miércoles, 19 de septiembre de 2012

Irán ya puede estar siendo atacado por EE UU

La sequía que azota actualmente a Irán no es de origen natural. Así lo declaró el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad. Según él, los enemigos de Irán utilizan equipos especiales que impiden la llegada de nubes de lluvia a su territorio.

La frecuencia y la duración de los períodos de sequía han aumentado últimamente en Irán. ¿Se puede atribuir a acciones malintencionadas? Es conocido el principio de las precipitaciones atmosféricas. El vapor de agua se condensa y forma las nubes (de gotas de agua o cristales de hielo). Cuando estas gotas de agua o cristales de hielo pesan demasiado caen y originan las precipitaciones en forma de lluvia o nieve. Al expandir el hielo seco se puede generar precipitaciones artificiales. En 1946, cuando en EEUU se llevó a cabo el primer experimento de la siembra de nubes, se consiguió que se produjese nieve, al arrojar hielo seco desde un avión. Se puede asimismo sembrar las nubes con otras sustancias, incluido yoduro de plata, propano líquido e incluso cemento en polvo. Se puede arrojar este material desde cohetes también, como por ejemplo durante los Juegos Olímpicos de Pekín celebrados en 2008. Pero es imposible aplicar este método para un país entero, destaca Andrei Shmaquin, jefe del laboratorio de climatología del Instituto de Geografía subordinado a la Academia de Ciencias de Rusia:
—Se puede sembrar las nubes solo en determinadas áreas y durante un período limitado. Es imposible dispersarlas en un territorio tan extenso como Irán. Además, no todas las nubes pueden ser dispersadas.
Largos periodos de sequía son el resultado de la presencia de un anticiclón, continúa Andrei Shmaquin:
—Los anticiclones son torbellinos de aire de alta presión de tamaño de un mil kilómetros. En las zonas anticiclón se predominan los movimientos descendentes que despejan las nubes. Así fue en Rusia en 2010, por ejemplo. Mientras, no existen herramientas para manipular los anticiclones. No hay tales tecnologías. Por eso, todas las declaraciones al respecto hechas por Irán son mera palabrería.
Las acusaciones de Teherán de la generación de sequía parecen aún más absurdos teniendo en cuenta que sus supuestos enemigos, o sea, EEUU asimismo sufre de esta, recuerda ecólogo Alexei Yáblokov:
—Los precios de productos alimenticios crecen en EEUU, porque la sequía azota a un gran territorio del país. Esto fue pronosticado. Los científicos especializados en climatología advirtieron ya hace varios años que estaba produciéndose el cambio climático que provocaría sequía en unas zonas y fuertes lluvias en otras.
Son infundadas también las hipótesis sobre un supuesto uso de armas climáticas contra Irán o contra Rusia en 2010. No hay pruebas de su existencia. Se puede considerar que yoduro de plata es en cierta medida puede calificarse como un tipo de este arma empleado por los estadounidenses durante la Guerra de Vietnam. Esto les permitió prolongar de treinta a cuarenta y cinco días la temporada de los monzones en varias regiones estratégicas. En grandes dimensiones se puede cambiar el clima solo por las explosiones nucleares, señala Alexei Yáblokov:
—Las explosiones nucleares elevan al cielo una cantidad enorme de partículas suspendidas que oscurecen la luz del Sol y pueden provocar el cambio climático. Pero en este caso, el clima no cambiará en un solo país sino en todo el hemisferio.
En los 1970, se desarrollaron las teorías del “invierno nuclear” en caso de un ataque contra un enemigo. Además, se estudía la posibilidad de provocar un terremoto o tsunami mediante la explosión nuclear. Tales investigaciones terminaron en 1977, cuando la ONU aprobó la Convención sobre la prohibición de utilizar técnicas de modificación ambiental con fines militares u otros fines hostiles (ENMOD).

ek/as/ap

La Voz de Rusia

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