viernes, 26 de julio de 2013

Nuestro cemento del porvenir: EL MONCADA

"...cambios materiales son más fáciles que los cambios culturales”, como dijera Pepe Mujica, en su intervención,  o “el mundo cambia y se mueve porque hay gente comprometida para hacerlo cambiar”, precisó el exguerrillero uruguayo".


En casa el 26 de julio formaba parte del calendario familiar de celebraciones, al igual que el fin de año, el Día de las madres, e incluso la Navidad. Se asaba un lechón y todos esperábamos el discurso de Fidel para orientarnos en torno a los cambios y retos del socialismo cubano.

Con la llegada del período especial hubo que hacer a un lado la celebración festiva, pero nos quedamos con el ritual político cultural, y creo, que la mayoría de los cubanos se plantan frente al televisor a dialogar con el orador de turno, o con su líder,  en la tribuna de la Patria.

Esto último no es baladí, pues en la naturaleza secreta del hombre de esta tierra, ocurre una conversación virtual con Fidel o Raúl Castro, lo mismo se aprueban las palabras dichas, que se condenan los desaciertos en todo un año de trabajo. Yo diría que ese día, Cuba es una tribuna mediática, un gran escenario, donde el pueblo participa junto a sus dirigentes en proyectos pasados y futuros.

Este 26 de julio no ha sido igual, Fidel no está físicamente en el acto, es un cubano más frente al televisor, aprueba o desaprueba gestos, frases, y en silencio dialoga, lo mismo con Raúl, que con todos los mandatarios latinoamericanos que desfilan por la tribuna. Reconoce el hecho de saberse un paradigma de revolucionario en tiempos donde “los cambios materiales son más fáciles que los cambios culturales”, como dijera Pepe Mujica, en su intervención,  o “el mundo cambia y se mueve porque hay gente comprometida para hacerlo cambiar”, precisó el exguerrillero uruguayo.

Fidel sabe que el  Moncada es  faro de dignidad para los pueblos de América Latina y el  mundo. Tal vez por eso, en fecha de rebeldía nacional, nuevamente resurge la frase del teniente  Pedro Sarría, su salvador en aquella epopeya, con más vigencia que nunca: “Las ideas no se matan”.

Como cubano de a pie, humilde por cuna y vida construida, sentí en lo más profundo de mi espíritu las palabras de Mujica, creo que habló a los revolucionarios del mundo, de América Latina, y en un gesto bohemio, de joven en cuerpo viejo sentenció: “los cambios culturales son el cemento del porvenir”.

Con las ideas no se matan y los cambios culturales son el cemento del porvenir, es tiempo de seguir sobre Rocinante, por caminos cada vez más ciertos de integración americana, convencidos, como dijera Mujica, que “los cambios sociales no tienen un laboratorio donde se puedan experimentar…Los cambios sociales  no están a la vuelta de la esquina. Lo imposible siempre cuesta más”.  
 
Por Arnoldo Fernández Verdecia. arnoldo@gritodebaire.icrt.cu 

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