jueves, 16 de abril de 2015

Paramilitares les regalaron armas a los agentes de la DEA en Colombia

“La DEA, el cartel de droga más grande del mundo”, es llamado en los países con presencia de sus agentes. En Colombia se involucra en violaciones de niñas y prostitutas y ahora también en fiestas con los escuadrones paramilitares de la muerte de la AUC.
 
 
Así lo señala nuevo informe del Congreso de EE. UU. sobre fiestas de agentes en Colombia.
 
En Colombia la DEA estaba fuera de control. Así fue descrito este martes en el Congreso de Estados Unidos un nuevo y demoledor reporte hecho por la propia agencia antidrogas de EE. UU. sobre la conducta de sus agentes en nuestro país y que sería mucho más grave de lo ya revelado.
 
Según este reporte, presentado durante una audiencia convocada por la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Representantes, agentes de la DEA basados en nuestro país recibieron como regalos fusiles AK-47 que les fueron obsequiados por miembros de grupos paramilitares.
 
En alguna ocasión uno de estos rifles fue camuflado e ingresado a la Embajada de EE.UU. en Bogotá.
 
La audiencia fue convocada a raíz de un informe preparado por la Oficina del Inspector General del Departamento de Justicia (OIG) en el que se evaluaba la manera como algunas agencias estadounidenses, entre ellas la DEA y el FBI, estaban procesando denuncias por comportamientos sexuales inadecuados.
 
En ese reporte, revelado el pasado 27 de marzo, la OIG sostenía que agentes de la DEA habían participado en grandes fiestas pagadas por narcotraficantes donde, además, había prostitutas.
 
Así mismo, documentaba varios casos en los que los agentes de la DEA habían utilizado sus propias casas o dependencias alquiladas por el gobierno para organizar parrandas con ‘mujeres prepago’.
 
Según el reporte, pese al riesgo para la seguridad nacional que estas conductas representaban, la propia DEA decidió sancionarlos con una suspensión de solo dos semanas.
 
El informe cayó como una bomba en el legislativo donde aún estaba fresco el escándalo que protagonizaron los agentes del Servicio Secreto que acompañaron al presidente Barack Obama en su viaje a Cartagena para la Cumbre de las Américas del 2012.
 
“Lo que muestra este nuevo reporte es que no fueron uno o dos casos aislados sino decenas de casos en los que agentes contrataban prostitutas y las llevaban a oficinas y casas alquiladas por nuestro gobierno”, dijo Elijah Cummings, el legislador que ahora revela el nuevo reporte interno de la DEA.
 
Según Cummings, el documento también constata que los incidentes no se limitarían al período entre los años 2005 y 2008, como originalmente se pensó, ya que existen algunas denuncias desde el año 2001.
 
El congresista republicano Jason Chaffetz, presidente de esta comisión, mencionó a su vez otro incidente del 2009 en el que un agente se peleó con una prostituta en un bar y le lanzó un vaso en la cabeza que le provocó una convulsión a la mujer y varias heridas en su rostro.
 
Los legisladores se abstuvieron de entregar el informe original, pues la DEA les advirtió que de hacerlo pondrían en peligro a muchas personas.
 
En el nuevo documento también hay serios indicios de corrupción, pues uno de los involucrados en la investigación de la DEA sostiene que en algunas ocasiones la plata para pagar a las prostitutas se facturaba como “recursos para operaciones”.
 
El documento además revela cómo policías colombianos que le trabajaban al narcotráfico les organizaban fiestas a los agentes -siempre con prostitutas- para bajarles la guardia y luego sacar información.
 
En la audiencia testificó la directora de la DEA, Michelle Leonhart, quien se declaró igualmente consternada por las revelaciones.
 
“Como ustedes, yo también estoy disgustada, consternada, por el comportamiento descrito en esos reportes. Desafortunadamente, las malas decisiones de unos pocos han manchado la reputación de toda una agencia que hace un gran trabajo”, sostuvo Leonhart.
 
Pero los congresistas, demócratas y republicanos, se le fueron encima cuestionando su liderazgo al permitir una sanción “ridícula” ante la magnitud de sus acciones.
 
La jefe de la DEA se defendió alegando que estaba igualmente sorprendida por las sanciones pero que ella no poseía el poder para sancionar a los agentes ya que este recae en un departamento que opera autónomamente.
 
Dijo, a su vez, que desde el escándalo de Cartagena se elevaron nuevos controles para evitar este tipo de incidentes y que fue ella misma, a raíz de los eventos del 2012, quien ordenó la investigación exhaustiva que reveló los nuevos casos.
 
Los legisladores exigieron la cabeza de los responsables y prometieron seguir realizando audiencias y pesquisas hasta extirpar el mal.
 
SERGIO GÓMEZ MASERI
 
Corresponsal de EL TIEMPO
 
Washington
 
@sergom68
 
 
 

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