lunes, 28 de mayo de 2012

Los nazis en Colombia: Algunos datos para entender este fenómeno.

Analizar el papel del nazismo en Colombia es un tema sumamente complejo y que ya ha sido investigado por varios estudiosos de este fenómeno. Ho tratamos de brindar a los lectores varios enfoques que demuestran la ,presencia nazi en este país y las razones por las que aún perduran en él remanentes que hacen su presencia en la vida política nacional.

ANTECEDENTES

Las relaciones de Colombia con Alemania vienen desde la Conquista, en la cual varios exploradores germanos, entre ellos NICOLÁS VON FEDERMAN y AMBROSIO ALFINGER, contemporáneos del licenciado GONZALO JIMÉNEZ DE QUESADA, con quien se encontraron en Bogotá el 6 de agosto de 1538, cuando este general y licenciado fundó la ciudad capital del Nuevo Reino. Los alemanes realizaron en obediencia al mandato del emperador Carlos I de España y V de Alemania, la exploración y colonización del Nuevo Reino. Especialmenre desde la Costa Atántica, Maracaibo, Llanos Orientales, el Casanare , el Valle de Tenza y Santander Grande, crearon asentamientos, levantaron iglesias y medios de educación y de evangelización y se integraron con las aborígenes dejando en dichas regiones el genotipo germano.

En la guerra de independencia de Colombia (1810 - 1819) Voluntarios (Mercenarios) Alemanes (aproximadamente 200) batallaron bajo el mando de la Legion Britanica en contra de los Españoles.

A partir de 1816 se inició el transporte de voluntarios alemanes; la mayor parte de ellos procedían de Hamburgo, Braunschweig y, sobre todo, Hannover. Al comienzo, el reclutamiento de los voluntarios estuvo en manos de comerciantes ingleses y se llevaba a cabo desde la entonces inglesa isla de Heligoland, en el Mar del Norte. Más tarde se instalaron oficinas de reclutamiento también en Hamburgo y Hannover, en donde si bien no fueron autorizadas oficialmente, al menos si tácitamente toleradas. Así, por ejemplo, en 1816, el Senado de Hamburgo acordó la siguiente resolución: « El reclutamiento de estas personas debe ser ignorado siempre que las circunstancias lo permitan, que no se produzcan excesos y que el asunto se lleve a cabo sin notoria publicidad ». Cuando en1817, se prohibió en Inglaterra el reclutamiento de soldados para Sudamérica.

Hamburgo se convirtió en el primer centro de embarque de legionarios y se presentaron también como voluntarios oficiales alemanes. A uno de ellos, el capitán de caballería de Braunschweig, von Clauditz, Simón Bolívar le encomendó el reclutamiento de voluntarios para los Estados libres de Sudamérica. En los poderes que recibió Clauditz se decía: « El general en jefe Bolívar, en nombre del gobierno sudamericano, promete a cada soldado, después de 5 años, 500 táleros españoles y 50 acres de tierra a más de casa y granja o transporte gratuito de regreso a su patria.»

Entre los legionarios alemanes que llegaron a Caracas se encontraba Johann Uslar, quien más tarde sería llamado «el Steuben de Sudamérica», y a quien Bolívar personalmente nombrara comandante en Boyacá, actuara como oficial del ejército patriota en Carabobo y fuera antepasado de uno de los más conocidos escritores venezolanos contemporáneos, Arturo Uslar Pietri. La mayoría de los 63 oficiales alemanes que fueron a Venezuela actuaron en el regimiento de cazadores de Uslar. Tal es el caso, por ejemplo, de Augustin Freudenthal, quien en 1825 murió siendo gobernador de Caracas. También Heinrich von Lützow llevó voluntarios alemanes a Venezuela; llegó a general de división y permaneció hasta su muerte, en 1860, en el ejército venezolano. Bajo el nombre de Enrique Luzón, está enterrado en el Panteón de Caracas como héroe de las guerras de independencia.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial emigraron a Colombia aviadores Alemanes, fundando la SCADTA (Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aereo.

En 1924, ya volaba la SCADTA con itinerarios nacionales diarios para unir a Bogotá con Cali, Ocaña, Cartago, Buenaventura Medellín, Barranquilla, Cartagena , Girardot, Manizales, Pereira,Bucaramanga, Puerto Berrío, Palanquero, Barrancabermeja, Magangué, Gamarra, Puerto Wilches, El Banco, Santa Marta y Ciénaga. Y desde 1925, sus itinerarios internacionales conectaban a Colombia desde Caragena y Barranquilla con Colón,(Panamá ), San José de Costa Rica, Managua (Nicaragua), Tegucugakpa (Honduras), Ciudad de Guatemala (Guatrmala), Belice, Cozumel (México), la Habana (Cuba) y Key West, en Florida, Estados Unidos.

ALEMANES EN EL CONFLICTO PERUANO COLOMBIANO.

1º de Septiembre de 1932, unidades del ejército peruano asaltaron los pequeños puestos policiales fronterizos e invadieron a Leticia, iniciando la Guerra Colombo Peruana. Las fuerzas Nacionales Colombianas en el Sur eran mínimas y el presupuesto de defensa, entonces paradójicamente lo llamaban de “guerra”, resultaba ridículo para un país con dos mares, tres cordilleras y extensas selvas.

La SCADTA puso a ordenes de la FAC sus aviones e hidroaviones Junker-F13, Junker-52 (fácilmente convertibles a bombarderos ágiles) y los excelentes hidroaviones Dornier Merkur, Dornier Wall y Dornier 24T, este último para salvamento en rios y marítimamente. La FAC recibió a los voluntarios aviadores alemanes y colombianos, operando también escuadrillas de aviones caza para enfrentar a las fuerzas invasoras.

Al estallar el conflicto por la invasión peruana, el Gobierno le nombró General en Jefe de las Fierzas Expedicionarias colombianas al General y exministro de Guerra, ALFREDO VÁZQUEZ COBO, cuyo primer acto fue enviar al general invasor un famoso mensaje en el que advierte que va a la zona invadida para restablecer el órden y recuperar el territorio colombiano vulnerado y no como enemigo del pueblo y del Estado peruano.

Igualmente designó como Comandante General de las FF.MM. al General (retirado) Efraín Rojas Acevedo del 10 de diciembre e 1932 al 25 de julio de 1933. Además, el Ministerio de Guerra envió al Putumayo como Comandante de la Fuerza Aérea de Combate de la FAC, al Coronel Piloto alemán HERBERT BOY .

El Cormandante de la FAC en el Teatro de operaciones del Putumayo, Coronel-Piloto de Combate (Luftwaffe), HERBERT BOY cofundador de SCADTA , estuvo acompañado en las acciones victoriosas por sus colegas y subalternos germanos, los Voluntarios Capitanes OLAF BIELENSTEIN, FRITZ VON DONOP, JOHAN VON OERTZEN, HANS W. VON ENGEL; F. TESSEAS VON HEIDEBRECK, HANS KINDERMAN, KARL MARINGER, ALEXANDER MAUKE, JOHAN RISTIEZ, HELMUTH ROEDER , FRITZ VON DONOP, RUDOLF STARKE, HANS WERNER VON ENGEL, LUDWIG GRAF-SCHAESBERG , HENRY GRAUTOFF, HANS DITRICH HOFFMAN y Teniente HELMUTH KOENING, el capitán italiano FERRUCCIO GUICCIARDI y los observadores y pilotos alemanes auxiliares, Subtenientes ADOLF EDLER VON GRAERE, BODO VON KAULL, PAIL MUTTER, HANS HIMPE y HEINZ KUTSCHA y los colombianos Teniente HERNADO GARCÍA y Capitanes LUIS F.GÓMEZ NIÑO, ANDRES M. DÍAZ, CAMILO DAZA, CARLOS URIBE GAVIRIA y Teniente-Coronel LEOPOLDO PIEDRAHÍTA Director de la Escuela de Aviación. Todos ellos fueron condecorados por el Presidente Olaya Herrera y por el Comandante General Alfredo Vazquez Cobo con la Orden de Boyacá por actos de valor durente el conflicto colombo-peruano.

Como dato curioso, el Presidente inauguró la Base de Combate de PALANQUERO (La principal base aerea de Colombia) el 27 de agosto de 1933, a donde llegó a las 10 de la mañana a bordo del nuevo avión presidencial JUNKER-52 Nº 62 de la FAC, piloteado por el Coronel Herbert Boy y escoltado desde la Base de Madrid (Cundinamarca) por varios aviones de SCADTA.

La Escuela Militar de Cadetes “José María Córdoba” era asesorada por un gran oficial germano, el Coronel Hans Von Schuller, quien impuso disciplina ferrea, técnicas de defensa personal, combate, esgrima, desarme, y el famoso “Peluqueado a la Schuller”.

En el Sur, el marino alemán Reinhard Taske, cuya estatua se yergue en la Base Naval de Cartagena, colaboró con su técnica naval en el Río Putumayo, montando en la Base Naval de Puerto Leguízamo un Astillero (que hoy lleva su nombre) y que prestó invaluables servicios de reparación de unidades estratégicas que antes tenían que ser llevadas al Brasil para  su reparación o repotenciación y que en la actualidad construye diversas unidades de la Armada. Y en las tripulaciones de las cañoneras colombianas ARC “Bolívar” hubo muchos voluntarios alemanes, especialmente con el rango de técnicos bajo el mando del Comandante Luis A. Baquero Herrera y del Comandante de Batería de Ametralladoras,Teniente de Infantería del Ejército, Juan Lozano y Lozano, con el apoyo del jefe de máquinas, el Ingeniero alemán Hans Spanradt, quien a la vez, fue ascendido a Capitán de Corbeta y el Ingeniero Mecánico Naval Fritz Haggale a Teniente de Navío, el 1º de junio de 1935.

Günther Lütjens
COQUETEANDO CON HITLER

Berlín. En el saludo de Año Nuevo (1935) del Cuerpo Diplomático acreditado ante la Cancillería del III Reich, el Führer Adolf Hitler saluda a Ernesto Caro, Encargado de Negocios de Colombia ante el Estado alemán y al también Embajador plenipotenciario en misión Extraordinaria, DR. JOAQUÍN QUIJANO. Sus dos hijos, los ingenieros y filósofos Quijano Caballero (uno de ellos fundador de la Universidad INCCA de Colombia, quienes se educaron en Alemania y se alistaron en la “Reichsführerjugend”, al lado de otros jovenes colombianos y latinoamericanos residentes en Berlín, Dresde, Leipzig, Hamburgo y Colonia).

Buenaventura. El 8 de febrero de 1935, bajo el comando del capitán Günther Lütjens, llegó al Puerto de Buenaventura, el Crucero Ligero de la Deutschland Kriegsmarine “KARLSHURE”, poseedor de 9 cañones montados en tres torretas, velocidad de 10 mil millas, y 169 metros de proa a popa, gran capacidad torpedera y un peso de 6 mil toneladas. El Comandante Günther Lütjens, 150 marinos y doce oficiales, son aerotransportados a la capital del Valle y a Bogotá, mientras que en tren son embarcados hacía la ciudad 603 marinos.

En Cali, Lütjens visita al señor Gobernador del Departamento del Valle del Cauca (Mi departamento), Dr. LUIS FELIPE ROSALES, al Comandante del Batallón Pichincha y al Obispo de la Diócesis. En el Hotel Alférez Real, la Alcaldía ofrece una atención al Comandante y su comitiva. Seguidamente Lütjens, el futuro Almirante y héroe muerto heroicamente en 1941 durante el hundimiento del súper acorazado “Bismark”, declara a los periodistas:

No hablo bien el español, pero aunque así no sea, quiero decir unas pocas palabras para agradecer a la Alcaldía, a este hermoso país y a esta culta ciudad y sus habitantes por la manera cordial como ellos han querido expresar sus sentimientos para con Alemania”.

Al terminar su oración, los alemanes presentes y algunos colombianos, brazo derecho en alto, hacen el saludo correspondiente. Visitan luego la Escuela Caleña de Artes y Oficios, donde son atendidos por el Rector, Don Tulio Ramírez.

El Comandante y su Estado Mayor se trasladan a la Capital de la República, siendo recibidos por el Ministro de Guerra y por la cúpula militar, que les introduce en el Palacio presidencial para una entrevista con el Jefe del Estado, Alfonso López Pumarejo, después de haber rendido honores militares y colocado una corona de laurel en la estatua de Simón Bolívar en la plaza mayor.

Al día siguiente regresan a la ciudad de Cali, en un trimotor “Junker” de la FAC, escoltado por tres aeronaves de la SCADTA. La Colonia Alemana de Cali les ofrece un almuerzo en el “Gambrinus” y en horas de la tarde se realiza una sesión extraordinaria del Concejo Municipal caleño y de ofrece una retreta en la Plaza de Caycedo desde la cual el Destacamento Naval inicia su desfile hasta el Hotel Alférez Real.

En el Club Colombia, hubo un baile de gala ofrecido por el señor Gobernador, animado por la gran orquesta de Efraín Orozco y a la que asistieron numerosas personalidades. Al salir la tropa naval hacia el Paseo Bolívar para colocar tres coronas de laurel a la estatua del Libertador. Al colocar la corona, Günther Lütjens dijo: “!Queremos significar nuestra admiración por la figura del Libertador Simón Bolívar y hacemos votos por la prosperidad de la querida nación colombiana!”

Terminado el desfile, los marineros europeos se pasearon por las calles, visitando las fuentes, tomando el excelso café colombiano y probando el Manjar del Valle, dialogando con las gentes y rodeados por las bellas mujeres de Cali. Los visitantes entregaron como recuerdo a sus contertulios caleños, postales de su barco “Karlshure””; de su Führer y del bombardero de largo alcance bautizado “Cóndor” en honor de Colombia y Sudamérica Andina.

LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Ya en la Guerra, bajo influencia de los Estados Unidos, en Colombia se acentuaron las medidas antialemanas y antijaponesas, radicalizadas al punto de que fueron detenidos 220 ciudadanos alemanes y nacionalizados que aparecían en la “LISTA NEGRA” y llevados (con sus esposas alemanas y colombianas, bebés incluídos) 150 al “HOTEL SABANETA”, convertido en CAMPO DE CONCENTRACIÓN ubicado en finca de clima cálido del occidente de Cundinamarca,(vereda de Sabaneta en FUSAGASUGÁ ) y 70 en otro “veraneadero” con grilletes y rejas simbólicas, en CACHIPAY . No contento el FBI con la persecución impuesta al gobierno de Colombia contra los alemanes, le exigió hacer lo `propio con los japoneses. Primero se les prohibió salir de la COLONIA AGRÍCOLA DE CORINTO (CAUCA), en la que venían adelantando un gran proyecto agrario del expresidente General Rafaél Reyes y la “Kaigai Kogyo Company” de Tokio, representada por Yuzo Takeshima ante la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), desde la década del 20 y en la que comenzaron a laborar 25 expertas familias niponas que se establecieron en el Valle del Cauca. 

Fuente:  http://www.forosegundaguerra.com


Dos años de investigación, cientos de llamadas telefónicas y otros tantos recortes de prensa y entrevistas, para conformar una pieza importante y singular de la historia de Colombia: el campo de concentración de Fusagasugá (Cundinamarca).

El documentalista Rolando Díaz, como armando un rompecabezas de recuerdos, logró plasmar en la hora y 15 minutos de Exiliados en el exilio, la vida de 150 ciudadanos de Alemania, Japón e Italia, que, en medio del furor político e ideológico desatado por la Segunda Guerra Mundial, fueron apresados en el Hotel Sabaneta, de ese municipio.

Díaz afirma que el caso del campo de concentración le estaba dando vueltas en la cabeza desde hace unos ocho años, hasta que la materializó en un documental.

El impulso definitivo fue el aporte económico del premio que se ganó en las convocatorias del Ministerio de Cultura en 1999. Eran ciudadanos comunes y corrientes que decidieron hacer de Colombia su patria -explica-. Pero que de un momento a otro, y sin tener nada qué ver con la guerra, terminaron presos porque el Gobierno colombiano los consideraba peligrosos para la seguridad nacional.

En su investigación tuvo que recurrir a archivos oficiales y privados e incluso al del Senado de Washington D.C., para reconstruir la historia de algunos de los extranjeros.

En 1944, 43 extranjeros fueron recluidos en el Hotel Sabaneta, que improvisó el gobierno colombiano como campo de concentración -cuenta-. Hay todo tipo de historias, que hemos ido encontrando en la investigación, porque de un momento a otro, la cotidianidad del pueblo se perdió con la presencia estos extranjeros.

Nombres como Scheuplein, Focke, Bethke, Francke, Fresse, Fusch, Gallenmueller y Eisenhlor formaron parte de las listas de extranjeros presos, que además se publicaron en los principales periódicos de Colombia.

Más allá del hecho político, en lo que más hicimos énfasis fue en las historias de vida, de lo que significaba ser alemán, japonés o italiano durante la primera mitad de los años cuarenta en latinoamérica , afirma el documentalista.

ver http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1340014

Mientras tanto, se sospecha que algunos alemanes permanecieron fuera de prisión, dados sus vínculos enraizados con las altas esferas del gobierno y la cúpulas militares muchos de los cuales simpatizaban más con los nazis que con los aliados, especialemente en la Costa Atlantica, mas exactamente en el puerto de Barranquilla, donde existian (y existen) muchas inversiones alemanas, como el colegio colombo-aleman, la SCADTA, AGROMAR, farmacias como la quimica alemana etc...

Como dato curioso, la Armada de Colombia en 1946 contrato a Geza Denesfay, un ex comandante de columnas panzer como instructor en la escuela naval de cadetes, apenas culminaron las hostilidades.
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Rewunión nazi en barranquilla, Colombia.
Hoy, cincuenta años después, parecería el guión desilvanado de una sátira política. Pero es verdad histórica: entre 1941 y 1945, las conspiraciones con propósitos totalitarios contra los presidentes liberales Eduardo Santos y Alfonso López Pumarejo se dieron casi silvestres. Los grupos de conjurados -que iban desde anónimos ascensoristas de los principales edificios de Bogotá hasta altos mandos del ejército colombiano- actuaban bajo la influencia del falangismo del Generalismo, del nacional socialismo del Führer, del fascismo del Duce y, por supuesto, del alureanismo de Laureano Gómez.

Todos los intentos de derrocamientos de los gobiernos liberales -excepto el fragoso golpe de Pasto del 10 de julio de 1944- fueron descubiertos a tiempo: unos, por el oportuno «soplo» de algún revoltoso arrepentido; otros gracias a los servicios de inteligencia colombianos y norteamericanos. Pero no por eso la Organización Nacional, la Acción Nacional Militar Católica, la Legión Cóndor y la Legión Colombiana -que así se llamaron las agrupaciones conspiradoras- dejaron de estremecer la ya de por sí agitada vida política nacional. Eran tiempos de guerra y la exigencia de los Estados Unidos con respecto a la América del Sur se condensaba en una consigna inapelable: la defensa a ultranza del hemisferio occidental. En gracia de esta circunstancia, agentes secretos del FBI actuaron libremente en el territorio nacional, y tanto la embajada norteamericana como el Departamento de Estado -que veían a Colombia como un hervidero de actividades nazis, debido a su proximidad con el Canal de Panamá y al interés que debía tener Hitler de controlar tan estratégica zona- intervinieron en los asuntos internos de Colombia sin miramientos ni rubores.

El primer complot contra el presidente Santos empezó a gestarse en mayo de 1941, de acuerdo con cinco cuadernos encontrados a un suboficial del batallón Guardia Presidencial, que formaban un diario detallado de las actividades del movimiento y que fue descubierto por el Departamento de Información del Estado Mayor General de la Fuerzas Militares. Según el ministro de Gobierno, José Joaquín Castro Martínez -quien rindió un informe al senado- en el golpe estaban involucrados no sólo 11 suboficiales del Guardia Presidencial, sino también cerca de 200 miembros del ejército y «numerosos elementos civiles», entre los cuales se contaban los ascensoristas de los edificios más importantes de Bogotá. Supo también el ministro Castro que se había encontrado propaganda nazi en los sitios de reunión y uno de los ascensoristas comprometidos confesó que la fotografía de Laureano Gómez colgaba de las paredes donde se reunían los conjurados; la misma fuente agregó que «el jefe del conservatismo sería el dictador una vez eliminado el gobierno». Sobre este incidente, el embajador norteamericano en Bogotá, Spruille Braden, escribió a Washington: «Hitler está desesperado por incrementar las actividades nazis hasta el punto de provocar golpes de estado con el fin de distraer la atención de los Estados Unidos hacia países suramericanos en lugar de concentrarse en su ayuda a Inglaterra. La situación de Colombia no es estable y creo que empeorará».

La idea de que el ala laureanista del partido conservador -permeada por las doctrinas totalitarias del Eje- amenazaba golpear la democracia colombiana, era objeto de preocupación de los liberales. Ya en diciembre de 1940, José Umaña Bemal, político, poeta y amigo personal de López Pumarejo, le había confiando a Vemon Fluharty, quien, además de ser su vecino, era el tercer secretario de la embajada norteamericana: «Estoy absolutamente convencido de que habrá un intento conservador-nazi de llegar al poder a través de un golpe de Estado o revolución. No puedo darle datos concretos, pero como político que sabe de lo que habla, estamos convencidos de que el partido conservador cuenta con la promesa de una ayuda nazi».

Umaña Bernal no exageraba, y fue al presidente López Pumarejo a quien toco cargar con la cruz de la constante amenaza de derrocamiento. En julio de 1943, si FBI informó a su jefe J. Edgar Hoover en Washington: «El movimiento responsable de la revolución se conoce como Organización Nacional, está integrado por oficiales del ejército y la marina, sacerdotes, abogados, prominentes personalidades y una masa de seguidores de todas las clases sociales. El objeto del movimiento es iniciar una revolución en diferentes ciudades del país con el fin de establecer un régimen totalitario similar al de Franco en España. Mi fuente informa que la señal para comenzar la revuelca la dará una emisora de radio en Bogotá y la consigna ya esta arreglada».

La Voz de Colombia -que según el FBI estaba «estrechamente vinculada con el órgano del partido conservado, El Siglo»- era la emisora encargada de transmitir la consigna, pero no alcanzó a cumplir su misión, pues el complot fue descubierto y arrestados los oficiales involucrados por orden directa del presidente López. Durante las fallidas peripecias, los organismos de inteligencia supieron que el jefe de os conspiradores se llamaba Venancio Ferreira, un doctor barranquillero, «nazi confeso». También se supo que los amigos leí Eje tenían listas 50 ametralladoras cesadas, 11 ametralladoras livianas, 544 mil cartuchos de subametralladoras y 900 mil cartuchos de fusil.

Con todo, no hubo ni tregua ni desánimo. El grupo, reorganizado bajo el nombre Acción Nacional Militar Católica, preparó otro alzamiento para el 3 de Agosto de 1943, es decir, un mes después. según los planes acordados en Bogotá, os conspiradores debían sintonizar la radió del ejército y una vez escuchada la consigna, la revuelta comenzaría con el asesinato del comandante de la Brigada de Barranquilla. Como los anteriores, el intento fracasó gracias a la declaración de un arrepentido que, además, aseguró que Laureano Gómez era uno de los miembros más radicales de la ANMC. Antes de terminar el año, la conjura revivió, y con nombre nuevo: en adelante se llamaría Legión Colombiana. Sus fundamentos eran la religión católica, el antisemitismo, el nacionalismo, la lucha contra la corrupción política de los partidos y el resurgimiento militar de la Gran Colombia. El propósito: la instalación de un gobierno provisional totalitario.

De los trances de los legionarios por tumbar al gobierno dio cuenta un informe del FBI. El día acordado era el 31 de diciembre a la hora del Te Deum, o en la mañana del primero de enero, bien temprano, cuando todo el mundo aún durmiera. El primer brote estallaría en Barranquilla, con un corte general de la energía; luego, el ejército se tomaría el cuartel de la Policía -de mayoría liberal-- y se dedicaría a convencer a sus miembros de los beneficios del derrocamiento. Los revoltosos tenían órdenes de respetar la vida y las propiedades de los extranjeros, pero no las de los judíos. Sin embargo, cuando las cosas parecían salir, por fin, a pedir de boca, llegó a Barranquilla el sacerdote Jesuíta Angel Ramírez, delegado de la Legión de Bogotá, con la novedad de que había que aplazar el movimiento para el 6 de enero de 1944, ya que algún infidente había avisado al gobierno de sus planes y propósitos.

Tampoco se produjo el 6 de enero, pues la delación parecía ensañarse en los conjurados. Los proyectos, entonces, cambiaron para el 9 de febrero. Ese día, el coronel Luis Agudelo llegó de la capital con noticias frescas. De acuerdo con Agudelo, había otros grupos, además de La Legión, interesados en sumarse a la revolución: el ex ministro de Hacienda, Alfonso Araújo, Carlos Arango Vélez y el general Eduardo Bónitto. También varios jerarcas de la Iglesia católica y la Academia Caro. Los nuevos planes fueron interrumpidos por el viaje del presidente a Estados Unidos, pues corría el rumor insistente de que López se iba para no volver. Pero regresó y, con él en el palacio presidencial, el movimiento recuperó el entusiasmo y revivió la actividad. Ahora, el primer objetivo no sería la empresa de energía ni el cuartel de Policía, sino los teléfonos y la gobernación del Atlántico. De controlar el aeropuerto de Soledad se encargaría el piloto de Avianca, Alfonso Cuéllar, nazi confeso. Una vez prendiera la revuelta en Barranquilla, las legiones del resto del país procederían con sus planes.

De nuevo la adversidad cayó sobre los confabulados, pues el 9 de febrero Laureano Gómez fue enviado a prisión en Bogota porque, desde El Siglo, había acusado al ministro de Gobierno, Alberto Lleras Camargo, de interferir en la investigación judicial relacionada con el asesinato de Mamatoco. Los legionarios interpretaron el hecho como una provocación oficial para obligarlos a ejecutar sus planes, así que citaron a una manifestación en el Parque de la Independencia, para el 10 de febrero, a las cinco y media de la tarde, en protesta por el encarcelamiento de Laureano, pero justo ese día el político había sido dejado en libertad. No obstante, los legionarios decidieron que allí, en el parque, esperarían la señal de La Voz de Colombia. Nunca contaron con que a su llamado sólo acudiría un puñado de gente que fue fácilmente dispersada por la policía.

El alzamiento se pospuso para los primeros días de marzo, pero también fue cancelado por avisos enviados por «Lucía», el alias de Lucio Pabón Núñez, representante conservador por Norte de Santander. Pero la calma era aparente y los revoltosos, tercos. Apenas habían transcurrido algunos días desde que el presidente López regresara a Bogotá, cuando en Barranquilla ya se recibían instrucciones para que los legionarios activaran su viejo hábito de escuchar La Voz de Colombia todos los días, de 7 a 8 de la mañana y de 8:30 a 10 de la noche. Las consignas eran diferentes y se difundirían tres días consecutivos. Decían así: El primer día: «El 9 de julio se obsequiará a la Virgen de Chiquinquirá, la reina de Colombia, un cetro de oro por todos los colombianos. Contribuya usted a este homenaje». El segundo día, la confirmación de la clave se sabría al escuchar el siguiente aviso: «Editorial Jotadé le hace a usted los mejores trabajos de imprenta, desde una tarjeta hasta un libro. Necesita obreros competentes y honorables. Teléfono 16-25». Y, como llamado definitivo, los legionarios debían esperar una consigna casi celestial: «El rosario salvará a Colombia. Propague usted esa devoción y suscríbase a la revista El Santísimo Rosario apartado aéreo 232, Bogotá».


STRICTLY CONFIDENTIAL
   
REPUBLIC OF COLOMBIA NUMERICAL COMPARISON OF ARMY
OFFICERS HAVING PRO-U.S. AND PRO-NAZI TENDENCIES
   
        RANK PRO-NAZI PRO-U.S. TOTAL PERCENT PRO-NAZI    
        Generals 3 2 5 60%    
        Colonels 16 4 20 80%    
        Lieutenant Colonels 23 9 32 71.8%    
        Majors 63 20 83 75.9%    
        Captains 158 57 215 73.4%    
        Lieutenants 42 3 45 93.3%    
      Lieutenants Under 9 1 10 90%    


Esta vez, los revoltosos habían decidido excluir de su nómina a los generales -Eduardo Bónitto y Rafael E. Pizarro-porque creían que ellos aspiraban a la presidencia, pero no actuarían sin antes asegurar la participación de la oficialidad joven y tampoco si no contaban con la asesoría del alemán Max Groegel, especializado en reconocer e identificar judíos. La señal, como siempre, corría por cuenta de La Voz de Colombia. Y, también como siempre, la conspiración fue descubierta y desbaratada y algunos legionarios detenidos en junio de 1944. El nuevo embajador de los Estados Unidos, Arthur Bliss Lane, escribió a sus superiores del Departamento de Estado en Washington: «El presidente López, espontáneamente ayer, se refirió al asunto de los consejos de guerra. Dijo que cerca de 67 casos han sido juzgados; algunos condenados a prisión y otros dados de baja del ejército. También hay cargos contra La Voz de Colombia, la estación de radio acusada de transmitir las señales para comenzar la revolución. El presidente dijo que aunque el movimiento estaba ampliamente infiltrado en el ejército, él confiaba en que la situación estaba satisfactoriamente bajo control».

Lejos estaba López Pumarejo de la realidad, pues en lo que le quedaba de gobierno, Laureano Gómez, las conjuras y los conspiradores, no darían, paz a su espíritu. Como lo registra la historia patria, el 10 de julio de 1944, el presidente fue detenido y amarrado en un suceso que los colombianos bautizaron como el golpe de Pasto.

Tomado de: Peripecias de los nazis criollos: Intentos golpistas en Colombia en Los años de la Guerra Mundial Autor: Silvia Galvis
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A partir de ese año (1940) Colombia fue escenario donde los bandos, el nazi-fascista con ayuda de la Falange española y el de los Estados Unidos con la cooperación de Gran Bretaña, compitieron en materia de proselitismo y espionaje. El gobierno colombiano, hasta 1941 no intervino a favor de ninguno de los dos. De un lado, porque el presidente Santos personalmente apreciaba la contribución económica y social de la colonia alemana en el país; de otro porque la depéndencia de Colombia respecto del "Buen Vecino" creaba ataduras insuperables.

Uno de los primeros combates se libró en el terreno de la divulgación ideológica. Las acusaciones de la Embajada norteamericana contra la legación alemana y de ésta contra aquella corrían parejas con las protestas de ambas misiones diplomáticas ante el gobierno colombiano que no quería intervenir.

La correspondencia que diariamente llegaba al Ministerio de Relaciones Exteriores y a la Presidencia de la República cubría desde reclamos por la proyección de películas hasta quejas por la infiltración de la ideología nazi en el Ejército colombiano.

En enero de 1940, el ministro alemán Wolfgang Dittler envió su protesta al canciller López de Mesa por la exhibición de la película "Después de Mein Kampf... Mis crímenes, por Adolfo Hitler", cinta francesa que Dittler consideró hostil a su país y para la cual pidió censura.

Notas de esta índole abundaron en la correspondencia de la legación con la Cancillería.

Por su parte, la legación británica encontró ofensivo el hecho de que un abogado del Ministerio de Minas, de apellido Navia Cajiao, abucheara las escenas de alguna película donde aparecía Winston Churchill. "Creo que este doctor vive en la misma pensión que el doctor Guillermo León Valencia y no hay duda de que este caballero (Cajiao) ha adquirido sus ideas nazis", agregaba indignado el ministro inglés.

La respuesta de la Cancilleria no iba más allá de transcribir los reclamos a la jefatura de Policía.

En mayo, de nuevo el ministro Dittler urgió al canciller para que frenara las "publicaciones absolutamente falsas e inconvenientes que vienen haciendo los órganos periodísticos del país, en relación con la existencia de una supuesta 'Quinta Columna', que no es otra cosa que una fantástica invención de quienes están dispuestos a atentar contra las buenas relaciones entre nuestros dos países". A manera de prueba irrefutable de la inexistencia de la quinta columna, Dittler citaba el decreto del 30 de marzo de 1930 en el cual Adolfo Hitler prescribía dos mandamientos para los alemanes en el exterior: "1) Obedece las leyes del país del cual eres huésped; 2) La política interior de un país extranjero no debe interesarte. Nunca te mezcles en ella aun en conversaciones. La guerra actual no ha modificado estos mandatos del Fuhrer", concluía el ministro alemán.

Sin embargo, en julio de 1940, el embajador (americano) Spruille Braden, en extenso informe al Departamento de Estado, insistía en la "bien organizada red de nazis que opera en Colombia". Repetía que el partido nazi mantenía apretados nexos con la legación alemana en Bogotá. "La propaganda se hace a gran escala y hay mucho proselitismo entre los colombianos, en especial dentro de Ejército. Es imposible diferenciar entre las actividades de la Legación, los consulados alemanes y el partido nazi", aseveraba Braden.

El informe hacía cargos más graves como que el ministro Dittler actuaba bajo la vigilancia de Jurgen Schlu bach, paradójicamente representante de la compañía petrolera norteamericana Pennzoil y presunto agente de la Gestapo, con escritorio propio en las instalaciones de la legación. La Embajada aseguraba que la red nazi tenía agentes estratégicamente ubicados en cargos claves que iban desde las oficinas del gobierno hasta las casas de mala reputación. Braden persistía en la idea de que la Bayer, la Casa Helda y la Fábrica de Máquinas de Coser Pfaff servían de centros de distribución de propaganda nazi en el país.

Pero si las fuentes del embajador describían el escenario como infestado de simpatizantes de la causa totalitaria, las manifestaciones públicas contra la presencia del Eje parecían demostrar lo contrario. El 10 de junio de 1940, fecha en que Italia entró a la guerra, fue un día particularmente agitado para las colonias alemana e italiana en Bogotá. El ministro Dittler protestó por esa causa ante el canciller López de Mesa: "Después de haber desfilado por cuarta vez por la carrera 7a. en la cual ya habían apedreado las ventanas de la legación, se dejó pasar (a) las (sic) manifestantes todavía una quinta vez, en la cual repitieron sus actos de violencia. Además de estos actos de agresión contra la legación, los manifestantes dañaron muchos almacenes pertenecientes a ciudadanos alemanes causando graves perjuicios, sin que la Policía hubiera mostrado suficiente energía para impedir la comisión de esos actos salvajes".

Algunos días después, el Ministerio de Relaciones Exteriores recibió, con precisión germana, la nota de cobro y el inventario de los daños y perjuicios causados por los manifestantes, tanto a la legación como a otras propiedades de alemanes.

Dittler insistió en la indemnización para todos los negocios perjudicados por los manifestantes, pero el ministro López de Mesa se negó a reconocerla, aunque naturalmente deploró y condenó los hechos del 10 de junio y aceptó reparar los daños causados por los revoltosos a las instalaciones de la legación.

En septiembre de 1941 se presentó un incidente que debió hacer más difícil para Eduardo Santos negar la existencia de actividades subversivas. A raíz del hundimiento de varios barcos mercantes y de guerra norteamericanos por submarinos alemanes el 11 de ese mes, el presidente Frankiin Delano Roosevelt, en un discurso por radio, además de protestar por las agresiones contra su país, mencionó el reciente descubrimiento de campos de aterrizaje secretos en Colombia en cercanías al Canal de Panamá. Al día siguiente, el Senado citó telefónicamente al ministro de Relaciones Exteriores, López de Mesa. El debate, propiciado por la bancada conservadora, fue muy agitado. El canciller hizo una intervención inicial en la cual manifestó que el gobierno estaba vigilante y que si "supiera de la existencia de esos campos de aterrizaje y lo ocultara, cometería una felonía".

El senador Laureano Gómez enfatizó que se trataba de una especie recogida en los mentideros o corrillos de la calle y pidió al ministro que indicara rotundamente si existían o no las pistas. López de Mesa señaló entonces: "Dije y repito que el gobierno, después de una prolija investigación, no tiene conocimiento de la existencia de esos campos". Sobre esa base el Senado aprobó una resolución proclamando su certeza de que en Colombia no existían pistas clandestinas.

Entre tanto, el mismo día, la Cámara de Representantes escuchó al ministro de Guerra José Joaquín Castro Martínez, quien sostuvo que su despacho había tenido noticia sobre aeropuertos clandestinos y que estos eran objeto de investigación.

Pero no negó la existencia de los aeródromos. Según apreciación del embajador Braden, Laureano Gómez manipuló a López de Mesa y logró que el canciller negara la existencia de pistas secretas en el país. Acto seguido el embajador informó a Washington que los ataques al gobierno en el Congreso fueron inspirados por elementos nazis que se valían de amigos colombianos. Pero reconoció que la única prueba de ello consistía en que un capitán Concha, piloto militar que trabajaba en Avianca, había suministrado informaciones al Congreso. El capitán Concha mantenía contactos con el coronel Gerbert Boy, que según la Embajada era nazi. De ambos hechos el embajador dedujo la presencia del nacional socialismo en el trasfondo del debate. En cuanto a la derrota que sufrió el gobierno en el Congreso, Braden dijo a Washington: "Una posición clara y firme de la administración habría podido detener los ataques. Pero en este caso, como en todos los demás, Santos carece del coraje necesario para enfrentar el problema".
Ni siquiera los golpes cáusticos que dejó escuchar la prensa conservadora lograron que el Presidente colombiano respondiera con firmeza a las acusaciones del "Buen Vecino" . El diario La Patria de Manizales, a la derecha del laureanismo, no desaprovechó la oportunidad para fustigar a los dos presidentes Santos y Roosevelt: "¿Es inexacto que existan los campos de aterrizaje? Bien, entonces el Presidente de los Estados Unidos ha calumniado a Colombia. Y, se podría arguir, ¿con qué objeto? Al más tonto se le ocurre la respuesta: para invadirnos. Es así que en Colombia existen campos de aterrizaje secretos y que el ministro Castro Martínez sofoca una conspiración nazi cada dos semanas, entonces hay razón suficiente para ocupar el territorio peligroso".

"NOS TOCA CONSEGUIR LAS PRUEBAS"

De ese tamaño quedó el incidente por la época. Treinta años después, Spruille Braden escribió su autobiografía. En ella reconoce que realmente no había pruebas fehacientes de la existencia de los campos de aterrizaje, pero como era imposible desmentir a Roosevelt, reunió a los funcionarios de la Embajada y les dijo: "Muchachos, el Presidente ha hecho una afirmación que lo coloca en posición vulnerable. Ahora nos toca a nosotros conseguir las pruebas de que él está en lo cierto". En efecto, Braden y sus muchachos lograron recoger ciertos indicios "en apoyo de la afirmación inoportuna e innecesaria del Presidente".

Las pruebas principales encaminadas a sostener las temerarias afirmaciones de Roosevelt fueron enviadas desde Estados Unidos por J. Edgar Hoover, director del FBI. Se trataba de unos mapas. Copia de ellos, que reposan en los archivos de la OSS, identifican algunas fincas de alemanes en la Costa Atlántica que hubieran podido ser acondicionadas para campos de aterrizaje. Sin embargo, ni durante ni después de la guerra pudo probarse que algunos de los terrenos de estas fincas hubiera sido utilizado para actividades subversivas. Lo que si quedó en claro fue que ante el clima de sospechas alimentado por los Estados Unidos, el gobierno colombiano perdió la autonomía y la iniciativa necesarias para enfrentar una situación que en primera instancia representaba un problema de seguridad interna.

ESPIANDO LA PAPELERA

No por el incidente de las pistas el embajador Braden abandonó su misión de combatir las actividades nazis antiamericanas en el país. Así, basado en su red de informantes, llamaba insistentemente a las puertas del gobierno para urgir la represión de dichas actividades: de distribución de propaganda, de transmisiones clandestinas de radio y de cuotas obligatorias al partido. A comienzos de octubre de 1941, la Embajada transmitió al Departamento de Estado que la central de distribución de propaganda seguía siendo la legación alemana "donde uno puede obtener toda la que quiera en uno de los salones de la legación. De allí se distribuye al resto del país, donde cuenta con personas para redistribuírla. La labor la cumplen los nazis afiliados, algunos judíos, familias necesitadas y personas pagadas por la lesgación".

Ni corto ni perezoso, el servicio de inteligencia norteamericano se ingenió la manera de espiar en la legación alemana, o por lo menos en sus papeleras. Veamos, por informes de la Oficina de Inteligencia Naval encargada de vigilar la penetración extranjera en Colombia, el affaire de las papeleras. El agregado militar escribió al Departamento de Estado: "La inspección de una papelera de la legación alemana en Bogotá el 3 de enero reveló muy pocas cosas de interés. Varios sobres provenientes de otras legaciones de Centro y Sur América y de los consulados en el país muestran que la legación utiliza los servicios de 'Expreso Ribón' en lugar del correo regular".

No satisfecho con los resultados, el propio agregado, coronel Carl Strong, se ofreció voluntariamente para examinar el material encontrado en la papelera. "El coronel ha dedicado muchas horas a seleccionar el material y transmitirlo...", anotó la Oficina de Inteligencia Naval (O.N.I.).

El último capítulo del affaire reveló que la aseadora-espía encargada de entregar el contenido de las papeleras había sido despedida de la legación. Sin embargo, "nuestros informantes tienen la esperanza de que les confíen la papelera confidencial...".

Las papeleras no dieron muchos frutos de inteligencia. No obstante, el FBI averiguó que el capitán Fritz Hertzhauser había sido encargado de las "operaciones militares especiales" en Colombia desde enero de 1941 y que obedecía órdenes de Hans E.Riegner, secretario de la legación alemana en Bogotá. Se indicó que Riegner era el jefe de la Gestapo en Colombia y que supuestamente pertenecía al staff de Hitler en Berlín.

El servicio de inteligencia británico no se cruzó de brazos: en alguna ocasión pidió la cooperación de la Embajada norteamericana en la colocación subrepticia de documentos falsificados para hacer creer que la legación alemana era la causante de una manifestación ocurrida en Bogotá.

En diciembre de 1941, el canciller López de Mesa dijo al embajador Braden que el ministro Dittler había dado su palabra de honor de que ningún alemán en Colombia participaba en actividades subversivas. López de Mesa no creía mucho en esas promesas, porque él mismo había amonestado a Dittler dos veces por distribuir propaganda alemana entre el Ejército colombiano y Dittler continuaba haciéndolo.

Entonces comenzaron las medidas contra los nacionales del Eje. El decreto 281, dictado a finales de enero de 1942, contempló la suspensión de las cartas de naturaleza de los extranjeros nacionalizados que estuvieran comprometidos en actos contrarios al orden público; el gobierno deportó 50 extranjeros sospechosos de ser nazis o fascistas y ordenó el cierre de los colegios alemanes. Y, como nota curiosa el ministro de Educación prohibió la fijación en las paredes de retratos de mandatarios extranjeros, con excepción, por supuesto, del Papa.

LOPEZ DE MESA: ¿ANTISEMITA?
Luis López de Mesa

¿El erudito profesor y canciller de la República, Luis López de Mesa, era antisemita? Los autores del libro "Colombia nazi" así lo creen. Según la obra, López de Mesa consignó en sus "Memorias del Ministerio de Relaciones Exteriores", algunas explicaciones a la decisión gubernamental de limitar el ingreso de extranjeros, que apuntan en ese sentido. López de Mesa se refirió en esas memorias a "muchos elementos indeseables, en gran parte judíos", que habían adquirido nacionalidades europeas y ahora venían a buscar fortuna a Latinoamérica. En esas mismas memorias, el canciller del gobierno de Santos había sostenido que los judíos tenían una "orientación parasitaria de la vida".

El libro va más allá y, con base en el testimonio de Hans Ungar, judío de nacionalidad austriaca que llegó a Colombia en 1938, asegura que las medidas asumidas por el gobierno colombiano contra los inmigrantes judíos impidieron que algunos de ellos, como los padres de Ungar, se salvaran de ser llevados a campos de concentración donde luego murieron.

"Mis padres -le dijo Ungar a los autores en una entrevista en diciembre de 1984- murieron en campos de concentración alemanes porque no pude conseguirles una visa colombiana. Me ofrecieron visas en venta pero costaban el equivalente de medio millón de pesos de hoy y yo no pude conseguirlos...".

Según los autores, los decretos de López de Mesa, más que evitar el ingreso de "elementos indeseables", lo que hicieron fue desatar un comercio especulativo con visas colombianas, que determinó que no pudieran ingresar a Colombia los que Ungar llama "judíos calificados: hombres de ciencia, profesionales".

La obra revela un documento enviado por la Cancillería colombiana a sus cónsules en Berlín, Hamburgo y Varsovia en enero de 1939, en el cual ordenaba que "los cónsules bajo su jurisdicción opongan todas las trabas humanamente posibles a la visación de nuevos pasaportes a elementos judíos...". Un nuevo mensaje iba más lejos y hablaba de "impedir, hasta donde sea humanamente posible, que entren a Colombia judíos rumanos, polacos, checos, búlgaros, rusos, italianos, etc.".

Para los autores, la actitud antisemita de López de Mesa no correspondía a una posición coyuntural frente al inicio de la guerra, "sino que se enmarca dentro de las teorías raciales que expuso y reiteró en varios de sus libros". En su obra "Disertación sociológica", López de Mesa había dicho de los alemanes para esa época radicados en Chile, que eran hombres "disciplinados, laboriosos, patriotas y, algo muy importante para nuestro cruzamiento, fuertes...". Esto contrastaba según López de Mesa, con la actitud de la colonia judía radicada en Argentina, que fue regresando "poco a poco a sus costumbres inveteradas de asimilación de riqueza por el cambio y la usura...".

No faltarán quienes salgan en defensa de la figura de López de Mesa y justifiquen su actitud como canciller. En este, como en muchos otros puntos, el libro abre un debate de carácter histórico bastante interesante.

EL GOLPE DE PASTO ¿UN COMPLOT NAZI Y PERONISTA?
Arthur Bliss Lane

El último capítulo de "Colombia nazi" está dedicado a analizar las posibles vinculaciones nazis del intento de golpe del 10 de julio de 1944, cuando el presidente López Pumarejo fue detenido por oficiales del Ejército en la ciudad de Pasto. Según los autores, que se basan en documentos enviados por el entonces embajador americano Arthur Bliss Lane al secretario de Estado en Washington y en otras fuentes, la Embajada americana estaba enterada de la conspiración golpista y así se lo comunicó a funcionarios del gobierno. Según Lane, López Pumarejo habría viajado a Pasto a sabiendas de lo que se preparaba, para enfrentar la situación, con la convicción de que saldría fortalecido.

Pero aparte de la versión de Lane sobre la intentona, los autores mencionan otros documentos como la versión enviada por la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos de la Embajada) según la cual el golpe había sido intentado por hombres "inspirados en el nazismo y el peronismo". Según la OSS, "en Pasto, el teniente general Diógenes Gil, líder de la insurrección y supuesto miembro de América Alerta, una organización secreta orientada por el vicepresidente argentino Juan Domingo Perón, detuvo al presidente López". Para la OSS, el golpe representaba "la culminación de un período de 2 años de lucha por el poder por parte de influyentes conservadores y elementos simpatizantes del Eje contra López...".

La OSS iba aún más lejos. Para ella, "el Partido Conservador está dirigido por Laureano Gómez, de quien hace rato se sospecha que recibe ayuda nazi y quien trabaja con el agente de la Falange, Luis Roldán ".

A Lane le inquietaba sobre manera la figura de Gómez. Según sus mensajes a Washington, López le había confiado días después del golpe de Pasto que Laureano había sido el instigador. La Embajada también estaba convencida de que Alvaro Gómez Hurtado había tenido una estrecha participación en el complot, preparando a los líderes revoltosos en Barranquilla y otras ciudades de la Costa.

La convicción de la inspiración nazi de Laureano Gómez llegó hasta las oficinas del FBI, donde J. Edgar Hoover consigno en un documento en marzo de 1941 que la legación alemana en Bogotá había hecho en el diario El Siglo una inversión secreta.

Sobre este punto, el libro no demuestra que efectivamente el golpe de Pasto hubiera sido de inspiración nazi, pero deja en claro gracias a una rica documentación, que la Embajada americana había convencido a las autoridades en Washington de eso y de mucho más.




Tomado de: Colombia nazi, en Semana.com
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 LA   PRESENCIA NAZI EN COLOMBIA

La presencia de alemanes nazis en Colombia   representada   en espías   y   otros   agentes   que aquí   operaron en el partido nacional socialista de los trabajadores, en la difusión ideológica y en la influencia económica y social de muchos miembros de la colonia alemana en el país.

Espías alemanes en Colombia
 
* Espia schartau eskildsen
A   comienzos de junio de 1943, el procurador general de la nación, Rafael escalón informo a la embajada norteamericana que   el presidente   Alfonso Lopez   Pumarejo,el ministro de gobierno Darío Echandi y   el director de la policía habían determinado que el espía seria entregado a los estados unidos .

En los   estados unidos schwartau   fue   interrogado por el FBI, sus inclinaciones nazis no disminuyeron, pero si suministro   información   que hicieron posible la identificación de otros agentes alemanes   en América del sur.

  * Espía Max Vogel
Era   miembro   de   la bolsa de Bogotá y representante   de una   firma ferretera alemana, recibía   correspondencia alemana   con   cartas a nombre de los padres para evitar la censura, suministraba información a Nikolaus   sobre las exportaciones de petróleo de Colombia   a Venezuela con base de datos tomados de la revista del   banco de la república , Vogel era el eslabón entre los agentes   nazis que operaban en norte   y centro de América y aquellos que   actúan en América del sur.

Otro medio que se usaba para la comunicación entre los espías son los transmisores clandestinos de radio que mantenían en contacto con la red Alemana.

  * Herman Heinrich Rullhusen
ingreso al cuerpo de espías nazis en América latina por   falta de dinero recibió   instrucciones en materiales como escritura invisible, códigos y comunicaciones radiales. Su misión era transmitir cualquier tipo de información   que le fuera de interés al   Reich.   La información que enviaba era   acerca de los movimientos de naves marítimas   en los puertos colombianos 

Tomado de:  http://www.buenastareas.com/ensayos/Nazis/3113300.html
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Luego de transcurridos más de 77 años de la derrota del Tercer Reich, aún en Colombia existen afiebrados seguidores del nazismo, en un discurso ideológico que en nada se diferencia de sus predecesores. Baste ver este trabajo aparecido en el Tiempo.com para entender este fenómeno:


Movimiento nazi colombiano cree que el holocausto fue una gran mentira

Se hacen llamar Tercera fuerza nación y oyen "música anticomunista". Esta es su asombrosa historia.

Neonazis en Colombia, Fotografía Juan Pablo Gutierrez
Hitler, probablemente, se revolcaría en su tumba. El saludo nazi y la cruz gamada ahora se encuentran en poder de jóvenes que no tienen sangre aria o un apellido tan sonoro como Goebbels. Se hacen llamar Tercera fuerza nación, usan botas Dr. Martens, oyen "música anticomunista" y su cabeza brilla como una bola de billar. Son colombianos y creen que el Holocausto fue una gran mentira. Esta es su asombrosa historia.

Por Daniel Vivas Barandica

-Al nacionalsocialismo no le falta ni una coma ni un punto. Ya está hecho, nosotros nos adaptamos a él -me dice Alfredo Devia, mientras en el fondo suena una canción con pesados riffs de guitarra, fuertes golpes de batería y voces guturales en un idioma que es una mezcla improbable de español, inglés y alemán-.

Asiento y le doy un sorbo a mi cerveza. Luego le pregunto qué tipo de música estamos escuchando y me dice que es R.A.C. Como la palabra me suena extraña, abro un poco los ojos y trato de adivinar diciéndole que si es un género que mezcla metal, punk y hardcore. Me mira por un momento, y me explica qué es R.A.C.: Rock Anti Comunista. Una corriente musical de ideología fascista, sus letras hablan de un renacer de los antiguos valores de ultraderecha, el movimiento skinhead, el rechazo a los inmigrantes y una fuerza nazista en contra del capitalismo.

"Vieja Europa despierta -dice un estribillo del grupo División 250- te tienes que levantar. Vieja Europa despierta, Tus hijos están listos, tienes que luchar. Luchar hasta que muera. Luchar hasta el fin. Unamos nuestros esfuerzos. Todos juntos buscando el mismo fin. Nuestra raza está siendo amenazada. Vieja Europa, ¿qué ha sido de ti?".  Miro a mi alrededor. Estoy dentro de un bar en el centro de Bogotá, un bar que no tiene letrero, ubicado en la calle 22 con carrera 5ta. Un bar en el que cerca de sesenta personas vestidas casi todas de negro, se han congregado para sentir que vale la pena pertenecer a un grupo especial.

Que vale la pena seguir unas ideas que en algunos países del mundo llevan a la cárcel. Unas ideas que, según lo que me han enseñado desde que tengo uso de razón, produjeron la muerte de más de seis millones de judíos y desencadenaron una de las guerras más sangrientas de la humanidad. Me dan ganas de preguntarle a Alfredo si está consciente de lo que significa para el mundo que él sea uno de los líderes del grupo más grande de ideología nazi en Colombia: Tercera Fuerza Nación.

En el bar hay sillas de madera y se ven viejas. Sobre ellas reposan hombres y mujeres mestizos que ríen, toman cerveza y esperan ansiosos que pase algo en la tarima. Algunos hombres llevan la cabeza rapada, otros el pelo corto, uno que otro lo lleva más abajo de los hombros. Tienen zapatos Adidas clásicos, botas Dr. Martens o sus imitaciones, y jeans negros entubados. Casi todos usan chaqueta de aviador. Las pocas mujeres que hay, van también de negro, poco maquillaje y pantalón entubado.

En el centro del bar cuelga una gran bandera roja con una cruz negra y una esvástica. Es increíble lo intimidante que puede ser un pedazo de tela. Alfredo me dice algo, no lo escucho, lo volteo a mirar y caigo en la cuenta que se parece al flaco Solórzano, el actor de televisión. Solo que rapado (yo no puedo decir pelo a ras), y con menos acento caleño.

Le sigo haciendo preguntas sobre el movimiento nazi en Colombia, sobre los skinheads, sobre su vida. Permanece más serio y me cuenta que es técnico en sistemas y tiene un local en el centro de la ciudad, donde arregla y revisa computadores. Lleva casi dos décadas de militancia en el movimiento, y agrega que comenzó como skinhead de orden fascista, y por eso aún conserva un poco la estética de los "cabezas rapadas", aunque la Asociación Cultural Tercera Fuerza Nación (TFN) no tiene nada que ver con los skinheads actuales que se dan duro en las calles. Comenta que aunque en un principio había skinheads nacionalsocialistas y otros de corte comunista, ahora el movimiento skin son un montón de drogadictos que albergan a cualquier tipo de personas: afrocolombianos, homosexuales, punks, rastas... y dicen ser comunistas, otros anarquistas y  no tienen prejuicios raciales.

Hace dos años yo iba caminando por Chapinero, exactamente por la calle 59 con carrera Séptima y varios jóvenes medio rapados estuvieron a punto de golpearme por llevar unos audífonos de colores Aerials y parecerles "fresita", frase que me repitieron varias veces.  Le cuento a Alfredo cómo salí corriendo para no terminar en un tumulto de puños y patadas y le confieso que yo siempre había creído que eran neonazis.

Agrego que para mí, y otros cientos de personas, ellos son igualitos. No me mira muy bien cuando pronuncio todas estas palabras, luego dice que esa es la zona de los SHARP y la RASH. SHARP, me dice, corresponde a Skinheads Against Racial Prejudice (skinheads contra los prejuicios raciales), y RASH, Red & Anarchist Skin Heads (cabezas rapadas rojos y anarquistas. Ambos hacen parte del movimiento skinhead original, de los jóvenes de la clase obrera inglesa que nacieron bajo la influencia del movimiento alternativo Mod y los jamaiquinos Rudeboys.

Me cuesta un poco entender que haya varios grupos de "cabezas rapadas" que no se muevan bajo los mismos preceptos, y que Alfredo me diga que no tienen nada que ver con ellos. Empiezo a hacerle más preguntas, mientras observo una mesa con un cuadro de Hitler, al lado unas imponentes botas negras, libros y propaganda nazi, botones y vasos con la famosa esvástica, entre otros elementos a la venta. Alfredo me sigue contando que TFN realmente son una minoría atacada.

Que los RASH, SHARP y "muchos comunistas, incluso personajes del Polo Democrático" se han encargado de crear una campaña de difamación contra ellos. Que, por ejemplo, el evento en el que me encuentro, es en honor de los "camaradas" Luis Felipe Toquica, "menor caído en combate", y Álex del Castillo, arrestado por "defender las ideas nacionalsocialistas" y por el que se están recogiendo fondos para su defensa.

En un momento se nos acerca Diego Cubillos, otro de los líderes de Tercera Fuerza. También va rapado, está vestido de negro y tiene bigote. Al igual que su compañero, está cerca de los treinta años. Me mira, yo lo saludo, me alza la ceja, luego le dice algo a Alfredo al oído. Ya me lo habían presentado minutos antes, cuando llegué a la puerta del bar con Harley, el joven comunicador de casi dos metros y cabeza rapada, que después de semanas de insistencia contestó mis correos electrónicos, para buscarme un acercamiento con sus líderes.

Diego se va hacia la tarima, Alfredo me dice que ahora seguimos hablando y entonces comienza otro de los miembros a leer el programa de la noche. Los asistentes guardan silencio y en la tarima se habla que "el nacionalsocialismo es igual en todo el mundo". Otros de los "comandantes", que nunca llego a conocer, da un discurso en el que resalta "que la esvástica no se debe tatuar en el cuerpo, sino que se tatúa  en el corazón". Luego se lleva la mano al pecho y la alza gritando "Sieg... Heil!". Los asistentes le responden haciendo el conocido saludo al Führer.

Minutos después, una de las bandas invitadas comienza a tocar, algunos de los jóvenes se levantan y se empujan y golpean levemente. Alfredo vuelve a sentarse a mi lado, en un muro cerca de la tarima. Me dice que su "camarada" andaba como borracho y que el grupo que está tocando es bueno. Le sonrío y le pregunto que aparte del comunismo, ellos en contra de qué están. Me responde que de la guerrilla, los homosexuales, a los que cada año, cuando hacen la marcha por el orgullo gay, les montan una contramarcha, para recordarles "que no son naturales".

También me dice que no apoyan la drogadicción, la prostitución ni la mendicidad. Que están hartos de la inseguridad y luchan por una revolución de carácter ético racial que reivindique sus raíces hispánicas. Tercera Fuerza, me dice, tiene su origen en un grupo de la madre patria. Y es ahí cuando le pregunto qué piensa sobre los europeos xenofóbicos. Esos españoles que persiguen a los inmigrantes colombianos. Me mira y me responde que esos grupos no aplican el verdadero nacionalsocialismo, y que se nota que yo no he leído, y que por eso no tengo nada de que hablar.

Luego le pregunto por la postura de la organización hacia los judíos. Me mira de arriba abajo y me responde que se han encargado de difundir otra realidad. Que el holocausto no ocurrió como lo cuenta la historia y que mejor lea los libros de "Revisionismo Histórico". "Los judíos son un pueblo encargado de engañar al mundo", dice. Me quedo callado. Luego le pregunto dónde compro esos textos. Me responde secamente que en el centro, en Editorial Solar.

Minutos después, Alfredo se sube a la tarima, junto con Diego y otros "camaradas" de su grupo Quinta Columna. Luego prueban los instrumentos  y  comienzan a tocar un poco más de su estridente RAC. Los asistentes enloquecen de nuevo, algunos siguen saltando, simulan darse puños, yo salgo del lugar, no sin antes haber concertado una cita para el 16 de abril, día en que Tercera Fuerza Nación celebra el natalicio de Hitler con una gran ceremonia.

Editorial Solar está ubicada en la carrera 9ª con calle 19 cerca de la conocida zona de las ópticas, en el cuarto piso de un edificio al que se le notan los años por las paredes amarillentas y raspadas. Cuando entro, me atienden dos mujeres y me preguntan qué necesito, les digo que tengo cita con su jefe, Héctor Cruz. Mientras le confirman al señor mi presencia, observo unos grandes anaqueles con libros de diversos temas esotéricos.

Hay títulos como La genialidad de la astrología, Refugio de los Ángeles, ¿Qué es el karma? y allí, en la sección que dice Revisionismo Histórico está el libro con el que todos los integrantes de Tercera Fuerza, y simpatizantes del III Reich deben empezar: Mi lucha, de Adolf Hitler.

Cuando lo voy a hojear, me llaman y me indican que puedo seguir a una oficina. Saludo a un hombre robusto, de traje azul, con canas y piel canela, que me espera tras un gran escritorio. Me siento y después de presentarme le digo que me hable sobre la editorial, su origen y los libros de ideología nazi. El hombre me mira un poco ofuscado, me pregunta si yo soy de esos "cabecirrapados" que andan por ahí haciendo daños. 

Le digo que no.

Luego comienza a contar que su empresa nace a finales de los años ochenta, debido a su cercanía con los temas esotéricos. Y que su propósito consiste en expandir este conocimiento por toda Latinoamérica. Luego es cortante, agrega que no tiene nada más que decir y que respecto a los temas de revisionismo histórico, se publican para contar la historia contada por los vencidos. La historia como realmente ocurrió. Y que en ellos podré darme cuenta de las artimañas del pueblo judío, la grandeza del Führer, como líder militar y espiritual, quien no murió sino que se escapó de Alemania y fue el gestor de los ovnis.

Al escuchar estas palabras, mi cara no puede ocultar la emoción y le digo al  señor Cruz que me cuente sobre los ovnis y la forma en que se escapó Hitler de su país. El hombre se pone más incómodo de lo que está, se niega a hablar y me dice que la reunión ha terminado. No sin antes regalarme un ejemplar de un libro que en sus palabras "explica la verdad sobre la conspiración judeosionista". Nunca lo leí.

16 de abril. Llego a un hotel cerca de la Biblioteca Nacional. Afuera hay personas de la Alcaldía con chalecos rojos y algunos agentes de la policía. Varios hombres rapados llevan trajes negros y se notan ansiosos. Llamo a Alfredo y no me contesta. Llamo a Diego y me dice que lo espere en la esquina, que ya manda a alguien a recogerme. Un joven de pantalón negro, camisa blanca y chaqueta negra, con la mínima presencia de pelo en su cabeza, se me acerca y me saluda. Tiene escasos veinte años y se llama Daniel, como yo. Puede ser tu primo, tu hermano, tu novio, tu amigo.

Cuando entro en el gran salón del hotel me siento en los años treinta. Como en uno de esos lugares donde los verdaderos nazis supuestamente se reunían. Resaltan los colores rojo, negro y dorado. Resaltan los brazaletes con esvásticas, las letras TF y las águilas imperiales alemanas. Resaltan los afiches de Hitler. Resalta gente normal que parece más bien disfrazada. Perfectamente podrías estar viendo a alguien que vive cerca de tu casa, te atiende en un restaurante o camina a tu lado mientras te montas en el Transmilenio. En la tarima está Alfredo con la cúpula, intento saludarlo de lejos pero no me ve.

Saludo a Diego que está cerca de la puerta. Lleva un traje negro y se  ve orgulloso de lo que ha logrado. En este momento la imagen del técnico judicial que se mantiene por las calles del centro, desaparece. La imagen del hombre que tiene una banda de rock, se esfuma. La imagen de un joven del occidente de la ciudad, al que puedes ver un domingo en el estadio o en un centro comercial, se pierde. En este momento él es la representación del símbolo de la crueldad, por el que más de cien personas se han congregado a rendir homenaje. 

Me pregunto si Hitler estaría de acuerdo con estas reuniones y sus simpatizantes colombianos. Mientras tanto, un proyector muestra sobre una tela blanca algunos videos en blanco y negro de las tropas de la Alemania nazi. Algunos de los miembros más jóvenes están con sus compañeras sentimentales. Me pregunto cuántos de aquí saben alemán, cuántos saben realmente qué quieren representar. Los meseros me pasan un vino dulce para el brindis. Suena "rock anti comunista", en la tela aparecen imágenes de Tercera Fuerza. No sé en qué idioma está, no sé nada, es más, no sé si soy un buen periodista. Varios miembros que han ido un poco más informales, llevan camisa de manga corta y tienen una telaraña tatuada en el codo.

Luego, cuando suena Al viento a las banderas, himno del Partido Nacionalsocialista, nadie lo canta. Nadie lo puede pronunciar. Observo a Diego, Alfredo y los demás líderes en la tarima, parados frente a todos, callados y muy serios. Se sienten grandes, se sienten imponentes, realmente se la creen. Me pregunto si cuando Alfredo leyó por primera vez Mi Lucha, y terminó de verse The Wall (libro y película que lo llevaron a indagar sobre el nacionalsocialismo), pensó que algún día tendría a un pequeño ejército a su disposición.

Un pequeño ejército que en un caso extremo afirma no dudar en tomar las armas. Un pequeño ejército con integrantes de diferentes clases sociales enmarcados en una ideología ultraderecha. Una ideología que en países como Alemania, Francia, Italia, Holanda, por nombrar tan solo algunos, su mera apología o hasta distribución literaria, puede significar un buen tiempo tras las rejas.

Como le ocurrió al español Pedro Varela, propietario de una librería en Barcelona, condenado a casi tres años de cárcel por comercializar libros de orden nacionalsocialista, que según la ley del país incitan a la discriminación, el odio y la violencia. Para Diego y Alfredo este hombre es un mártir.

Durante horas, la conmemoración del natalicio del Führer, son discursos sobre discursos. Los asistentes constantemente responden con un Heil Hitler! Unos con la mano izquierda, otros con la derecha, otros lo hacen torpemente. Las mujeres nacionalsocialistas reconocen que son abnegadas pero importantes para la organización. Algunos miembros hablan del orgullo de ser militantes de Tercera Fuerza. Diego, que interviene varias veces, señala un póster de Hitler y lo nombra "El genio más grande que ha generado la humanidad. Un humano demasiado humano y al mismo tiempo un dios".

Luego agrega que se cumplen 112 de la era hitleriana. Otro miembro dice: "No descansaremos hasta exterminar a los judíos, barbarie de un pueblo capitalista". Noto que toda la diplomacia que habían manejado antes desaparece. Noto que algunos proclaman la superioridad de una raza pura. Me pregunto cuál raza. Aunque Diego, previamente me ha dicho que no están dentro de la línea del White Power, o me mintió o algunos están confundidos.

Finalmente cuando la ceremonia termina y se disponen a servir los pasabocas, salgo de inmediato del lugar. En la recepción un hombre de piel morena sonríe y me dice hasta luego. Llueve, camino por la calle y una mujer que no tiene ojos azules y no mide 1,90 me ofrece cigarrillos y dulces. Paso por una vitrina y me veo reflejado.

-¡Viva España! -gritan adentro.

-Sieg... Heil! -repiten otros.

En el hotel se quedó la "raza caucásica". El resto -por suerte- estamos afuera.

 





6 comentarios:

  1. allegado la ora `dispongo cocimiento

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  2. ¡EXELENTE INFORMACION! ¡FELICITACIONES!

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  3. Buenas noches Señor Percy. Tengo algunas fotos de la visita del Crucero Ligero “KARLSHURE” a Buenaventura y el Comandante Günther Lütjens a Cali. Si le interesa ponerlas en su blog por favor indiqueme a que correo se las envío. Saludos

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    1. buenas tardes viejo podrías regalarme una copia de esas fotografías gracias harlenjo2011@gmail.com

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  4. Buenas tardes. Muy interesante y bien informado. Le hago la siguiente pregunta, sabría cuál es la fecha de esta fotografía de nazis en Cali.
    https://www.pinterest.es/pin/511228995176934107/

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  5. Buenas tardes. Muy interesante la información. Usted tendría algun dato de esta fotografía de nacionalsocialistas en Cali
    https://www.pinterest.es/pin/511228995176934107/

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