sábado, 29 de febrero de 2020

Radio Martí usa a terroristas en su programación para alentar acciones contra Cuba.


El pasado día  22 de febrero, sobre las 7:10 horas, la emisora contrarrevolucionaria Radio Martí transmitió el programa La Voz de la Oposición, conducido por Carlos Santana y Santiago Álvarez Fernández-Magriñá, y cuyos invitados fueron Landy, Eduardo Coloma y  Yoel Bravo, Presidente del Movimiento Opositor Juventud Despierta, suerte de grupúsculo con cuatro gatos, encargado de vender la falsa idea de que la juventud cubana se opone a la Revolución. Por supuesto, el tema ha sido el aliento y la promoción de las actividades subversivas dentro de Cuba.
Santiago Álvarez, luego de  tratar de justificar las acciones del llamado engendro Clandestinos y pone sobre la mesa la siguiente opinión: “Los Clandestinos no son opositores, los opositores no tienen la oportunidad de ser Clandestinos, porque tienen una vigilancia tan estricta y tan severa en contra de ellos, que les sería imposible. No somos del exilio tampoco, porque del exilio, primero que nada, nos estamos allí para organizar cédulas y es muy difícil en este momento que los opositores o miembros de la sociedad civil puedan salir del país y mucho menos obtener visa americana. O sea, los contactos nuevos están reducidos en un 90%.“ .
Expone el contrarrevolucionario su primera tesis: “Clandestinos es producto de una oposición espontánea, desorganizada, sin vínculos con los grupúsculos internos y con el llamado exilio“. La segunda tesis que maneja es que “la supuesta represión en Cuba es la que impide la falta de organización de los descontentos en la Isla.“
La arenga a la acción subversiva, a la creación de caos e indisciplina social, el irrespeto a los valores patrios, se consuma con las siguientes palabra textuales de este contrarrevolucionario, poniendo en duda su afirmación de que el llamado exilio es ajeno a estos hechos: “Lo único que le pido a los Clandestinos es que sigan haciendo todo lo que puedan, que sigan haciéndolo en una forma pacífica, no se conviertan después en lo que quiere hacer el Gobierno con todo opositor, en terroristas “.  Luego traza un plan de acción enemiga: Saquen, sobre todo, fotografías y videos de los actos de rebeldía que pasan en  Cuba constantemente y publíquenlo en las redes sociales; ataquen al Gobierno en las redes sociales, y, sobre todo, hablen del Gobierno en las líneas esperando por las guaguas, en las bodegas cuando no estén los víveres para poder mantener una familia, protesten en voz alta, hagan que el pueblo estén consiente que hay mucha gente que tiene el valor de hablar alto, ese es el mejor trabajo que pueden hacer los Clandestinos “.
Resulta paradójico que un terrorista del señor Santiago Álvarez Fernández-Magriñá, juzgado incluso por estos actos en Estados Unidos y por sus vínculos y defensa a ultranza de criminales como el ya fallecido Luis Posada Carriles, tenga un espacio en una emisora financiada por el gobierno norteamericano para realizar convocatorias contra el orden institucional de otra nación y, disfrazado hoy de aparente pacifista, oriente a la contrarrevolución interna en Cuba a la realización de acciones para alterar el orden institucional y convoque a actos de rebelión.
Mucho he escrito y otros han dado a conocer las actividades criminales de este terrorista, quien hoy trata de manipular la Historia aduciendo que las acciones terroristas realizadas desde Miami, con la venia de la CIA eran legítimas mientras que trata de satanizar la lucha del pueblo de Cuba para el derrocamiento de la dictadura de Fulgencio Batista y el papel del Movimiento 26 de Julio en ese desempeño libertario.
Santiago Álvarez ha sido un terrorista por más que enmascare, al igual que otros de la calaña de Saúl Ramón Sánchez Rizo, en dudoso actual pacifismo. Dejo a mis lectores algunos trabajos que he escrito sobre él donde lo desenmascaro con suficientes elementos:
En uno de estos artículos, «Santiago Álvarez y los otros protegidos del FBI en Miami» , expongo su historial criminal completo, del que señalo solo los siguientes elementos:
Santiago Álvarez Fernández- Magriñá, hijo de un sicario batistiano y nieto de uno de los criminales involucrados en el asesinato de José Antonio Mella en México, nada menos que en enero de 1929, quien por obra y gracia de las alianzas entre terroristas, hermanados ideológicamente y por una cruel competitividad basada en acumular la mayor cantidad de crímenes, inició  su carrera de violencia desde muy temprano,  tal como lo hizo su protegido Luis Posada Carriles. Integrante de la derrotada Brigada 2506, no tuvo reparo alguno en atacar  posteriormente al buque soviético Bakú mientras éste transportaba mercancías para la Isla; tampoco le sonrojó disparar sus armas de muerte contra poblados costeros en la zona sur de Cuba, tales como Cienfuegos y Trinidad. Fue, sin mostrar un poco de piedad, uno de los ejecutores de la agresión contra el caserío de  Boca de Samá, en Holguín,  el 12 de octubre de 1971, mientras pertenecía a la organización terrorista Comandos L. Como resultado del ataque  resultaron muertos dos personas: Lidio Rivaflechas Galano y Ramón Arturo Siam Portelles. También fueron heridas las hermanas Nancy y Ángela Pavón Pavón de 15 y 13 años de edad, respectivamente, así como Carlos Escalante Gómez y Jesús Igarza Osorio.
Refugiado en los Estados Unidos, protegido por sus autoridades y por la confabulación entre sus socios poderosos de Miami, se alió a la FNCA para acrecentar su criminal prontuario. Sabía que para descollar allí era necesario vincularse a aquellos bien apuntalados dentro de las esferas de poder local, asociados a las autoridades policiales y federales y, a qué negarlo, hizo un buen uso adecuado de estas influencias para moverse alrededor de la línea evidente de la impunidad. Su plan estrella, elaborado con la FNCA y Luis Posada Carriles, fue el intento de asesinato del Comandante Jefe en Panamá en noviembre del 2000, durante la celebración de la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado. Para la realización del magnicidio, Santiago Álvarez se entrevistó en varias oportunidades con Posada Carriles  en Centroamérica y en una de las visitas que éste hiciera a los Estados Unidos. Ya estaba previsto por los complotados cómo se ejecutaría el atentado: mediante la colocación una poderosa bomba en el Paraninfo de la Universidad de Panamá o en otro lugar al que visitara Fidel. Los ejecutores directos serían el propio Posada Carriles, Gaspar Jiménez Escobedo, Guillermo Novo Sampoll y Pedro Crispín Remón. Para ejecutarlo, contaron con miembros de la célula terrorista centroamericana desplegados en Panamá, Honduras, Costa Rica, Nicaragua y el Salvador. 
Las autoridades cubanas conocen sobradamente que fue él, junto a Alfredo Domingo Otero y otros jerarcas de la Fundación, quien organizó el tercer intento conocido contra el famoso cabaret habanero Tropicana. Para ello, envió a Cuba a un team de infiltración   integrado  por Ihosvany Suris de la Torre, Máximo Pradera y Santiago Padrón, vinculados algunos a los terroristas de Comandos F 4 y otros a Alpha 66,  cuyo propósito fue, además del plan contra el mencionado cabaret, el asesinato de Fidel Castro, según lo confesaría en el 2005 uno de sus socios nombrado José Hilario Pujol, quien lo acompañaría mucho después en la aventura de EL Santrina.
La captura de estos terroristas y  la ulterior apertura del Expediente Nº 10 del año 2001 del Órgano de Instrucción del Departamento de Seguridad del Estado de la República de Cuba, así como la presentación televisiva de los mismos, permitió comprobar que Santiago Álvarez  fue uno de los organizadores de este hecho terrorista,  ejecutado el 26 de abril de 2001 y cuyos daños para Cuba serían incalculables.
Unos días antes de la infiltración, el sábado 10 de marzo del 2001, Santiago Álvarez y Ihosvany Suris de la Torre, se presentaron en un evento de venta de armas, permitido en la Florida, ubicado en el Centro de Convenciones de Coconut Grove, ubicado en 2700 South, Bay Shore Drive, en Miami.  Allí adquirieron, sin dificultad, en el puesto de venta de Miami Police Supply,  ocho fusiles AK-47,  ocho pistolas Makarov  y una cuantiosa cantidad de municiones para estas armas. Lo sorprendente de este tipo de  adquisiciones de este tipo de arsenales, nada menos que en la tienda de la Policía de Miami, llevó en el 2010 al  Reportero Gary Nelson,  de la cadena CBS4, a la conclusión de que  imitar a un policía es más viable de lo que muchos especulan. La tienda Miami Police Supply, aunque aparentemente se niega a vender  artículos a alguien que no pertenezca a la Fuerza, lo hace impunemente amparándose en las  incongruencias de una ley que lo regule. Tal es el relajo en la adquisición de armas en la Miami Police Supply, que el 4 de abril de este año, fueron detenidos Alfredo Asbún, de 51 años, boliviano; Moisés Vargas Rojas, de 22, estadounidense; Frank Román Goycochea, de 20, estadounidense; y Alfredo Rodríguez, de 55, boliviano; con un poderoso arsenal adquirido en dicha tienda y que estaba conformado con partes de fusiles de guerra AK-47 y AR-15, además de varias pistolas semiautomáticas.
Lo interesante de esto es que eficiencia mostrada en este caso por la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF), de Miami, así como del FBI en esa ciudad, no fue la misma que en el caso de Santiago Álvarez y Ihosvany Suris de la Torre. Aquí, simplemente, no ocurrió absolutamente nada. La razón era, nada menos que el agente especial Héctor Pesquera y sus socios del FBI en Miami, tenían la “misión” de ignorar todo aquello referente al terrorismo contra Cuba y se encontraban, en esos momentos, inmersos en preparar las acusaciones contra los Cinco e endilgarles bochornosas e inmerecidas sanciones que posteriormente recibirían.
Por su parte, Ihosvani Suris de la Torre  recogió las armas compradas doce días después  y se las entregó a Santiago Álvarez frente a una  cafetería de situada en la esquina de la 135 Street  y la 5th.  Avenue, en el North West de Miami.  El complot parecía marchar sobre ruedas sin dificultad alguna. Luego realizarían otras compras de  diversos equipamientos tales como uniformes, botas, hachas, cuchillos y otras municiones.  Para su desgracia, todo este arsenal de guerra adquirido en Miami con total impunidad, fue capturado en la tarde de del 26 de abril de 2001 por las tropas guardafonteras que detectaron y neutralizaron la infiltración. Además de las armas mencionadas, fueron decomisados una subametralladora M-3 con silenciador, visores nocturnos  y otros medios de guerra.
La captura de Ihosvany Suris de la Torre, Santiago Padrón Quintero y Máximo Robaina, permitió desentrañar la magnitud del plan de Santiago Álvarez, los pormenores de su preparación por parte de  Comandos F-4 y Alpha 66, y el financiamiento por parte de la FNCA: Luego del desembarco en el tramo costero entre Remedios y Caibarién, su propósito era ocultarse en el  Escambray, con la finalidad de preparar  y reclutar a posibles mercenarios en la zona. Asimismo, los planes contemplaban un nuevo intento contra  el  Cabaret Tropicana, sin descartar un intento de magnicidio contra Fidel Castro.
La casualidad, empero, le jugó una mala pasada al protector de Posada. El 18 de noviembre de 2005 fue allanada su oficina de la Caribe Foundation, en Hialeah,  por agentes del FBI, en busca de documentos que lo implicaran con el ingreso de Posada Carriles a Estados Unidos. La presencia de una innumerable cantidad de armas en su centro laboral, así como en otros lugares, conllevó a su inmediata detención. Junto  al alijo, el FBI encontró un pasaporte guatemalteco a nombre de Manuel Enrique Castillo López con la foto de Posada. Esta sería una poderosa prueba inculpatoria contra él, quien siempre había negado su participación en la entrada ilegal de Posada Carriles en territorio estadounidense.
La  Fiscalía Federal de los Estados Unidos inició el proceso contra Santiago Álvarez y Osvaldo Mitat ante la sala presidida por el juez James Cohn, en el tribunal de Fort Lauderdale. De inmediato, el 2 de diciembre de ese año, su defensor  abogó por que el juicio se celebrara en Miami, evitando, según él, se aumentara la posibilidad de que un jurado lo condenara. Lo absurdo de esta petición de la defensa es que el propio Kendall Coffe abogaba en este caso por el cambio de sede hacia Miami, reconociendo tácitamente que solo allí podría hacerse un proceso justo a su cliente. La fiscalía se opuso, el 6 de diciembre, argumentando que Miami  es una ciudad intoxicada por los prejuicios anticubanos. No se pensó así, por supuesto, cuando el propio Coffe, ex fiscal en el juicio de los Cinco, argumentó que en Miami podrían recibir un juicio justo.
Luego de varias demoras legales de la defensa de Santiago Álvarez y Osvaldo Mitat, con la pretensión de obtener un cambio de sede, el juicio quedó señalado para el 8 de mayo del 2006,  el tribunal federal de Fort Lauderdale.
El juez  James I. Cohn, emitió una orden sellada el 21 de enero de 2006, mediante la cual ordenaba un desarrollo del caso sin divulgación ni acceso público.  Una apelación de los abogados de la defensa al 11 Circuito de Apelaciones de Atlanta para trasladar la sede a Miami,  fue desestimada por los jueces el 14  de abril de 2006. Además de seis cargos por posesión ilegal de armas, la Fiscalía reconoció el  27 de abril de 2006 la participación de ambos acusados en  el operativo para introducir ilegalmente en Miami, en el barco “Santrina”. Sin embargo, una nueva maniobra dilatoria hizo que el juicio se pospusiera hasta el 15 de mayo.
Ante la solicitud de la fiscalía para que Posada Carriles asistiera como testigo al juicio contra Álvarez y Mitat, su abogado presentó una moción legal planteando que el terrorista se “niega respetuosamente” a declarar en el mismo y, llegaría incluso a invocar la Quinta Enmienda de la Constitución para evitar hacerlo.
Mientras el testigo principal de la fiscalía en el juicio versus Santiago Álvarez y Osvaldo Mitat, un informante del FBI y también cómplice en el ingreso de Posada a Miami,  Gilberto Abascal, fue baleado por desconocidos en una carretera al noroeste de Miami Dade, el juicio fue nuevamente remitido hasta el 11 de septiembre de 2006. Más adelante se colocaría una bomba en su automóvil.
El  6 de septiembre de 2006, Lincoln Díaz-Balart dio un público espaldarazo a Álvarez y a Mitat cundo  declaró al Canal 41 de Miami que siente profundo respeto y afecto por ellos, y que él y los republicanos Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen están realizando gestiones para lograr su excarcelación. Otra de las maniobras para viciar el juicio fue que los defensores de Fernández Magriñá trataron de incluir en el jurado a residentes en Miami, a lo que el juez James I. Cohn se opuso el 5 de septiembre de 2006.
Finalmente, fueron encontrados culpables del delito de conspiración para poseer un arsenal de armas de guerra, con lo que evadía el delito de posesión. La irrisoria sanción de cuatro años de cárcel para Santiago Álvarez y de tres para Mitat,  Una vez más se burló a la justicia por quienes deben impartirla en Los Estados Unidos. Para colmo, el 6 de junio de 2007  el  juez Cohn reduciría la condena a Álvarez y a su compinche  en 16 meses para el cabecilla y en  13 meses para Osvaldo Mitat. La benevolencia del juez excedió a la propia petición fiscal de disminución de pena,   a causa  de un  burdo arreglo entre los fiscales y la mafia de Miami que se logró cuando fueron entregados al gobierno  90,7 kilogramos de dinamita, 6,3 kilos de explosivos plásticos tipo C-4, treinta pistolas automáticas o semiautomáticas, un lanzagranadas y granadas, y 1.219 metros (4.000 pies) de cordel para detonación.
Para concluir basta preguntarse: ¿Por qué el gobierno norteamericano coloca en una de sus emisoras sustentadas con fondos federales a un terrorista de tamaña peligrosidad? ¿Es realmente un pacifista que aboga por un cambio no violento en Cuba? ¿Por qué los otros personajes que participan con él en el programa alaban a su anfitrión en el espacio radial y propalan sus consejos en las redes sociales? ¿Qué diferencia hay, realmente, entre Santiago Álvarez y un vocero del ISIS?

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