domingo, 27 de octubre de 2013

¿Puede confiar nuevamente La Habana en Washington?

Funcionarios del gobierno de Estados Unidos están alertando a algunos servicios extranjeros de inteligencia que documentos que detallan su cooperación secreta con Estados Unidos están en posesión de Edward Snowden, el ex contratista de la agencia de Seguridad Nacional (NSA), quien se encuentra ahora en Rusia.

Revelaciones hechas por The Washington Post brindan credibilidad adicional a la queja de Cuba de haber entregado de buena fe a Washington información acerca de grupos terroristas de derecha en el Sur de la Florida, solo para ver cómo eran arrestados y juzgados sus propios operativos.
Revelaciones hechas por The Washington Post brindan credibilidad adicional a la queja de Cuba de haber entregado de buena fe a Washington información acerca de grupos terroristas de derecha en el Sur de la Florida, solo para ver cómo eran arrestados y juzgados sus propios operativos.

La revelación, hecha por The Washington Post el viernes 25, brinda credibilidad adicional a la queja de Cuba de que La Habana, de buena fe, entregó a Washington información acerca de grupos terroristas de derecha en el Sur de la Florida, solo para ver cómo eran arrestados y juzgados sus propios operativos que acopiaban inteligencia.

Según The Post, “las notificaciones llegan mientras la administración Obama trata de aplacar a los aliados después de acusaciones de que la NSA espió a líderes extranjeros” y altos funcionarios  en países como Alemania, Francia, Pakistán, España, México y Brasil.

“La confianza en Estados unidos puede estar comprometida”, señala  The Post en lo que pudiera considerarse un gran eufemismo.

Durante el juicio de los 10 agentes cubanos  apresados por el Buró Federal de Investigaciones, se supo que la agencia cubana de inteligencia había entregado un tesoro de documentos al FBI que mostraban los vínculos de los terroristas cubanoamericanos a varios ataques con bombas en Cuba a finales de la década de 1990.

En vez de tomar medidas contra los terroristas residentes en Miami, entre los que se incluía el notorio Luis Posada Carriles, el FBI arrestó en 1998 a los hombres y mujeres que habían acopiado la evidencia incriminatoria. Después de un juicio de siete meses, cinco de ellos fueron sentenciados en diciembre de 2001 a largas condenas de prisión. Son conocidos ahora como “Los Cinco de Cuba”.

Uno de ellos, René González, cumplió la mayor parte de su sentencia y se le permitió regresar a Cuba a condición de renunciar a su ciudadanía norteamericana. Los otros cuatro –Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, y Fernando González – permanecen en la cárcel.

Aunque el alcance total de los contactos entre los servicios de inteligencia de Cuba y Estados Unidos, en el caso de Los Cinco de Cuba, no se hizo público, es improbable que se reanuden en vista de las recientes revelaciones acerca de la intercepción desenfrenada por parte de la NSA de las comunicaciones en todo el mundo.

Si esto es así, sería una lástima. Alguna cooperación entre agencias cubanas y norteamericanas ha demostrado ser beneficiosa en las áreas de rescate de embarcaciones en peligro y en el descubrimiento y detención de personas y drogas.

El asunto fundamental es el de la confianza dijo un funcionario en Washington a The Post. “Dependemos en gran medida en las relaciones de acopio de inteligencia con asociados extranjeros, en especial con gobiernos –o, en algunos casos, con organizaciones gubernamentales […] Si nos dicen algo, lo mantenemos en secreto. Esperamos lo mismo de ellos. [Si esa confianza es socavada,] esos países, por lo menos, lo pensarán dos veces antes de compartir algo con nosotros”.

Se puede acceder al artículo de Washington Post en:

Tomado de  http://progresosemanal.us

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