miércoles, 22 de mayo de 2013

Amnistía Internacional y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos


El Sistema Interamericano de Derechos Humanos, compuesto por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y de su corte, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, es un órgano de la Organización de Estados Americanos al servicio de Washington.
Amnistía Internacional instaba el 4 de abril de este año 2013, antes de las elecciones presidenciales en Venezuela el 14 de abril, a que:

El nuevo presidente debe revisar políticas que afectan a cuestiones clave de derechos humanos (1)

En el comunicado decía:

En una carta enviada a los candidatos y las candidatas presidenciales, Amnistía Internacional subraya la urgencia de que Venezuela rescinda su retirada de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y, consecuentemente, de la jurisdicción de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

“El no respeto de la Convención Americana de Derechos Humanos supone una afrenta a las víctimas de violaciones de derechos humanos en Venezuela, a quienes se les niega la posibilidad de utilizar esta importante instancia de protección jurídica internacional”, aseguró Marengo. “El nuevo presidente de Venezuela debe revertir esta decisión tan pronto como sea posible”.
(1)

¿Por qué esa urgencia?, es más, ¿por qué se retiró Venezuela de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos? Bueno, hay una explicación. Esta comisión, supuestamente para defender los derechos humanos, no se comportó de forma muy honesta durante el golpe de Estado a la democracia en Venezuela en abril de 2002, en realidad se comportó de forma muy deshonesta:

...durante el golpe de Estado de 2002, la CIDH [Corte Interamericana de Derechos Humanos] , como Estados Unidos, reconoció abiertamente a la dictadura de Pedro Carmona en una carta que Santiago Antón, entonces secretario de la CIDH, dirigió a ése[8]. Maduro no dejó de recordar este episodio que arroja una sombra sobre la credibilidad y la fama de la entidad interamericana: “La Comisión reconoció a los golpistas y negó el apoyo al presidente Hugo Chávez”.[9](2)

¿Cómo se va a confiar en una Comisión como esta cuando apoya un acto violento para derrocar una democracia como es un golpe de Estado? ¿Qué derechos humanos puede defender alguien así?
 
Es más, esta organización, la CIDH, parece que recibió una misión expresa de acoso a los gobiernos de Hugo Chávez dado el cambio y actitud en el número de denuncias que se produjeron cuando el movimiento bolivariano llegó al poder. Y no precisamente porque en esta etapa se vulnerasen más  los derechos humanos, sino bien al contrario. Así en el periodo de Chávez se condenó a Venezuela 7 veces más que en los cuarenta años anteriores, donde hubo verdaderos gobiernos criminales y despiadados que marginaron, reprimieron y asesinaron a la población, como ocurrió en febrero de 1989 en el conocido como Caracazo.

desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, la CIDH multiplicó las decisiones e informes desfavorables a Venezuela, en proporciones ampliamente superiores al resto de América Latina. Así, desde su creación en 1959 y hasta la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, la CIDH sólo emitió cinco decisiones condenando las violaciones de los derechos humanos en Venezuela. En cambio, entre 2000 y 2012, la CIDH condenó a Caracas 36 veces. Así, en el espacio de 12 años, la CIDH condenó a Venezuela 7 veces más que durante los 40 años anteriores, marcados por exacciones de todo tipo y particularmente el Caracazo del 27 y 28 de febrero de 1989, sublevación popular contra la vida cara, que el ejército y la policía reprimieron en sangre, dejando un saldo de 3.000 civiles asesinados[7].(2)

La parcialidad de la  CIDH resulta descarada.
 
Si se analiza cómo funciona esta corte se entiende todo fácilmente.

Órgano jurídico de la Organización de Estados Americanos [OEA], entidad bajo fuerte influencia de Estados Unidos –a tal punto que los países de América Latina y el Caribe decidieron crear la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en diciembre de 2011, con el fin de emanciparse de la sombra tutelar de Washington y de su fiel aliado canadiense –, la CIDH es sospechosa de parcialidad hacia los gobiernos de izquierda en América Latina.(2)

Bien, esta influencia se expresa también en quién paga, y por tanto en quién decide lo que hay hacer:

...el 68.6 por ciento del presupuesto de la OEA proviene de los Estados Unidos.(3)

Por ello tampoco extraña que en la violencia desatada por la oposición con el apoyo estadounidense tras la derrota democrática en las elecciones de abril de este año, y donde se asesinaron a al menos 13 simpatizantes del movimiento bolivariano, fueron heridos 78, se quemaron sedes del PSUV, propiedades públicas y privadas y se agredió a gran número de periodistas, la CIDH no dijese gran cosa:

La Comisión Interamericana de  Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de Estados Americanos (OEA) no pronunció al respecto ni una palabra. (3)

Por este motivo la urgencia de Amnistía Internacional de rescindir la retirada de este órgano  y el decir que: “El no respeto de la Convención Americana de Derechos Humanos supone una afrenta a las víctimas de violaciones de derechos humanos en Venezuela, a quienes se les niega la posibilidad de utilizar esta importante instancia de protección jurídica internacional”;(1) suponen en realidad una afrenta a la soberanía de Venezuela, que tiene su sistema judicial independiente, y especialmente suponen una afrenta a las víctimas y a la democracia que no ha tenido ni tiene en cuenta la CIDH; y por lo que se ve tampoco Amnistía Internacional.

Notas:
(1) Amnistía Internacional. El nuevo presidente debe revisar políticas que afectan a cuestiones clave de derechos humanos. 3.4.2013.
(2) Salim Lamrani. Por qué Venezuela se retira de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 22.8.2012.
(3) Vicky Peláez.  Después del plan Siria preparan el plan Venezuela.  17.5.13.



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