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sábado, 10 de diciembre de 2016

#ProhibidoOlvidar La CIA, la mafia de Miami y el terrorismo contra Cuba en diciembre



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JM/WAVE

Hoy más que nunca estoy convencido que todo lo sucedido en la vida tiene un por qué capaz de explicarlo o darle una respuesta, no importa si para ello es necesario el transcurrir del tiempo  o la sucesión de acontecimientos aparentemente distanciados entre sí a los que un día logra entrelazar.
Cuando amanecía aquel 23 de diciembre del 1963 en la dársena de la Siguanea, ubicada en la antigua Isla de Pinos, los moradores del lugar no imaginaban que en breves instantes aquel sería sacudido por dos explosiones, una  de menor intensidad, a la que seguiría otra aún más poderosa. La criminal mano de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos había seleccionado cuidadosamente su objetivo: una unidad de la Marina de Guerra Revolucionaria de reciente creación.
Todo se desarrolló de manera bien pensada y sin que a los asesinos les preocupara el daño que provocarían. Un equipo de hombres rana de la CIA colocó, de manera subrepticia, dos mortíferas cargas submarinas  debajo de la lancha  torpedera  LT-85, la que se encontraba fondeada al lado de otra de su tipo, la  LT-94. La primera, como ya apunté, provocó una pequeña explosión y, cuando decenas de personas se acercaron al lugar de los hechos, sobrevino la segunda, la que provocaría realmente el mayor daño. Y así fue. La poderosa onda expansiva lanzó a cuerpos mutilados y amasijos de hierro hacia todas direcciones. Diecisiete fueron los heridos y perecieron cuatro  personas: los marineros Jesús Mendoza Larosa,  Fe de la Caridad Hernández Jubán y Andrés Gavilla Soto, así como el alférez de fragata   Leonardo Luberta Noy.
El criminal atentado llenaría de tristeza a los cubanos precisamente cuando hacían su cercano anuncio las festividades de fin de año. Fue, como justamente señaló Fidel en aquella ocasión, “un ataque criminal, un ataque cobarde… el regalo de la CIA al pueblo cubano”.
Poco después se sabrían los detalles de tan criminal acción. Los saboteadores habían zarpado desde el buque madre “Rex”, empleado por la CIA para perpetrar acciones terroristas contra el territorio cubano. Era, sin lugar a dudas, parte de la estrategia de terror implementada por la CIA para acabar con el proceso revolucionario cubano.

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