domingo, 23 de febrero de 2014

Washington-Venezuela: ¿Encandila Ucrania?

 
Horas después que Nicolás Maduro reiterara su disposición a un diálogo con Barack Obama, el secretario de Estado, John Kerry, profirió nuevos ataques contra Caracas.

Maduro llegó a decir el viernes en rueda de prensa que, para eventuales conversaciones entre las dos partes, él designaría al canciller, Elias Jaua.

Reforzó la idea planteando: “nombremos embajadores, aunque no sean aceptados todavía, pero que se sienten a hablar”

¿Respuesta de Kerry? Un comunicado en el que pidió a las autoridades de Venezuela frenar su intento de “reprimir a los disidentes” y que protejan los derechos humanos.

También sostuvo que el actual gobierno de Caracas debe liberar a los opositores encarcelados y suspender las intimidaciones judiciales contra quienes protestan.

Se atrevió, incluso, a deslizar una sutil amenaza a los chavistas cuando les advirtió que “la violencia podría aumentar” si  continúan amedrentando  judicialmente y encarcelando a los más violentos.

“Acabo de leer declaraciones recientes de John Kerry, arrogantes, injerencistas e insolentes que confirman los términos de la amenaza que denuncié”.

Maduro estimó que, con esas palabras, Kerry no solo trata de chantajear a Venezuela con más violencia, sino que, además, “da luz verde a los grupos violentos” para actuar sin limitaciones.

La política que encarna Kerry fue amplificada por una de sus funcionarias, la subsecretaria de Estado para América Latina, Roberta Jacobson.

¿Qué dijo? “Estamos preocupados  por la situación y el proceso legal del líder opositor Leopoldo López”, detenido cuando incitaba al caos social.

Ahora en medio de la violencia desatada por elementos del hampa venezolana en Caracas le preguntaron, “¿hasta cuando?” y él dijo: ¡Hasta que derroquemos al gobierno!

Esa afirmación, hecha por el  alumno de la multimillonaria  Kenyon College, ha sido decenas de veces repetida por la televisión del país suramericano.

A pesar de eso, la subsecretaria de Estado para América Latina, Roberta Jacobson, declaró:

“Estamos preocupados por la situación de Leopoldo López, su situación y por el proceso legal que está enfrentando”.

Agregó que hubo violencia, es innegable, pero “no sé quien fue el instigador de esta”, nos preocupa que el propósito al detenerlo sea “paralizar a la oposición”.

Interesante que la subsecretaria Jacobson, tan habitual en declaraciones crudamente injerencistas sobre Venezuela, ahora pose de ingenua al abordar el tema.

Debía recordar que su entrañable Leopoldo López, en plena calle y ante cámaras de televisión, dio respuestas a sus actuales enigmas.

Cabría entonces hacerle otra pregunta a la subsecretaria Jacobson: ¿Son completamente ajenos los planes seguidos por Washington en los casos de Venezuela y Ucrania?

Importantes figuras de la política estadounidense no esperaron la definición de esa problemática  para viajar a Kiev en abierta misión injerencista.

La erupción de la tarea subversiva encomendada a los medios por Estados Unidos y países aliados europeos ha sido estrepitosa.

El capítulo Ucrania, al menos como lo han concebido en Washington, se encuentra pendiente de una conclusión más abarcadora, sobre un tablero aún muy complejo. 

 Aunque sí hay algo concreto. Lo sucedido allí entrelaza al titulado “golpe de Estado suave” con la aplicación de manotazos en extremo violentos.

Resulta indispensable tomar nota y engrasar las respuestas inteligentes y otras medidas prácticas que permitan hacer frente, con diploma de oro, a una embestida sostenida de muchas caras.

Nicanor León Cotayo

CubaSí

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