domingo, 13 de marzo de 2016

Ramón Saúl Sánchez Rizo, un ridículo Popeye en caída libre.



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Desde hace varios días hemos estado alertando sobre el hecho de que varios contrarrevolucionarios han estado planeando provocaciones durante la estancia de Barack Obama en La Habana. Con independencia de que algunos de ellos se sientan esperanzados de reunirse con él otros, vinculados a una postura opuesta al proceso de acercamiento diplomático entre ambas naciones, planean todo tipo de shows mediáticos para lograr visibilidad, torpedear el diálogo, enrarecer la visita y, sobre todo, hallar visibilidad y dinero gratis.

En Miami, el terrorista Ramón Saúl Sánchez Rizo está pasando las de Caín en sus empeños por lograr sus objetivos y su protagonismo se encuentra en franca caída. En primer lugar, su anuncio sobre una visita de su Flotilla Democracia frente a las costas de Cuba durante la permanencia de Obama parece irse al garete y un naufragio político le amenaza. La provocación parece estar seriamente en peligro de resultar solo una mala intención a engavetar. Ya su exclusión del encuentro con Ben Rhodes, asesor de Barack Obama para el tema Cuba, fue un adelanto de lo que estaba por venir.

En una entrevista concedida el pasado 8 de marzo al programa “Prohibido callarse” del canal Mira TV, Ramón Saúl comparte micrófonos con el contrarrevolucionario Julio M. Shiling, Director de Patria de Martí, bajo la conducción de Roberto Rodríguez Tejera. Un quejoso liderzuelo y consumado provocador –amén de su pasado terrorista– se lamenta de que su provocación está siendo obstaculizada por las autoridades norteamericanas y espera, vanamente, de que algún juez de esos comprometidos con la guerra anticubana le autorice su nueva “aventura”.

La entrevista, que reproduzco como tal, sirve para esclarecer verdades que se escapan a este provocador. En primer lugar, sus provocaciones nunca han sido fuera de aguas territoriales cubana sino han provocado incursiones desautorizadas dentro de aguas territoriales cubanas, lo que implica una franca violación de la ley USA y de leyes cubanas. Ese era su plan provocador durante la venidera visita de Obama y él mismo lo reconoce.

Vea el lector cómo bajo dudosos argumentos trata este personaje, apalancado por Shiling, de justificar un futuro incidente con las autoridades cubanas, legítimamente autorizadas para impedir incursiones de personas no deseadas en sus aguas jurisdiccionales. Tratan de repetir un incidente similar al derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en febrero de 1996.


Este ridículo Popeye pierde prestigio a diario y ya su peso político –si alguna vez lo tuvo– pasó de moda.

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