sábado, 29 de junio de 2013

No basta visibilizar la corrupción, hay que enfrentarla.


¿Será la esperada señal? ¿Habrá, al fin, una respuesta enérgica contra los corruptos, devenidos en peligrosos saboteadores de la Revolución Bolivariana? ¿Se habrá tomado en cuenta el clamor del pueblo ante los desmanes de oligarcas, seudo revolucionarios y funcionarios oportunistas? Lo cierto es que esta situación no aguanta más y es el pueblo quien sufre los embates del desabastecimiento artificial, del maltrato, de los olvidos que lastiman, de la desidia anquilosada en diseminados cotos de poder. Lo cierto es que el  presidente Nicolás Maduro parece haber tomado cartas en el asunto y puso al desnudo la existencia de investigaciones contra la corrupción.

Para algunos pudiera ser una acción que tardó mucho en adoptarse, para otros siempre será oportuna y para mí, en particular, siempre tendrá razón de ser, siempre que se vaya al fondo del problema, sin paternalismos, compadrazgos y perdones. Quien haya robado al pueblo debe ser castigado ejemplarmente, sea de la derecha oligárquica o funcionario de la izquierda, tanto el incompetente como el pútrido. 

Tal vez lo importante es el llamado a visibilizar estos hechos por parte de los medios de comunicación y las redes sociales, el llamado a no quedarse callados no solo con este tipo de delitos, sino también a la manera en que son enfrentados. Se exige de todos no solo la denuncia sino la aportación de pruebas, la alerta oportuna y la debida caracterización de los desmanes. 

Debemos darle fin a la pasividad de la prensa, a su miedo ante la represalia, a su rol pasivo y poco combativo. Lo mal hecho debe ser desnudado sin cortapisas. Las corruptelas y prebendas deben ser sacadas a la luz y exijir que la justicia se aplique de forma ejemplarizante. Cada periodista ha de estar comprometido con la verdad, solo con ella, y no me refiero al mentiroso provocador que lucra fabricando pócimas de infamias y  distorsiones de la realidad, para ganar dinero sucio. Me refiero al periodista combativo y comprometido con el pueblo y su Revolución.

Un paso alentador fue la detención del exgobernador de Guárico,  Luis Enrique Gallardo, quien será encauzado judicialmente. También Maduro se refirió a los sonados casos de corruptelas ocurridos en Idepabis. 

Fueron igualmente alentadoras las palabras de Maduro, cuando aseguró que: “Estamos en una lucha tremenda. Tenemos otras investigaciones más a otros niveles. Serán reveladas en los próximos días. Pido a los medios de comunicación que no invisibilicen la lucha contra la corrupción; que la sociedad se incorpore”. 

Creo que la batalla contra la corrupción es tarea de todos y sobre todos recae la responsabilidad de combatirla. Empero, la dirección político-militar tiene una gran responsabilidad de manera particular: la selección de los cuadros que coloca en las tareas de dirección y el control permanente de su desempeño. Esta selección de los cuadros debe rechazar, por un lado, falsos compromisos y alianzas, ataduras viciadas por el nepotismo y el compadrazgo. Por otro lado, debe tenerse plena conciencia de que el hombre que ponemos en un cargo no solo haya dado muestras de valentía en algún momento, sino ser por encima de todo honesto y honrado. También debe ser el hombre adecuado por sus conocimientos y disciplina.

En Cuba llevamos largos años combatiendo a la corrupción y pagamos caro el precio de no haber sido enérgicos en cada momento, pero nunca es tarde para vencerla. A esa dura batalla nos enfrentamos hoy y cada día nuestro suelo recibirá, enojado, las manzanas podridas que vayan cayendo ante el peso de eficaces auditorías, de un control permanente, de la vigilancia de los trabajadores y del aumento de la disciplina de los cuadros.

Haga Venezuela lo que debe hacerse para ganar esta batalla, pues en la urgencia de hacerlo, con mano dura, se juegan los destinos de la Patria, se deja de ofender el legado de Chávez, y se cumple mejor con nuestro único y exigente jefe: el pueblo.

Percy Francisco Alvarado Godoy

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