sábado, 26 de marzo de 2016

Interior de The Beasts, el vehículo de Obama



Cadillac One y Cadillac Two, así son bautizadas oficialmente los dos servicios de movilidad que respaldaron la agenda de Obama en Argentina. Pero el Servicio Secreto las denomina popularmente como "The Beasts" por sus evidentes características poco ordinarias. La limusina que se viste de lujo es en esencia un camión de combate. Llegaron en su avión privado, un C-17 Globemaster de transporte. Junto a un Chevrolet Suburban, apodado Roadrunner, que representa una oficina móvil de comunicaciones de laminación diferencial conectada a un satélite militar.


Estos Cadillacs DTS reversionados miden 5,5 metros de largo y pesan 6.800 kilogramos: no son vehículos de producción estándar. Disponen de una capacidad para siete pasajeros. Fabricados a cargo de General Motors en Detroit. Estructuras compuestas por una combinación de materiales duros y suaves que además de absorber el disparo, disipan la energía del proyectil. De esta manera, prohíbe su penetración con una membrana exterior de máxima protección. Comúnmente se utilizan para blindar los vehículos materiales como acero de doble dureza, aluminio, titanio y cerámica.

Las puertas tienen más 20 centímetros de espesor y pesan tanto como las de un avión 757 Boeing. Como valor de seguridad adicional incluye acero entre las costuras para protegerse de las balas que puedan filtrarse por las hendijas del auto. Las ventanas tienen más de 15 centímetros de espesor, son a prueba de bombas y capaces de tolerar balas perforantes por sus múltiples capas resistentes. La única ventanilla que puede abrirse es la del conductor: sólo permite un espacio de seis centímetros para entablar comunicación con agentes en el exterior del vehículo. En la base de la limusina se instaló una placa de acero de más de 12 centímetros reforzados para neutralizar la potencia de un artefacto explosivo que se coloque debajo del auto. Hasta el depósito de combustible es blindado. Como segunda línea de defensa, en caso de impacto una espuma especial encubre el diésel para aislarlo y evitar su explosión.

Los neumáticos también disponen de una tecnología capaz de soportar embates subversivos. Son cubiertas Goodyear con llantas de acero y refuerzos de Kevlar, dotados de un dispositivo que mantiene la alta velocidad en caso de haber peligro inminente ante un hipotético daño en las llantas. El interior de la limusina es hermético: está completamente sellado ante un eventual ataque químico. Es capaz de aislarse mediante un mecanismo de bloqueo de seguridad que, en caso de emergencia, cierra todo el coche como si fuera una bóveda.

Sus conductores son agentes de la CIA o el Servicio Secreto, altamente capacitados para ejecutar técnicas de evasión en situaciones extremas. También tiene acceso a equipamiento tecnológico como sistemas de comunicación, conectividad y unidad GPS en su módulo central.

En el baúl se especula que hay un sinfín de artefactos útiles dispuestos a utilizarse casos de emergencias. Equipos de extinción de incendios, tanques de oxígeno, cámaras de visión nocturna, escopetas, lanzagranadas y hasta una reserva de sangre del tipo y factor de Obama, en caso de ser necesaria una transfusión a bordo. Al frente el vehículo está equipado por un sistema nutrido de cañones de gas lacrimógeno.

Fuente: Fuente: punto biz

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