
Los análisis que aún están en
estudio podrían confirmar la predicción de sismos en base a las
alteraciones de la capa ionósfera de nuestra atmósfera.
La ionosfera, capa atmosférica cargada
de electrones que cubre la Tierra a unos 60 kilómetros sobre su
superficie demostró ser muy sensible al terremoto de Nepal el 25 de
abril, de acuerdo los registros de la NASA.