miércoles, 26 de febrero de 2014

Desempolvando archivos: La CIA contra Venezuela



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Repito a mis lectores varios artículos relacionados con la actividad de la CIA en Venezuela, los cuales les permitirán comprender las operaciones encubiertas desarrolladas por la misma para financiar, organizar y ejecutar las condiciones para una intentona golpista en Venezuela.

Estúdielos con detenimiento y saque sus propias conclusiones.


¿Cómo capta la CIA a sus agentes en Venezuela? (1/3) 


La Embajada norteamericana en Caracas, ubicada a un lado de Colinas de Valle Arriba, por encima de Las Mercedes, es un edificio moderno de 5 pisos, donde se acomodan las agencias norteamericanas, con funciones plenamente definidas para revertir el proceso bolivariano en Venezuela. Muchos entran y salen de la enorme edificación situada en la Calle F con Calle Suapure, Urb. Colinas de Valle Arriba. Unos, simplemente, van a realizar trámites migratorios y otras consultas. Otros, los menos, arriban para entrevistarse con los diferentes oficiales de la CIA, la DIA, el FBI o alguna otra agencia de espionaje con tapadera como la USAID y otras ONGs.

Está claro que éstas no son simples visitas de cortesía y el protocolo no es la cuestión fundamental en esos encuentros. Lo fortuito tampoco existe. Otros encuentros se realizan fuera de la embajada, en lugares públicos o alejados del ojo avizor de los servicios de contrainteligencia bolivarianos.

Muchos de los visitantes, devenidos ahora en agentes activos de estas agencias, particularmente de la CIA, han recorrido un largo proceso para su aceptación como tales. Procesos iniciados algunas veces en la misma Venezuela, otras en viajes furtivos a Estados Unidos o alguna nación como Panamá, Colombia, México, Chile o en la lejana Europa. Otros han sido reclutados en universidades o de la masa de buscavidas que se oponen al proceso revolucionario.

La CIA acumula vasta experiencia en el reclutamiento de su agentura y ha establecido procedimientos estándares empleados tras largas décadas, perfeccionados en los últimos años con la apoyatura de los avances tecnológicos.

La primera fase del proceso de reclutamiento no se inicia en el primer encuentro entre el Oficial de Caso y su futuro candidato a espía. Primero que todo, el proceso se inicia en Langley, la sede central de la Agencia, en donde se elaboran los planes y se definen los propósitos a alcanzar en la guerra sucia contra Venezuela. Cuando ya todo esto está establecido, los oficiales se encargan de buscar al personal potencialmente indicado para ejecutarlos.

Proceso de planificación:

Concebir la guerra sucia de la CIA hacia Venezuela, de manera simplista, es un error. La misma presupone el empleo de un complejo sistema de acciones económicas, políticas y sociales, cuyo objetivo final, sí es uno: destruir a la Revolución Bolivariana. Por ello, en la planeación y dirección de esta guerra intervienen grupos multidisciplinarios,  cuya actividad de los mismos abarca acciones tan complicadas como la guerra mediática, el sabotaje económico, acciones violentas, maniobras políticas, generación de conflictos internos y externos, subversión, exacerbación del nacionalismo o contradicciones inter étnicas, guerra sicológica, sabotajes, generación de confusión y desaliento, labor de zapa, compra de voluntades, labores de comprometimiento de cuadros políticos, sonsacamiento, etc.

Este grupo se encarga igualmente  de preparar escenarios alternativos desestabilizadores, seleccionando adecuadamente a sus protagonistas sociales e individuales para ser empleado en cada caso. También analiza, para cada escenario, los factores ajenos a Venezuela que pueden ser usados, coyunturalmente, tanto como aliados o como facilitadores de sus planes desestabilizadores. Una amplia gama de oficiales y analistas, encargados en la promoción de campañas de marketing mediático, sobre todo cuando se cuenta con la alianza de importantes medios de comunicación dentro y fuera de Venezuela, entran en acción. El involucrar a Venezuela con el terrorismo, el narcotráfico, la trata de personas y de armas, es parte de este marketing debidamente estructurado. El propósito es convertir un mentira, mil veces repetida, en una verdad supuestamente creíble.

Esto debe partir, a pesar de todo, de un pormenorizado estudio situacional que permita descubrir fortalezas y debilidades, oportunidades y limitaciones para la implementación de los planes. Es esencial, por ende, conocer al detalle no solo a las fuerzas políticas alineadas a la Revolución, sus coincidencias y discrepancias, así como establecer perfiles de cada uno de sus entes movilizadores. La CIA presta, por ende, especial atención a cada dirigente bolivariano, a sus características personales y nivel de compromiso; asimismo a sus propias particularidades personales, roles, potencialidades, niveles de influencia y liderazgo, así como a sus propios rasgos temperamentales y de personalidad, tales como nivel de socialización, habilidades comunicativas y defectos individuales. No quedan exentos los estudios grupales, la caracterización de las fuerzas sociales como sindicatos, etnias, movimientos estudiantiles, comunidades, estableciendo la dinámica política dentro de las mismas, aspiraciones económicas y necesidades inmediatas; papel preponderante se da a la caracterización de los líderes de estos movimientos, sus anhelos personales, su nivel de compromiso y sus vulnerabilidades.

Otro marco ideal para la CIA es la detección de personas que no hayan tenido una marcada relevancia política y que pueden ser factibles de infiltrar diferentes estamentos para realizar labores de búsqueda de información. De ser personas conocidas, cuyo desempeño se haya desarrollado en actividades políticas y militares de oposición militante, sus conocimientos pueden ser empleados, más que para tareas de infiltración, en tareas de capacitación, asesoría y reclutamiento. En muchos casos se convierten en ejecutores de planes violentos tras bambalinas.

La CIA también cuenta con una vasta lista de mercenarios o soldados de la fortuna que pueden tener larga experiencia en conflictos bélicos, técnicas de subversión, manejo de explosivos, sabotajes, secuestros y otras acciones de corte violento. Mucho material humano puede ser reclutado en la vecina Colombia, en Estados Unidos, en desertores de las FF AA y en participantes en recientes conflictos bélicos en Irak, Afganistán, Kosovo y otras naciones.

Hay que tener claro, que las actividades de la CIA se realizan mediante personas. Independientemente de la sofisticada tecnología que emplea, por lo que la calidad y motivación de las personas se convierten en  un atractivo para la misma. La clave del éxito de un espía para cualquier servicio son la motivación, eficacia en el  desempeño, así como un conjunto de capacidades y habilidades cruciales en el mundo del espionaje, tales como capacidad de desdoblamiento, dotes histriónicas, memoria prodigiosa, habilidad de sonsacar, don de gentes, carisma, y, sobre todo, compromiso. Eso busca la CIA en las gentes y lo trata de explotar con eficacia.

Las etapas previas al reclutamiento del agente son diversas y complejas, iniciándose, como ya señalamos, en la planeación de las tareas, el proceso de selección, estudios de perfiles de los candidatos, evaluación de las formas más idóneas para el reclutamiento de cada uno, –lo que obviamente varía en cada caso particular-, y, por último, la fase de acercamiento al candidato, teniendo en cuentas las vías posibles y las más eficaces para su socialización con el mismo.

Este proceso, basado en una lógica bien diseñada, cumple los siguientes pasos:

a. Localizar al agente potencial y establecer un amplio perfil del mismo.
b. Establecer su correspondencia con las tareas a realizar. 

c. Investigación inicial de los antecedentes del agente. Caracterización y definición de perfil.

d. Acercamiento y reclutamiento.
e. Asignación de tareas.

f. Adiestramiento del agente.

g. Desarrollo de una supuesta identidad o leyendamiento de la propia identidad.

h. Control del desempeño y evaluación.

i. Asignación de nuevas tareas o eliminación de compromisos.

Como señalamos en un principio, la embajada norteamericana en Caracas cuenta con un vasto grupo de oficiales experimentados para el cumplimiento de estas misiones y la conformación de los grupos de tareas (Task Forces) es permanente en correspondencia a cómo se conformen los planes, tanto de la CIA, la DIA, la DEA o del FBI. Cada una de las secciones de la misma actúa con oficiales operativos con pleno dominio de los planes, abultados presupuestos, analistas de profiles, métodos y formas específicas de sonsacamiento, comprometimiento y reclutamiento. Mucha de esta actividad se realiza en el exterior, siguiendo los mismos estándares del proceso de captación, aunque con mayores libertades e impunidad.

La gran masa de potenciales agentes pueden ser detectados entre  las llamadas fuerzas amistosas (grupos de exiliados como UnoAmérica, ORVEX, VEPPEX y otras organizaciones radicadas fundamentalmente en La Florida; fuerzas no amistosas cuyas personas pueden ser susceptibles de ser reclutadas mediante amenazas, chantajes,  comprometimiento, colaboración forzada, etc.;  organizaciones no gubernamentales (ONGs), que sirven de tapadera a labores de inteligencia, subversión y otras misiones desestabilizadoras, cuyo financiamiento depende principalmente de la manera en que cumplan las tareas asignadas; medios de comunicación y periodistas, cuyo trabajo principal está dirigido al trabajo mediático, a la distorsión de la realidad, a la satanización del proceso bolivariano y su líder principal, a la especulación morbosa, a las campañas engañosas encaminadas a desacreditar los avances sociales y, particularmente, a falsear la realidad de los derechos humanos en Venezuela.

Los potenciales agentes pueden ser encontrados en profesionales de vasta experiencia desligados de compromisos con otras agencias o cedidos por las mismas en forma de colaboración, así como un pequeño de grupo de colaboradores que, por libre albedrío, se ofrecen voluntariamente. Estos son los más analizados por parte de la CIA, temiendo la penetración de agentes dobles.

En Venezuela, de manera particular, y como analizaremos en los próximos comentarios, el reclutamiento de agentes tiene un matiz muy peculiar en el caso de los programas de intercambio académico, lo que le permite a la Agencia estudiar con particular detenimiento a sus potenciales agentes en su propio terreno, el territorio norteamericano. Uno de estos casos son los programas Fulbright, Hubert H. Humphrey, el Institutos de Verano para Profesores Universitarios, los Institutos de Verano para Profesores de Secundaria, el Institutos de Verano para Líderes Estudiantes, Líderes Internacionales en Programas De Educación (ILEP), American Corner,  Ingles Intensivo para Estudiantes de Pre-grado, Programa de Visitantes Internacionales, programa de Conferencistas y Especialistas de los EE.UU.,  así como otros programas alternativos relacionados con  la sociedad civil, el desarrollo de las ONGs, la educación cívica, el desarrollo de los medios de comunicación, la capacitación judicial, los derechos de propiedad intelectual y la administración pública.

Dentro de estos programas sobresale el de los Jóvenes Embajadores, a quienes se traslada a los EE UU en forma gratuita para realizar “intercambios” con altos funcionarios de Washington. Por supuesto, en la selección de los jóvenes se tiene en cuenta sus facultades de liderato y otras potencialidades que, posteriormente, serán debidamente explotadas por  sus promotores. Los seleccionados son generalmente pertenecientes a la organización Compañeros de Venezuela.

Un papel destacado lo cumplen en estas tareas de inteligencia las Oficina de Asuntos Públicos,  la Oficina de Prensa y Cultura y los funcionarios militares y de las agencias de inteligencia, las  que operan dentro de la embajada con diferentes fachadas. La Oficina de Prensa y Cultura actúa como punto focal del acercamiento a los principales representantes del mundo de la cultura y de los medios de comunicación, orientándoles a sus reclutados las principales misiones subversivas a desarrollar en correspondencia con el dinámico comportamiento del contexto político. Esta oficina se encarga, precisamente, de la selección de quiénes pueden ser reclutados en el  marco de los programas de intercambio y dentro de la prensa y la cultura venezolana.

Otras agencias dentro de la Embajada administran las diversas partidas secretas del CIA y el Pentágono, muchas veces disfrazadas como ayuda a las ONGs, para financiar la labor subversiva dentro de Venezuela. Son realmente cifras millonarias a repartir a través de la USAID, la NED, el IRI, el NDI, Freedom House y otras ONGs asentadas en el país y cuya finalidad es, a la larga, destruir a la Revolución Bolivariana. 

Actualmente, un papel relevante en la conformación del trabajo subversivo en Venezuela lo desempeña nada menos que James Derham, asignado en Caracas  en octubre de 2011, como Encargado de Negocios. Su larga hoja de servicios en tareas de espionaje como Cónsul en la Habana, Ciudad Juárez y Sao Pablo, luego como ministro consejero en  Lisboa y jefe de proyecto de la USAID en Kosovo. Ya en el 2005 fue embajador en Guatemala hasta el 2008, pasando a ocupar otros cargos dentro del Departamento de Estado y en otras misiones diplomáticas en Ciudad de México,  Brasilia  y Río de Janeiro. Sus vínculos con la USAID lo evidencian, desde hace algunos años como un hombre relacionado estrechamente con la CIA. Hay quien comenta que estos vínculos fueron establecidos, como es típico de la Agencia, desde que Derham realizó estudios en la Universidad de Fordham  y maestrías en Harvard y en la Universidad George Washington.

El señor James Derham es un artífice de las relaciones humanas y no pierde el tiempo para hacer amigos, a los que potencialmente puede reclutar o, al menos, emplear mediáticamente en su labor desestabilizadora en Venezuela. El pasado 30 de mayo se fue hasta Baruta con la finalidad de hacerse notar ante la clase magistral ofrecida por el  jugador venezolano de la NBA, Greivis Vásquez, y la ex jugadora estadounidense del baloncesto femenino Nykesha Sales, en el polideportivo Rafael Vidal, de La Trinidad, en Caracas. Allí Derham no solo hizo acto de presencia, sino evaluó sobre el terreno, típico de él, la situación preelectoral y el estado de opinión de los presentes.

El 22 de mayo, Derham participó en  una reunión en la sede del Ministerio del Poder Popular para Transporte Acuático y Aéreo, en Caracas, junto a representantes de compañías aéreas estadounidenses como Delta Airlines, American Airlines, Federal Express y United Airlines, junto a funcionarios del gobierno venezolano. Allí se  aseguró que en Venezuela las operaciones aeroportuarias son seguras y confiables. Pero Derham realizó también sus estudios de perfil de los funcionarios venezolanos asistentes y envió un informe respectivo a la CIA y al Departamento de Estado.

Otras de sus visitas de evaluación sobre el terreno la realizó recientemente James Derham al alcalde del municipio Libertador, Léster Rodríguez, aprovechando el  XX Aniversario del Centro Venezolano Americano de Mérida (Cevam). Allí evaluó, “in situ”, las posibilidades de realizar intercambios permanentes con las autoridades de este municipio. Asimismo, Derham agradeció la posibilidad de poder intercambiar con las autoridades de la Universidad de Los Andes y todos los factores políticos y sociales de la zona. Sin ambages, James Derham, destacó que el diálogo “resultó muy productivo cultural, social y políticamente.”

La cargada agenda de Derham lo llevará el próximo 19 de junio nada menos que ante FEDECAMARAS, donde se  realizará el seminario “OPORTUNIDADES DE INVERSION E IMPACTO PARA VENEZUELA: “Tratado de Libre Comercio Colombia – Estados Unidos”. Allí, con la flor y nata de la oligarquía anti bolivariana, analizarán cómo impactará el TLC entre EE UU y Colombia en Venezuela. Servirá para que Derham evalúe con muchos de los presentes las futuras acciones pre-electorales de la derecha venezolana. Esa es su misión como espía y sabe cumplirla.


¿Cómo capta la CIA a sus agentes en Venezuela? (2/3)
 
Ya analizamos algunas cuestiones básicas relacionadas con el proceso de planificación de la guerra sucia contra Venezuela y el papel esencial que desempeñan los altos estratos de la CIA, la DIA, el FBI, la DEA y otras agencias en la elaboración de planes para propiciar el derrocamiento de la Revolución Bolivariana. Preparados estos planes y debidamente articulados con las políticas de la administración y del Departamento de Estado y del Pentágono, se acometen entonces varios pasos principales:

a) Diseño de estrategias, tanto en el plano de actividades de corte violento como sabotajes, planes de atentado contra figuras gubernamentales sobre la base de la eliminación selectiva, incursiones de grupos armados aislados o invasiones tácticas, creación de avanzadillas armadas en zonas aledañas a la frontera –debidamente camufladas y protegidas por cómplices internos–, provocaciones que llevan a la confrontación bélica con fuerzas de naciones vecinas, focos de conflictos en instalaciones penitenciarias, y otras modalidades que presupongan una alteración de la paz; así como planes a ejecutar dentro del contexto político, cuyas modalidades serán analizadas al detalle con posterioridad.

Estos planes requieren de un estudio preliminar de las vulnerabilidades y de la detección de los puntos clave en los cuales actuar con mayor eficacia, para lo cual la CIA cuenta con un personal de análisis encargado de estas evaluaciones in situ. Una parte de ellos son agentes infiltrados en las ONG, con libre movilidad y acceso a varias regiones, otros son agentes disfrazados de turistas, y una parte esencial la componen los miembros de la oposición quienes, sin conocer al detalle los planes en curso, son tributarios permanentes de información esencial. El uso de colombianos ha sido frecuente para estas misiones.
Las labores de sabotaje, por ejemplo, más que dañar a personas en particular, son dirigidas contra objetivos esenciales para satisfacer las necesidades de la población, como pueden ser centrales eléctricas, medios de transportación, abasto de agua y otras actividades de los servicios a la población. El desabastecimiento artificial de alimentos en zonas específicas es una modalidad que, aunque no es violenta y sí especulativa, resulta dañina. El propósito es claro: toda acción está dirigida a crear artificialmente focos de descontento entre la ciudadanía, recelos, malestar, cuestionamientos, pérdida de confianza en las autoridades y otros fenómenos de desobediencia social.

La CIA fragua constantemente planes de eliminación selectiva de las principales figuras del proceso bolivariano. Aunque Chávez es el centro de su atención, los especialistas de la Agencia no sólo evalúan el rol de cada uno dentro de los estamentos del gobierno, sus opciones promocionales, su papel en una posible continuidad post Chávez. Los estudios de perfiles son profundos y detallados, enriqueciéndose en tiempo real con numerosas fuentes de monitoreo individualizado a cada uno de ellos. De esta forma la CIA estudia sus costumbres, movimientos, preferencias, debilidades y vulnerabilidad. Cada cuadro en Venezuela debe tener plena conciencia de su propio valor dentro del proceso, sin subestimarse o sobrestimarse a sí mismo.

El estudio de perfiles de la CIA generalmente no está encaminado, generalmente, a matar a un dirigente. Hay ocasiones en que las balas no son necesarias, pues las debilidades de los cuadros de dirección, su rejuego con tentadoras provocaciones que ponen en tela de juicio a su lealtad, su falta de percepción ante el sonsacamiento del enemigo o su falta de solidez de convicciones, lo hacen un target con el cual trabajar. Su destino será entonces incierto: la muerte política, la defenestración, la pérdida de confianza, el cuestionamiento de las masas e, incluso, su vergonzoso pase a las filas de la oposición.

Yo, como un sencillo revolucionario latinoamericano, recomendaría a cada uno que siempre se pregunte cada día, cada minuto, en qué le falta cambiar, en qué le falta comprometerse más, cómo puede ser de más utilidad al propio pueblo y a Chávez. La gran mayoría de ellos salió de las filas populares y ha de ser una divisa no alejarse de ellas bajo ningún concepto.

Otro aspecto fundamental en el diseño de estrategias, teniendo en cuenta la amplia longitud de la frontera colombo-venezolana, lo representa el estudio pormenorizado de la misma, detectando aquellos lugares más propicios para realizar incursiones de grupos armados aislados y su ulterior asentamiento en territorio venezolano. Esos grupos cumplen diversas misiones violentas y desestabilizadoras, así como se vinculan al comercio ilegal, el narcotráfico y el tráfico de armamento.

La CIA, con la ayuda de la derecha colombiana y de otras naciones, adiestra a estos grupos en la lucha irregular y guerra de guerrillas. No es dudoso en estos momentos que numerosos de estos elementos han recibido entrenamiento de este tipo, basado en manejo de explosivos, comunicaciones, defensa personal, inteligencia, defensa personal, lucha irregular y otras técnicas de combate, al estilo de los SEALS o las fuerzas élites del Tzahal o el Mossad. Hasta el momento existen informaciones confirmadas de que centenares de mercenarios colombianos vinculados al paramilitarismo, ex combatientes latinoamericanos de las guerras norteamericanas en Irak, Afganistán, Libia, etc.; varios mercenarios europeos entre kosovares, húngaros, rumanos, españoles y de otros lugares, se encuentran adiestrándose en bases secretas en Colombia, Panamá, Honduras, La Florida e, incluso, en Israel. Los entrenadores son miembros activos del Army y de la CIA, de los comandos sionistas y de fuerzas élites de otras naciones europeas.

Estos grupos especializados en micro invasiones tácticas, en la creación de avanzadillas armadas en zonas aledañas a la frontera y que se ocultan en la selva y en tierras pertenecientes a altos personeros de la oposición, son un factor previsto por la CIA para actuar en el momento indicado, tal como podría ocurrir ante una derrota electoral de la MUD en octubre próximo.

b) Financiamiento y aprovisionamiento: Las fuentes de financiamiento para estas operaciones secretas son diversas y proceden de diversas fuentes públicas y partidas secretas.

Las fuentes principales proceden de los Estados Unidos, muchas de ellas enmascaradas mediante partidas de ayuda al desarrollo como la USAID, así como de las cuentas secretas que manejan a su libre albedrío el pentágono y la CIA. Otras partidas salen directamente de las arcas de gobiernos involucrados en la aventura contra la Revolución Bolivariana como Israel, Arabia Saudita, Qatar, Alemania, Reino Unido, Colombia, y otras naciones europeas. Una fuente de financiamiento se lleva a cabo mediante ONGs, así como instituciones como Freedom House, Human Right Watch, Reporteros Sin Fronteros, el IRI y otras. Estas últimas, en realidad, se destinan a la subversión ideológica, aunque no se descarta el empleo de algunos fondos para sufragar actos de violencia anti constitucional.

No escapa al recelo de los más avezados el que la CIA esté nuevamente repitiendo errores del pasado, con tal de camuflar la obtención de dinero abundante, mediante el apoyo a los grupos paramilitares colombianos en el tráfico de drogas. Un nuevo Irangate o el financiamiento a los talibanes contra Rusia, facilitando las ventas de opio, son antecedentes cercanos que exponen la bajeza moral de la Agencia.

Hay también evidencias de que estas actividades se subvencionan con aportes de los grandes bancos y los monopolios de comunicación, a través de los vínculos de personeros de la SIP, el Banco Mundial y la CIA. Otro tanto, aunque menor, sale de las arcas de la oligarquía venezolana, recelosa en dar dineros y presta a recibir beneficios.

Sí es comprobable el crecimiento del tráfico de armas en la región, el cual se ha incrementado ostensiblemente. El armamento movido, por sus características, recuerda mucho al concepto sionista de rapidez de movilización, por cuanto se centra fundamentalmente en ametralladoras ligeras, morteros, lanchas rápidas, helicópteros, sistemas de radar y aviones ligeros de gran movilidad. Unas generaciones de drones como los minúsculos Switchblade (de apenas 2,7 Kg. de peso y útiles para la observación y eliminación de blancos en zonas irregulares, así como los ya probados Predatores o Reapers, también han sido evaluados para determinadas contingencias coyunturales.

Una de las debilidades a la que se enfrenta la Revolución Bolivariana ha sido la incapacidad de controlar a cabalidad la región fronteriza dada la extensión de la misma, 2.219 km, así como las condiciones naturales en la región. Con independencia de que el ministro del Interior, Tareck El Aissami, indicó recientemente que no hay presencia de grupos armados en la zona fronteriza con Colombia, no hay que descartar que el grado de movilidad y desplazamiento de los mismos los hagan prácticamente indetectables. El apoyo que reciben de la derecha sirve igualmente para camuflarlos.

c) Búsqueda y selección de la agentura: Este es uno de los pasos cruciales para lograr la ejecución de los planes de la CIA en Venezuela y es un proceso sumamente complejo, dado la multiplicidad de funciones y tareas a cumplir. La selección de los potenciales agentes, plenamente identificados mediante un estudio previo y caracterización mediante perfiles lo más completos posibles, permiten a la CIA disponer de información objetiva, mesurable y concreta, así como de posibles comportamientos en correspondencia con la misión a asignar a cada cual. Está claro que cada misión requiere condiciones diferentes del agente a captar. Lo que en uno puede ser una fortaleza para una misión específica, puede convertirse en una debilidad ante otra misión diferente.
Los oficiales indicadores, usando no solo sus habilidades personales, sino la más avanzada tecnología, pueden armar un perfil completo del potencial candidato. No basta una entrevista preliminar o ciertos niveles de acercamiento iniciales para recabar información sobre el mismo. El estudio de su desempeño dentro de las redes sociales, la revisión de su correspondencia y correos electrónicos, la escucha de sus llamadas telefónicas, el análisis de su desempeño en su esfera laboral, estudiantil o social más cercana, puede ofrecernos valioso material informativo para la caracterización. Las fuentes cercanas al candidato, sonsacadas adecuadamente, ofrecen también juicios de valor que deben ser tenidos en cuenta.

Luego de haberse configurado el perfil más completo posible, se pasa a la fase de acercamiento, la que generalmente puede ser circunstancial o mediante otros agentes que tienen acceso al mismo. Todo acercamiento conduce finalmente a un encuentro cara a cara con el reclutador. Este proceso de socialización debe ser bien estudiado previamente, evitando lo fortuito y haciendo prevalecer la premeditación.

La cuestión esencial para iniciar el reclutamiento del agente depende principalmente de los datos obtenidos en el perfil elaborado por el Indicador CIA, quien muestra claramente cuáles son sus motivaciones, ambiciones personales, defectos, vulnerabilidades, vicios a explotar, información plausible para presionar o chantajear –según el caso–, así como otras formas de posible comprometimiento con la Agencia.

Por regla general, tanto la CIA como cualquier agencia de inteligencia, prefiere un potencial agente en que la motivación sea el leiv motiv principal. A falta de ello, se emplean diferentes formas de comprometimiento que son generalmente infalibles cuando el candidato tiene algo que esconder.

No es raro que la CIA utilice aquellas brechas que ha encontrado en la preparación de los perfiles de los candidatos al investigar sus antecedentes. Todo aquello que sea aprovechable para presionar al candidato es un arma eficaz para reclutarlo: deudas, adulterio, homosexualismo, participación en delitos, ambición de poder o de dinero, infidencia, alcoholismo, otras dependencias, etc.

En casos necesarios, como un último recurso, se le coloca al candidato en una situación altamente comprometedora, deliberadamente montada, en el que el mismo ve a la Agencia como su única posibilidad de escapatoria.

Una vez que se tiene bien claro quién es realmente el candidato, sumándole además las ventajas evidentes como su posición dentro de las esferas gubernamentales, políticas, partidistas, estudiantiles o sindicales; los rasgos de su personalidad que le hacen apropiado para la misión a cumplir; así como otros factores propios de su rango como accesibilidad a información, nivel de socialización dentro de las esferas de poder, credibilidad, lealtad comprobada, etc.; se pasa a su reclutamiento.

A partir de este momento se inicia el importante proceso de prepararlo para la misión. Él pasará a ser, según la CIA, "otro de nuestros hombres en Caracas".

Todo se ha hecho en el más completo silencio y compartimentación.

¿Cómo capta la CIA a sus agentes en Venezuela? (3/3)
   
Luego del complicado proceso de conformación de planes operativos por los analistas de la CIA, su instrumentación operativa, selección del personal de agentura y determinación de las fuentes logísticas y de financiamiento, se llevan a cabo varias acciones que pueden desarrollarse en forma paralela o en momentos sucesivos. Entre estas se encuentran:

1) Creación de condiciones para la puesta en marcha de los planes operativos. 2) Entrenamiento de los agentes seleccionados. 3) Establecimiento de las redes de espionaje y determinación de las formas de comunicación, control y monitoreo. 4) Evaluación de los resultados.

En el primero de los casos se necesita de un complicado conjunto de oficiales CIA, cuyas misiones son fundamentalmente de soporte a las tareas de los agentes que cumplen las misiones asignadas. Estos oficiales radican fundamentalmente en la embajada norteamericana y son los encargados de dirigir a las redes que actúan sobre el terreno.

Por sus funciones, existen diferentes tipos de oficiales y agentes cuya actividad puede ser claramente caracterizada:

Oficial de Enlace: Es un oficial CIA acreditado legalmente en Venezuela con una fachada diplomática y que subordina a un grupo de oficiales operativos en la misión diplomática. En este caso este oficial sirve de jefe de la actividad de inteligencia y coordina las acciones inter agencias representadas en el país, tales como la CIA, el FBI, la DIA, el NSA y la DEA, entre otras. Con independencia de que existen ciertas conjeturas que apuntan hacia James Derham como el principal COS en Venezuela, está bien claro que hay otros oficiales de la Agencia cuyo rol e importancia es cuidadosamente oculto con diversas tapaderas, entre las que se destacan principalmente las Oficinas de Prensa y Cultura, servicios consulares, agregados políticos y de la USAID.

La función de estos oficiales operativos es la de crear redes de espionaje, actividades de reclutamiento y sonsacamiento, atención a grupos provocadores que actúan públicamente, atención a la agentura operativa y recolección de información.

Varios de estos oficiales se dedican a desarrollar la actividad de análisis sobre objetivos dentro del gobierno, movimientos sociales, partidos políticos, intelectuales, profesionales y líderes sindicales, campesinos e indígenas. Para ello cuentan con una vasta red de colaboradores en las filas de la oposición y que se encargan de tareas tales como seguimiento a dirigentes, acciones provocadoras, búsqueda de información, tareas de comprometimiento y muchas otras.

Muchos de estos agentes operativos o de campo cumplen tareas de apoyo para la instalación y ulterior funcionamiento de redes operativas, dedicándose a búsqueda de casas de contacto, adquisición de equipos de comunicación, armamento, transporte, colocación de medios de escucha, así como a la conformación de perfiles por encargo de personas susceptibles de ser captadas como agentes mediante diversas formas, que van desde el comprometimiento hasta la libre colaboración. Varios de estos agentes se dedican a tareas de seguimiento de personas de interés, al estudio de formas de acercamiento a los mismos, a recopilación de información sobre ellos y a detectar posibles vulnerabilidades.

Otros agentes operativos desempeñan labores de subversión ideológica actuando directamente con los representantes de la prensa opositora, de partidos anti bolivarianos y diversos grupos sociales para hacer valedero el discurso político contrarrevolucionario.

De la misma manera, una de las misiones principales de la labor de los agentes operativos de la CIA en Venezuela es la orientación a sus agentes para la promoción de focos de tensión y la exacerbación del descontento popular ante las medidas gubernamentales. Parte de este trabajo radica en la desinformación y la tergiversación manipulada de las medidas gubernamentales, así como en la afectación deliberada de los servicios y el desabastecimiento artificial a la población, incitación a la violencia en los centros penales, afectaciones en el servicio del metro, cortes injustificados del servicio eléctrico y otras afectaciones creadas, en la mayoría de los casos, de manera solapada.

Es bueno destacar el papel de agentes operativos que realizan labores de infiltración dentro de los diferentes niveles gubernamentales, dentro de las filas de los sindicatos y de las fuerzas progresistas, con la finalidad de promover brechas en la unidad política e ideológica de los mismos. Durante largas décadas la CIA ha obtenido excelentes resultados con estos procedimientos de infiltración y los daños ocasionados aún perduran y tienen efectos nocivos dentro de Venezuela.
A la larga, estos agentes provocadores terminan sumándose públicamente hacia posiciones de derecha, manteniendo sus vínculos con la agencia como elementos de desestabilización y ataques ideológicos. Han sobresalido en estos casos Armando Díaz, de Bandera Roja; Andrés Velázquez; Rafael Pizani Jr.; Teodoro Petkoff; Pompeyo Márquez; Douglas Bravo; Gumersindo Rodríguez y Américo Martín; entre otros. Fueron, en esencia, topos de la CIA.

Un factor clave del trabajo de la CIA en Venezuela lo es el disponer de una extensa red de colaboradores e informadores, que no necesariamente se involucran como agentes. Simplemente su colaboración parte de posiciones ideológicas, ambiciones personales, necesidad de favores y otras motivaciones, cooperando de manera activa con los oficiales operativos que los han logrado convencer de su apoyo.

Gracias al trabajo de los agentes de campo y de los colaboradores, la CIA ha logrado contar con un apreciable y efectivo grupo de personas capaces de ofrecer las tapaderas, coberturas y apoyo necesarios a los agentes que ingresan desde el exterior para cumplir sus misiones o que se mueven como agentes flotantes dentro del país, sobre todo para cumplir funciones de monitoreo en tiempo real, recepción de información, impartir orientaciones, realizar determinadas acciones violentas como secuestros, asesinatos y atentados, así como otras diversas misiones.

Estos colaboradores contribuyen a dar un marco de legalidad a la presencia de los agentes de penetración o indicadores. Este tipo de colaboradores no excluye la existencia de un grupo que actúa por motivos diversos tales como estimulación monetaria, venganzas, etc., y que sirven para fortalecer ciertas fachadas a los agentes de campo, como son las prostitutas, maleantes, personajes corruptos y otros prototipos.

Un tema controversial para el contraespionaje en Venezuela lo representan dos tipos de agentes muy empleados por la CIA: los Agentes Bandera y los Agentes Liquidables. En el primero de los casos son agentes que ofrecen información y cumplen tareas del enemigo, sin pensar que están sirviendo a la propia CIA. Pasan información sobre dirigentes y otros temas sensibles a supuestos servidores del gobierno, quienes los han sonsacado con esta falsa imagen.

Por ello, es importante no compartir información con personas a las que no se haya debidamente comprobado su papel dentro del gobierno. En el caso de Agentes Liquidables hay que entender que son parte del juego operativo y que, generalmente, ofrecen pistas demasiado evidentes que conllevan a su captura. Su fin, muchas veces no premeditado por ellos, es desinformar a los órganos de contrainteligencia bolivariano.

La segunda cuestión esencial es el entrenamiento del agente que cumplirá la misión diseñada por la CIA, y el que debe corresponderse con las características de la misma.

Un entrenador de la CIA, Chase Brandon, caracterizó los métodos y el complejo proceso de reclutamiento de su institución de la siguiente manera: “El entrenamiento que se lleva a cabo en la Agencia es muy interesante y, de hecho, tenemos un área dedicada exclusivamente al entrenamiento clandestino de nuestros oficiales de operaciones.” (…) “Yo soy consciente de que la gente cree que nosotros llamamos La Granja a esa área.

En los términos más clásicos de la Agencia, yo no puedo ni afirmar ni negar que ese lugar exista efectivamente, pero lo que sí puedo decir es que si nosotros quisiéramos darle un nombre interesante a un lugar de entrenamiento como ese, La Granja sería probablemente un nombre más que adecuado.”

El propósito de un buen entrenamiento es, primero que todo, aprovechar las potencialidades específicas del futuro agente, así como desarrollar aquellas que le sean de utilidad en su trabajo posterior en el terreno. Los resultados deben lograr una combinación de conocimientos, aptitudes, habilidades y rasgos personales distintivos, entre los que sobresalgan la discreción, alto grado de socialización, estabilidad emocional ante situaciones de riesgo, creatividad, motivación, apego a las normas, versatilidad, capacidad de desdoblamiento, memoria efectiva, dotes histriónicas, capacidad de sonsacar, conocimiento de idiomas, rapidez de aprendizaje, adaptabilidad, alto poder de observación, destreza en la manipulación del armamento, dominio de tecnologías de la comunicación, poder distinguir lo importante y prioritario, don de gentes y compromiso.

Por norma general, el agente es aislado y se dedica a estudiar las características de la zona o país en el que operará. Debe estudiar la historia, la geografía, las costumbres y hábitos de las gentes, su forma de expresarse y todo lo que le permita pasar inadvertido de acuerdo con su leyenda. Si asume una identidad falsa, debe estudiar rigurosamente el leyendamiento de la fachada que asumirá. Esto es vital en esta fase del entrenamiento.

Los conocimientos generales que requiere dominar un espía son universales y comprenden estudios de tablas de indicios, chequeo y contrachequeo, escritura secreta, medios de comunicación, preparación de buzones y escondrijos, técnicas evasivas, defensa personal, reglas para el contacto con su oficial operativo y otros procedimientos elementales, que incluyen, desde luego, las técnicas para burlar el polígrafo y las técnicas de interrogatorio.

Aunque todas estas características han de ser afines a cualquier agente, con independencia de las tareas que realizará, existen otros conocimientos más específicos, según la misión sea relacionada a actividades violentas o lucha irregular. En este caso es indispensable tener un estado físico óptimo, ser experto en armas de diverso tipo, resistencia ante el aislamiento o la tortura, ser un tirador certero, especialista en explosivos, habilidad en el manejo de varios tipos de vehículos, experto en combate cuerpo a cuerpo, gran capacidad de movilidad, estar familiarizado en los procedimientos de combate en la selva o en las ciudades, enmascaramiento, etc.

Para la CIA es sumamente ventajoso reclutar y preparar agentes con cierta experiencia anterior que se corresponda con las tareas que realizará en Venezuela. Por ello son sumamente preciadas para la Agencia aquellas personas que han combatido con anterioridad y que hayan servido en las fuerzas armadas, en grupos paramilitares o como mercenarios a sueldo.

Actualmente muchos de estos agentes se entrenan, como señalamos anteriormente, en varios países y su finalidad es ser empleados como fuerzas agresivas contra Venezuela. Por el concepto de los planes estratégicos del Pentágono y la CIA, estos agentes no son realmente unidades regulares sino pequeños destacamentos móviles, de gran capacidad combativa y cuyas misiones son propias de las fuerzas irregulares. Los planes estratégicos que incluyen una intervención militar directa no excluye, por supuesto, el empleo de estos grupos como teams de infiltración en la retaguardia. De la misma manera, su movilidad, versatilidad, capacidad de fuego, entrenamiento y otras fortalezas, los hacen efectivos para dar golpes sorpresivos a las fuerzas vivas y contra objetivos militares, políticos y económicos a lo largo del país, fundamentalmente en las zonas fronterizas.

Estos grupos, tanto por su diseño como su preparación, los hacen cercanos a los grupos contrarrevolucionarios que actuaron en Libia y lo hacen actualmente en Siria. De la misma manera, estos agentes están capacitados para llevar a cabo la eliminación selectiva de mandos militares, dirigentes políticos y otros objetivos de interés en las zonas en las que operan.

La CIA ha concebido este tipo de grupos operativos en situaciones coyunturales, derivadas del contexto político específico en que viva en Venezuela. Son propensos a realizar provocaciones armadas, montajes bélicos en forma de autoagresiones, ataques relámpagos, secuestros y aniquilación, sabotajes y otras contingencias, relacionadas con la subversión.

La reciente aparición de armas sofisticadas por parte del Pentágono y la CIA, tales como un proyectil cuya alta sofisticación le permite, según sus creadores, “dirigirse por sí solo, corregir su vuelo e impactar en un blanco designado a través de un sensor óptico”, a una distancia efectiva de hasta un kilómetro y el empleo de minúsculos drones conocidos como Switchblade (Navaja), empleados ya en Afganistán y que apenas pesan 2,7 Kg, siendo capaces de transportarse en una mochila, y de volar a una altura de 150 metros, con alta eficacia en la observación y eliminación de blancos, los hacen factibles de ser usados por fuerzas ligeras como estos grupos que están siendo entrenados por la CIA, en bases de EE UU, Colombia, Panamá, Israel, México, Honduras y, probablemente en Uruguay y Chile.

Estos grupos de choque actúan también como redes de espionaje, al igual a las que se preparan por la CIA en ciudades como Caracas, donde se han montado los requerimientos logísticos necesarios, como casas de contacto, buzones, armamento, transporte vehicular diverso, medios de comunicación sofisticados, fuentes de dinero fácilmente accesibles, apoyatura y monitoreo permanente por parte de los oficiales operativos.
Ya existen varias de estas redes actuando en Venezuela y no deben creerse impunes. La gran tarea de los órganos de contraespionaje bolivariano es penetrar a las mismas y mantenerse vigilándolas hasta que llegue el momento de su desarticulación. Eso, sin lugar a dudas, se está haciendo.

Estas mismas redes, que cumplen tareas diversas, disparan un flujo informativo permanente que va a parar al centro de la CIA en Caracas y Langley, así como al propio Pentágono. Allí son procesadas por los analistas de estas instituciones hasta el más mínimo detalle.

Estos analistas reúnen también ciertos requisitos como los propios agentes, aunque su misión parezca abstracta y diferente entre ellos. Sin embargo, un analista efectivo son curiosidad, objetividad, imparcialidad, paciencia, utilización de instrumentos de prospectiva, sistematización de datos, eficiencia en la formulación de hipótesis, alto nivel de especialización, alto grado de compartimentación, respeto a las reglas institucionales, etc.

Con el análisis de la información recopilada, más valiosa cuando se obtiene en tiempo real, parece cerrase un ciclo, que siempre generará otras acciones posteriores.

Hoy en día la CIA actúa en Venezuela, más no lo hace con completa impunidad. Siempre habrá un ojo que lo verá todo y un oído que sabrá lo que dicen sus agentes. Es una batalla de hombres con principios contra mercenarios y medios sofisticados. Es una batalla a favor de la verdad y la razón. Es una batalla por la Patria de Bolívar.

Leon Panetta se quedará con las ganas, ahora, como con las inútiles “sorpresas” que prepara para el 7 de octubre.

Percy Francisco Alvarado Godoy
Actores y planes de la CIA en Venezuela
 
La CIA, como mujer provocadora e insensible, acecha a cualquiera usando las más impensadas argucias. Seduce, sonsaca, compromete, compra voluntades y hace mil malabares diferentes para lograr sus objetivos. Con esa forma de actuar llegó una vez a Venezuela para no irse nunca, convirtiéndose en  un fenómeno omnipresente, anquilosado desde hace décadas, como un mal permanente que debe ser arrancado de raíz alguna vez.  Llegó y se quedó, como ya dije, campeando por sus respetos, enviada por su entonces director Allan Dulles, quien la dirigiría desde 1953 hasta 1961 desde KUBARK, como es codificado el Cuartel General de la CIA. Llegó y cumplió sus misiones, favorecida por la oligarquía venezolana, quienes se arrodillaban ante ella, no por su belleza, sino por sus tentadoras propuesta, Así, impunemente, se coló en todos los estratos de la política venezolana, asumiendo el rol de dirigirlo todo sin miramientos, haciendo de presidentes, generales, diputados y  oligarcas sus más fieles servidores.
Mucho daño hizo la CIA en Venezuela y mucho luto sembró por doquier mediante operaciones identificadas como KUCAGE (para acciones paramilitares y de propaganda), KUCLUB (Oficina de comunicaciones), KUGOWN (Propaganda), KUHOOK (Logística), KUSODA (Interrogatorios CIA), la ODACID en Caracas (representación del Departamento de Estado) y los oficiales de United States Department of Defense, identificados por el criptónimo ODEARL.
 Supo explotar debilidades y ambiciones, reclutar a los más derechistas, como alguno que otro “izquierdista”, cuyos principios se doblegaron por un puñado de dólares o para alcanzar sucias aspiraciones personales. Todo cambió para ella, luego de más de cuatro décadas, con el arribo de Hugo Chávez y la Revolución Bolivariana, y, entonces, se vio obligada ella misma a cambiar, a transformarse. A partir de ese momento la estación CIA en Caracas, al igual que los jefes de las oficinas centrales en Langley, establecieron una nueva forma de actuar, tanto en la búsqueda de su agentura, como en la planificación de sus actividades futuras.
Mas la CIA no estaba derrotada, ni sola. Contó desde ese momento con centenares de antiguos colaboradores y los fue usando para cumplir los más diversos planes elaborados por los especialistas de las distintas Oficinas de Planes y Operaciones, sobre la base de un permanente flujo informativo sensible -identificado como RYBAT-, elaboración de planes multidireccionales, difusión de campañas mediáticas y la realización de todo tipo de acciones encubiertas.
El gran número de agentes que han servido a la CIA en Venezuela en todos estos años, ha tenido diferentes orígenes. Es cierto que la CIA se ha caracterizado por pagar satisfactoriamente a sus agentes y la mayoría de ellos fueron motivados por ambiciones materiales. Hay, sin embargo, en los últimos años, un importante número de agentes operativos y colaboradores han sido empleados, teniendo en cuenta en sus perfiles la existencia de un odio irracional a la Revolución Bolivariana. Las promesas de recuperar el terreno perdido, así como satisfacer sueños protagónicos, ansias de poder y otras diversas motivaciones,  han sido factores proclives para un reclutamiento eficaz.
Creo que es oportuno caracterizar someramente cómo ha actuado la CIA en Venezuela, su forma de operar y quiénes han sido sus más sobresalientes aliados en estos largos años. Mucho se ha escrito al respecto, pero bien vale la pena examinar este accionar para recabar experiencias, sacando las mejores lecciones posibles.
ANTECEDENTES
Ese actuar malicioso de la Agencia comenzó aún antes del derrocamiento de Pérez Jiménez, hecho que levantaría una profunda preocupación en Estados Unidos, dada la participación activa de fuerzas de izquierda en este acontecimiento. Para la Casa Blanca, la “democracia” estaba en serio peligro en Venezuela. La CIA, entonces, fue la encargada de operar rápidamente para neutralizar las repercusiones políticas dentro del país, convirtiendo a la embajada norteamericana en  una activa estación, llena de oficiales de experiencia y un hervidero de maquinaciones turbias. Ya varios planes se habían iniciado desde hacía algún tiempo, sobre todo el dirigido a la eliminación física, por las fuerzas policías del tirano defenestrado,  de varios dirigentes  políticos, abriéndole paso de esta forma a un comprobado agente de la CIA: Rómulo Betancourt. Este político sin pudor pasó un camino sin tropiezos hacia la dirección del partido Acción Democrática y a la asunción a la presidencia.
Henry López Sisco
Todo esto fue planeado y urdido por la CIA. Una de sus piezas fuertes en el rejuego político a favor de los intereses norteamericanos y de la oligarquía fue Henry López Sisco, quien fungió como represor principal desde su puesto como jefe en la DIGEPOL y de la DISIP, posteriormente. No importaba qué partido estuviera en el gobierno, ya fueran los de Acción Democrática o del COPEI, pero la CIA mantuvo a su agente preferido a toda costa, incluso desde sus tiempos en la PTJ. Luego le entrenaría adecuadamente en Fort Bragg, sin ser un militar de carrera, y  lo convertiría en un eficiente represor, especialista en anti subversión, contrainteligencia, torturas, sonsacamiento, técnicas de manipulación sicológica y manejo de explosivos.
López Sisco, apenas retornó a Venezuela, aplicó las enseñanzas de la Agencia y creó los  Grupos Comando, caracterizados por su agresividad contra las fuerzas de izquierda y dirigentes, a los que identificaba en sus informes como BGGYPSY. De la misma manera logró captar a un grupo de personas para infiltrar al movimiento revolucionario y otras fuerzas de izquierda, reclutando para la CIA a algunos miembros de estos, como Tarzan Núñez Tenorio y Adolfo Meihart Lares, devenidos en delatores y colaboradores de los planes de aniquilamiento de la oposición en esa época. Junto a él estaba otro connotado agente de la CIA, Luis Posada Carriles y varios de los agentes de origen cubano participantes en la operación 40.
La labor de zapa de la CIA dentro del movimiento de izquierda daría sus frutos a corto y a largo plazo. Muchos auto titulados izquierdistas como Américo Martín, Teodoro Petkoff, Moisés Molerio y Juvencio Pulgar, fueron sonsacados o colaboraron con la Agencia, tomando posteriormente un posicionamiento hacia la derecha a través del MAS.
Venezuela, convertida en traspatio del imperialismo, poco pudo hacer, más que contemplar cómo impunemente había sido repartida entre los monopolios norteamericanos y los más sobresalientes oligarcas. En realidad, el derrumbe de Pérez Jiménez y la continuidad adeco copeyana en el gobierno, surgida por indicación de la CIA, no representó cambio alguno, sino significó un re fortalecimiento de la estrategia represiva, a partir del macabro Pacto de Punto Fijo, validando un modelo de desarrollo basado en la defensa del  capital privado, extranjero y nacional, en los subsidios al sector privado, y en pálidas reformas económicas y sociales. Otras argucias usadas fueron la  neutralización del papel de los FF AA, las alianzas con la Iglesia y una efectiva defensa de la oligarquía nacional a través de la gestión mediática y económica.
La indómita Venezuela no pudo estar quieta y surgieron movimientos de izquierda que, dirigidos por el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) y el Partido Comunista de Venezuela (P.C.V), se lanzaron a la guerra de guerrillas en casi todo el país. Nuevamente la CIA actuó con inmediatez y fortaleció la represión en gran escala, usando a su engendro: la DIGEPOL. Surgieron en ese tiempo alzamientos militares como el Carupanazo y el Porteñazo, en 1962, siendo muchos de los militares insubordinados quienes se integrarían a las  Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), devenidos entonces en seres perseguidos y reprimidos por grupos contra guerrilleros entrenados por la CIA y el Pentágono, los ya desaparecidos “Cazadores”.
La actividad guerrillera iniciada durante la presidencia de Rómulo Betancourt, se extendió durante el mandato de su sucesor, Raúl Leoni.
Se sabe que la CIA empleó en Venezuela, dirigida por la  Oficina de Coordinación Política, una variante de la “Operación Sinsonte”, que consistió, desde sus inicios, en emplear a periodistas reclutados por la CIA, así como a los medios ideológicamente identificados con las posiciones norteamericanas, para manipular la información y distorsionar las realidades, actuando sobre el estado de opinión del público, articulando la desinformación, la propaganda, la subversión, la penetración de las fuerzas de izquierda, la guerra económica y otras operaciones desestabilizadoras, para frenar a los movimientos revolucionarios que despuntaban en esos años. Fue Frank Wisner, director de la OCP, quien promovió este tipo de operaciones que aún hoy se usan por la CIA contra países como Cuba, Ecuador, Venezuela, Siria, Bolivia, Nicaragua y otros. Como resultado de Sinsonte se trató de condicionar la percepción de la población venezolana contra los movimientos revolucionarios, a los que calificaban de terroristas.
Allen Dulles, Richard Bissell, John F. Kennedy and John McCone (April 1962)
Toda la actividad de la CIA hasta esos momentos era dirigida por John Alexander McCone, quien contó con el apoyo de la  Oficina del Consejo General y otras divisiones de la CIA, hasta que renunciara en 1965. Un papel relevante en la actividad de la CIA en Venezuela lo desempeñó, particularmente, Richard Helms, quien se ocupó de la Dirección de Operaciones y que asumiría el segundo escalón de la Agencia en 1965, la que era dirigida por William Raborn, al que sustituyó en 1966 por indicación del presidente Lyndon Johnson.
Helms, ya como jefe de la CIA, fue el encargado de desarrollar el Proyecto FUBELT en 1970, por indicaciones del presidente Richard Nixon y de su Consejero de Seguridad Nacional, Henry Kissinger. El objetivo era impedir el arribo a la presidencia de Salvador Allende, para lo que maquinó la realización de un golpe de estado en Chile. Todo el andamiaje de la CIA, concentrado en la recién creada División del Hemisferio Occidental, dirigida por David Atlee Phillips, empleó cuantiosos recursos para cumplir su macabro plan. Varios de los agentes de la CIA que operaban en Venezuela se involucraron al mismo, como fue el caso de Luis Posada Carriles. A cargo del Proyecto FUBELT se encontraba el segundo de Atlee Phillips, Thomas Karamessines. Este siniestro proyecto movilizó a gran parte de oficiales de campo de la CIA y activó las estaciones radicadas en Sud América, incluyendo a la embajada gringa en Caracas.
Existen evidencias de que la CIA, particularmente los oficiales de la Dirección de Operaciones, fueron los encargados de la represión en Venezuela durante las décadas de los años 60 y 70, respondiendo a las indicaciones del Consejero  Nacional de Seguridad. Cómplices de la CIA fueron Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez, quienes le dieron amplias prerrogativas operacionales.
En febrero de 1973, el presidente Nixon nombró a James Schlesinger director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), después de haber despedido a Richard Helms, el anterior jefe de la misma, por negarse a bloquear las investigaciones sobre el escándalo Watergate. William Colby fue nombrado su sucesor.
William Colby
Colby desarrolló a un nivel de efectividad a la Agencia y su papel para subvertir mediante el manejo manipulado de la información. No en balde declaró en una oportunidad:”La CIA controla a todos los que son importantes en los principales medios de comunicación”. Colby había servido como Director de Inteligencia durante los mandatos de  Richard Nixon y Gerald Ford, hasta su remplazo,  el 30 de enero de 1976, por George H.W. Bush, quien serviría en ese cargo hasta enero de 1977.
Colby logró asimismo aumentar las fortalezas de la CIA con el apoyo de las directivas del Consejo de Seguridad Nacional (NSC), conocidas como  NSC10/1 y NSC10/2, mediante las cuales le dieron cobertura “legal” a toda una serie de prácticas inconstitucionales y violatorias del derecho internacional, a la vez que permitieron el desarrollo de actividades injerencistas  en todo el mundo, afectando particularmente a Vietnam, Venezuela y otras naciones como Cuba. Baste recordar que Colby fue el artífice de la “Operación Phoenix”, la cual provocó el exterminio de cerca de 40 mil sud vietnamitas a manos de la CIA.
En los años 70, mientras gobernaba Rafael Caldera, la CIA coordinó la llamada  “Operación Canguro”, que consistió en el allanamiento de la Universidad Central por numerosos efectivos fuertemente armados. Es durante su gobierno que la DISIP sustituyó a la  DIGEPOL, fortaleciendo a este aparato represivo con varios agentes cubanos de la CIA, delincuentes, mercenarios y otros represores. Sustituido Caldera por otro agente de la CIA, Carlos Andrés Pérez, en su primer mandato entre 1974 y 1979, la Agencia siguió moviendo a su libre albedrío las fichas del poder, usando incluso a Venezuela y a varios de sus ciudadanos dentro de la “Operación Cóndor”, bien como represores o como agentes de apoyo.
LOS CAMBIOS EN LOS PLANES DE LA CIA.
La realidad innegable de la tragedia venezolana fue que los derechos humanos fueron irrespetados, vapuleados e ignorados desde dictadura de Marcos Pérez Jiménez y los gobiernos ulteriores de Rómulo  Betancourt, Raúl Leoni, Rafael Caldera, Luis Herrera Campins, Carlos Andrés Pérez, Jaime Lusinchi; así como los segundos gobiernos de Pérez y Caldera, Decenas de nombres representan el martirologio del pueblo venezolano, tales como los de Alirio Méndez, Pilar Ponce, Pedro José Ramos, Oswaldo González, incrementándose durante el Caracazo a niveles sorprendentes.
 El Caracazo representó la muestra más evidente del descontento popular ante las políticas implementadas por los gobiernos represores de la oligarquía venezolana. Esta muestra de desafío del pueblo fue reprimida brutalmente por los órganos policiales, las fuerzas armadas y de la CIA, provocando la muerte de miles de personas. Evidentemente,  Venezuela apostaba  por un cambio radical y comenzaron a aparecer señales de descontento por todo el país. Dos intentos de golpe de estado promovidos en 1992, aunque fracasaron, comenzaron a preocupar a la CIA y a los cuerpos represivos de la oligarquía venezolana, la que presionó a la destitución de  Carlos Andrés Pérez en mayo de 1993. 
Hugo Chávez, febrero de 1992
La asonada militar del  4 de febrero de 1992, dirigida contra Carlos Andrés Pérez y cuyos líderes fueron los tenientes coroneles del ejército Hugo Chávez, Francisco Arias Cárdenas, Yoel Acosta Chirinos y Jesús Urdaneta, fue un augurio de esa necesidad de cambios y de la aparición de nuevos sujetos dentro del escenario político del país. Esa percepción, con independencia de las muertes ocurridas, las detenciones de los implicados y los heridos en combate, fue confirmada inobjetablemente. Si no cambiaba Venezuela, se hundiría en una mayor pobreza y la sumisión a las grandes potencias continuaría vulnerando su independencia. Este movimiento del 4 de febrero tenía un alto contenido político por cuanto cuestionaba no solo la gestión política del gobierno, su inconsecuente neoliberalismo, la depauperación de la calidad de vida del pueblo y la oposición a los altos niveles de corrupción imperante en la nación, incluida la de los altos mandos de las FF AA., entre otras demandas.
Otro intento similar se repitió el 27 de noviembre de 1992, con la participación de varios civiles y militares, dirigidos por  Hernán Grüber Odremán, Luis Enrique Cabrera Aguirre, Jesse Chacón, Francisco Visconti Osorio; y militantes de los partidos  Bandera Roja y Tercer Camino.
Otra vez apareció en escena Rafael Caldera en 1994, cargado de promesas incumplidas. El deterioro de la economía venezolana la hizo caer, inevitablemente, en manos del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien se sumó a los tradicionales estafadores del pueblo venezolano. Una de sus únicas acciones justas fue la liberación de Hugo Chávez y los otros encarcelados, aunque se sabe que lo hizo como una maniobra política para ganar la aceptación de las fuerzas de izquierda venezolanas.
El nuevo actor protagónico en la escena política venezolana, Hugo Chávez Frías, no había sido pasado por alto por la CIA., la que fue elaborando a lo largo de los años un amplio perfil del actual mandatario. Este vasto expediente, además de su biografía, contiene abundante información sobre su persona proveniente de fuentes públicas y secretas. Asimismo contiene un perfil sicológico elaborado por especialistas de la Agencia con una amplia caracterización de su personalidad.  La CIA cuenta con un vasto material de grabaciones públicas y secretas sobre Chávez, así como una extensa fototeca y una amplia videoteca sobre su persona.
Varias han sido las fuentes que ha empleado la CIA para caracterizar a Hugo Chávez como persona, destacándose dentro de las mismas a varios de sus antiguos aliados y amigos cercanos que lo conocieron durante largo tiempo.
Las informaciones recopiladas sobre Hugo Chávez y a su gestión de gobierno, principalmente las obtenidas por medios técnicos, arriban a la CIA mediante diversas vías, una de ellas a través de su estación en Caracas, que usa el acrónimo RUEHCV, y que se dirigen a varios usuarios, entre ellos el Departamento de Estado, la DIA y la Dirección de Inteligencia de la CIA,  particularmente a la Oficina de Análisis de Asia-Pacífico, Latinoamérica y África, y a la Oficina de Dirección del Análisis.  Otro de los usuarios de estas informaciones es la Dirección de Operaciones, la que surte fundamentalmente de la información de agentes de campo y sus oficiales operativos (HUMINT)    
Un papel primordial en la recopilación de la información sobre Venezuela y su presidente lo desempeña la Dirección de Apoyo (DS), encargada de asegurar que las Direcciones de Inteligencia, Operaciones y Ciencia y Tecnología puedan contar con las facilidades para realizar sus misiones, lo que implica que muchos agentes de la CIA actúen en el campo de operaciones, tanto en la embajada, como por todo el país, utilizando diversas tapaderas. La misión esencial de DS es buscar el marco idóneo para realizar actividades de seguimiento, escucha y monitoreo de los dirigentes bolivarianos; garantizar los canales de comunicación idóneos para la transmisión de información, bien sea por medios técnicos como mediante la agentura; facilitar el armamento y la logística para el cumplimiento de las misiones sobre el terreno; crear las condiciones para asegurar los flujos financieros para el desarrollo de la misión; así como garantizar la evacuación seguirá de los agentes operativos.
La DI, creada desde 1952, se encarga de analizar el extenso flujo informativo y condensarlos en valoraciones analíticas que sirven para la toma de decisiones, tanto para el propio presidente, los Departamentos de Estado (RUEHC), Consejo de Seguridad Nacional (RHEHAAA), Comando Sur (RHMFISS), División del hemisferio Occidental (RUEHWH) y Defensa (RUEKJCS), así como para el Director de la CIA. Ello requiere que dichos análisis sean  oportunos, acertados y objetivos. Son la fuente básica de quienes establecen las políticas a seguir. Obviamente, estos análisis se conforman  como el  Informe Diario Presidencial y la Revisión de la Inteligencia del Mundo (WIRe).
Se ha podido confirmar que el órgano clandestino de la CIA, identificado como NCS, se ha encargado en Venezuela de ser el principal organizador de la agentura operativa, de acciones encubiertas  y de búsqueda de información a través de la misma. Es la rama de la agencia que realmente ejecuta los planes elaborados por Estados Unidos en territorio venezolano y en los países vecinos. Por su amplia gama de acciones, es el más serio peligro a enfrentar por la Revolución Bolivariana.
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