domingo, 16 de febrero de 2020

Crypto AG, la CIA y el espionaje empleado en función del hegemonismo yanqui




Otra vez la CIA ha sido puesta bajo el escarnio público al descubrirse algo sobre lo que siempre se ha sospechado: el empleo de empresas tapaderas para espiar a aliados y países enemigos sin el mayor pudor y siempre en las sombras. Esta vez, para ello, se valió de una empresa suiza nombrada Crypto AG, de la que se convirtió en propietaria desde los años 70, con la anuencia del servicio de inteligencia de la entonces República Federal de Alemania, BND. En eso radicó el proyecto Minerva de la CIA y la operación Rubikon del BND.
El despegue de esta empresa se basó en la eficacia de sus sistemas y dispositivos de encriptación, convirtiéndose en abastecedora de los mismos para muchas naciones sobre la base de la confiabilidad que brindaba para la transmisión de información sensible. Lo que sus clientes ignoraban, empero, es que la CIA les espiaba a través de un código que preservó y que les permitía desencriptar toda aquella información usada por sus clientes en sus sistemas.
El destape de este nuevo escándalo muestra cómo la CIA espió impunemente a varios de sus socios de la OTAN como España, Italia, Irlanda, Portugal y Turquía. Otros afectados, casi 130 naciones, destacan a países como Arabia Saudí, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Kuwait, Líbano, Marruecos, Túnez, Etiopía, Costa de Marfil, Nigeria, Tanzania, Sudáfrica, Argentina, Chile, Brasil, Colombia, México, Perú, Uruguay, Venezuela, India, Paquistán, Bangladesh, Filipinas, Malasia, Japón, Corea del Sur, Indonesia, entre otros.

Hoy la adquisición de la empresa Crypto AG por la CIA y el BND despierta serias perspicacias e involucra una oscura conspiración que parte de la extraña muerte del hijo del fundador de la misma, el criptógrafo suizo Boris Hagelin, en un sospechoso accidente de tránsito, así como el empleo de una empresa fantasma de Liechtenstein y el contubernio de la empresa germana Siemens.
Todo fue un bien pensado plan que le permitió a la CIA realizar oscuras operaciones. Baste decir que las investigaciones de los medios que destaparon este escándalo, la cadena alemana ZDF, y la radio-televisión suiza SRF y The Washington Post,  concluyeron que el uso de esta forma de espionaje permitió a Estados Unidos tener información sensible que usó en el derrocamiento de Salvador Allende, en Chile, y para apoyar las acciones de la Operación Cóndor en Argentina y otras naciones del Cono Sur. De la misma manera, la CIA obtuvo información para la captura del general panameño Manuel Noriega mediante el espionaje al Vaticano y para apoyar al Reino Unido en su guerra contra Argentina en las Malvinas. Otras acciones encubiertas contra Libia e Irán, así como operaciones de bandera falsa fueron elaboradas por la CIA a partir del empleo de los datos obtenidos fraudulentamente a través de Crypto AG.
Hoy todos tratan de desmarcarse del escándalo aunque el mismo evidencie una vez más que el control de daños merece aún una investigación más profunda en las naciones afectadas. Es, sin embargo, una prueba del uso de las agencias de espionaje para reforzar el hegemonismo USA en el mundo.


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