martes, 14 de abril de 2015

Operación Cólera de Dios, fracaso del Mossad.

El fracaso del Mossad

Conocida como una de las agencias de espionaje más eficientes, inescrupulosas y letales del mundo, el Mossad, el servicio secreto de Israel, no ha dudado en apelar al secuestro, al asesinato y otros crímenes, en aras de los intereses del Estado sionista. Suele practicar la venganza y zurrarse en la legalidad y la soberanía de los estados para llevarla a cabo.

El Mossad tuvo una derrota con la operación ‘La cólera de Dios”, destinada a dar muerte a los palestinos que participaron en la Masacre de las Olimpiadas de Munich, pues desató una matanza en diversos países, pero no tocó a ninguno de los realmente involucrados. 

La acción de Septiembre Negro buscaba la liberación de 234 palestinos presos en cárceles israelíes. Pero el gobierno sionista se negó a cualquier negociación luego que los comandos tomaron violentamente la Villa Olímpica. En vista de ello, los secuestradores exigieron viajar al Cairo. Las autoridades alemanas simularon estar de acuerdo y aceptar que dos helicópteros transportaran a los asaltantes y a sus rehenes a una base aérea, donde un avión Boeing 727 de Lufthansa les estaba esperando. En realidad, planearon una operación de rescate que terminó con la vida de los rehenes y de cinco terroristas. Tres de los asaltantes sobrevivieron.

En venganza, las autoridades israelíes acordaron eliminar a los militantes de Septiembre Negro y a miembros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) involucrados. La operación fue autorizada por Golda Meir, la primera ministra de Israel, en el otoño de 1972.

Las ejecuciones se llevaron a cabo con la ayuda de espías en la OLP y con información proporcionada por agencias europeas. De acuerdo con David Kimche, antiguo número dos del Mossad, “el móvil no era la venganza, sino atemorizar a los terroristas palestinos. Queríamos hacerles mirar por encima del hombro y que sintiesen que estábamos encima de ellos”.

El agente Michael Harari creó y dirigió a los equipos. El experto Simon Reeve relató que las unidades del Mossad consistían en: ...quince personas divididas en cinco escuadrones: Aleph, dos asesinos bien entrenados; Bet, dos guardaespaldas; Heth, dos agentes encargados de alquilar habitaciones de hotel, apartamentos, coches, etc.; Ayin, seis y ocho miembros, que apoyaban la operación siguiendo de cerca a los objetivos y estableciendo una ruta de escape; y Qoph, dos agentes especializados en comunicaciones.

El primer asesinato tuvo lugar el 16 de octubre de 1972, cuando el representante de la OLP, Abdel Wael Zwaiter recibió doce disparos en su apartamento de Roma. El segundo objetivo fue el doctor Mahmoud Hamshari, que era el representante de la OLP en Francia. El Mossad introdujo un explosivo bajo su teléfono el 8 de diciembre de 1972. Hamshari murió luego de padecer un mes.

En enero de 1973, el jordano Husein Al-Bashir, representante de Al Fatah en Chipre, murió por una bomba instalada bajo su cama. En París, el 6 de abril, Basil Al-Kubaisi, un profesor de Derecho de la Universidad Americana de Beirut, fue tiroteado mientras regresaba a su casa.

Como varios de los objetivos vivían en casas fuertemente vigiladas en el Líbano, se lanzó la Operación Primavera de Juventud. Durante la noche del 9 de abril de 1973, los comandos Sayeret Matkal, que formaban parte de la élite del ejército israelí, junto a otras unidades de apoyo, lanzaron múltiples incursiones en Beirut y Sidón. Así, lograron matar a Muhammad Yousef Al-Najjar (Abu Yousef), el dirigente de operaciones de Septiembre Negro y miembro de la OLP, a Kamal Adwan, dirigente de inteligencia en Septiembre Negro y veterano de Al Fatah, y a Kamal Naser, portavoz de la OLP.

La operación fue seguida de otros tres asesinatos. Luego, Mohammad Boudia, director de operaciones de Septiembre Negro en Francia, murió el 28 de junio de 1973 al estallar un explosivo bajo el asiento de su coche.

Un error 

A continuación, el Mossad se dedicó a buscar a Ali Hasan Salameh, apodado el Príncipe Rojo, que era la cabeza de Fuerza 17, una unidad de seguridad de Fatah, al que se imputaba haber planeado el operativo de Septiembre Negro. A un año de la masacre, el Mossad pensó que había localizado a Salameh en la pequeña ciudad noruega de Lillehammer. El 21 de junio de 1973, un grupo de agentes del Mossad asesinó a Ahmed Bouchiki, un camarero marroquí, después de que un confidente lo confundiese con Salameh. Seis agentes del Mossad fueron capturados por las autoridades noruegas mientras que otros, incluyendo a Mike Harari, lograron escapar.

El “error” y las protestas internacionales obligaron a Golda Meir a suspender la Operación ‘Cólera de Dios’. Pero, cinco años más tarde se decidió reanudarla bajo el mando del primer ministro, Menachem Begin. El Mossad ubicó a Salameh en Beirut, en 1978. Un Volkswagen cargado con explosivos plásticos fue estacionado en la Rue Verdun el 22 de enero de 1979. Mientras Salameh y cuatro guardaespaldas recorrían la calle en una camioneta, se activó el explosivo que mató también a cuatro transeúntes e hirió a otras 18 personas.

Pero la eficacia de los asesinatos fue cuestionada porque los tres secuestradores sobrevivientes de la matanza de Múnich no fueron tocados. Jamal Al-Gashey, Adnan Al-Gashey y Mohammed Safady fueron apresados tras el atentado, pero fueron liberados semanas después luego que un grupo de secuestradores de un vuelo de la aerolínea Lufthansa reclamara su libertad.

Su rastro se perdió luego. Aaron Klein afirma que Adnan murió de un paro cardíaco en los setenta, mientras que Safady habría muerto a principios de los ochenta a manos de falangistas cristianos en el Líbano, aunque otra versión señala que seguiría con vida. Jamal Al-Gashey se refugió en el Norte de África. En 1999 concedió una entrevista al director Kevin MacDonald para el documental “Un día de Septiembre”. Se cree que todavía sigue vivo.

En el libro “Contraatacando”, Aaron Klein sostiene que el Mossad sólo alcanzó a un hombre conectado directamente con la matanza. Era Atef Bseiso, quien fue tiroteado en París en 1992. Klein afirma que los auténticos organizadores y ejecutores del atentado se ocultaron en los países del Este Soviético y árabes, donde Israel no podía alcanzarlos.

Tampoco fue tocado Abu Daoud, el principal organizador del atentado de Munich. Él asegura que ningún responsable fue asesinado y recuerda que estuvo en Ramala en 1995, pese a que “Israel conocía que yo había planeado la operación de Munich”. El líder de Septiembre Negro, Abu Iyad, tampoco fue eliminado por el Mossad, aunque murió asesinado en Túnez por la facción de Abu Nidal.

El cerebro de Munich

El hombre que no logró ingresar al pabellón israelí durante el asalto a la villa olímpica se llama Mohammed Oudeh, pero su nombre de guerra era Abu Daoud. Según relató, la idea del ataque surgió en un café de Roma, después de la negativa del Comité Olímpico Internacional a aceptar la participación de una delegación palestina en los juegos.

“Participaremos en los juegos a nuestra manera. Secuestraremos atletas para canjearlos por detenidos palestinos en Israel”, dijo un amigo de Oudeh. Y él se encargó de la organización.

Cuando el mundo se enteró de que once atletas de Israel estaban en manos de atacantes palestinos, Oudeh ya se había esfumado. Desde entonces permaneció a salvo, pero en 1981, agentes israelíes lo balearon en un bar de Varsovia. Fue herido en la muñeca izquierda, el estómago, la mandíbula y el pecho, pero sobrevivió.

En 1999 publicó el libro “Palestina: de Jerusalén a Munich”, en donde confesó su papel en la masacre. Allí acusó al hoy presidente palestino, Mahmoud Abbas, de haber financiado el operativo.

Casado, con seis hijos, dice que no se arrepiente de sus acciones, ya que gracias al operativo la causa palestina se hizo conocida en todo el mundo.


Por Efraín Rúa
Editor de Mundo 

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