miércoles, 1 de agosto de 2018

Reforma Constitucional y contrarrevolución


https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQ0VotcQf92LbqQgpMR74URt7woFFKRaQn1N3c4RfrT4mD-viNVjw
Amplio revuelo mediático, a partir de los primeros días de junio y tras el anuncio de una venidera reforma constitucional, orquestaron ante el hecho de que el Consejo de Estado convocara a la ANPP para la conformación de la Comisión de Diputados que elaboraría y presentaría el proyecto para la nueva Carta Magna, además de la creación de las Comisiones Permanentes de Trabajo y los Grupos Parlamentarios de Amistad. La matriz de opinión de la contrarrevolución fue que ello no implicaría cambios en el actual sistema político del país.
De inmediato buscaron todo argumento posible para crear un fuerte ataque mediático: Censuraron que el presidente de la Comisión que redactaría el borrador de la nueva Constitución fuera Raúl Castro; argumentaron que dicha comisión no fue elegida por el pueblo sino designada por un Parlamento; arguyeron el desconocimiento por parte de sus integrantes de temas constitucionales; la introducción de cambios aparentemente tímidos; insistiendo en que el mantenimiento del sistema político y el papel rector del PCC son trabas para la “democratización” y el pluralismo al que aspira la oposición mercenarizada.
En sentido general los grupúsculos y contrarrevolucionarios radicados en el país y en el exterior proponen eliminar el Artículo 5, sobre la superioridad del PCC como órgano rector de la sociedad; abrir paso al pluripartidismo; modificar el sistema político; crear un capítulo que garantice los derechos humanos, tanto civiles como políticos de los ciudadanos; revisar el Artículo 18 que otorga exclusivamente al Estado la potestad de determinar las personas naturales o jurídicas con capacidad legal para realizar operaciones de exportación e importación, además de concertar convenios comerciales. A la par, también modificar el Artículo 39, que describe la libre creación artística siempre que su contenido no sea contrario a la Revolución.
Bajo el dudoso argumento de que el momento requiere la admisión de propuestas de grupos divergentes,  transparencia, representatividad, la pluralidad de partidos y un falso argumento sobre la necesidad de la consulta popular, abriendo paso a un debate nacional desconociendo la amplia participación de nuestro pueblo, la contrarrevolución aspira a desarticular los principales principios de nuestra gobernabilidad y del socialismo. No es ocultada la intención de que los mercenarios de dentro y fuera de Cuba se han mantenido elaborando y dando a conocer propuestas de lo que supuestamente debe ser modificado o adicionado en la Constitución cubana. Desde el denominado Proyecto Varela, la llamada iniciativa Cuba Decide, el Centro de Estudios Convivencia, el proyecto “Propuesta 2020” auspiciado por la MUAD, el Encuentro Nacional Cubano, el proyecto Candidatos por el Cambio (CxC), el llamado Observatorio Cubano de Derechos Humanos, así como otros contrarrevolucionarios, mediante el empleo de plataformas brindadas por los enemigos tradicionales de Cuba y las redes sociales, tratan de desvirtuar, manipular y degradar el carácter democrático de la reforma constitucional. Asimismo, nuestros enemigos han ofrecido una intensa gama de preparación dada en el exterior a grupusculeros que han asistido como observadores en procesos electorales como en Perú y Colombia; así como su asistencia a cursos de preparación y eventos, destacándose la Universidad Internacional de la Florida y países como Argentina, México, Colombia y EUA. La presencia de “abogados independientes” en ellos fue una de las características apreciadas.
Los medios enemigos como Diario de Cuba, Martínoticias y otros han servido de soporte para la publicación de decenas de artículos cuya malsana intención es intentar vanamente cuestionar la validez de la Reforma Constitucional y desatar una incesante guerra mediática contra la misma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

ShareThis