Allá Obama si se complace por andar acompañado de tales sujetos!

En Cuba, vengan los que vengan, cargados de sinceridad o no, solo verán el fracaso de todo aquel esfuerzo por doblegarnos y la única oportunidad posible que les queda: ¡Respetarnos y aceptarnos!

Percy Francisco Alvarado Godoy

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