Al grito de
las manos están arriba, no disparen, una multitud se congregó este martes en el lugar donde dos policías municipales de San Luis, Misuri, mataron poco antes a tiros a un afroestadunidense de 23 años que blandía un cuchillo tras reportarse un robo en un minimercado.
Los hechos ocurrieron a pocos kilómetros del suburbio de Ferguson,
donde un policía mató a tiros hace diez días a Michael Brown, un joven
negro de 18 años que iba desarmado, lo que ha provocado protestas
ininterrumpidas y disturbios, que anoche se saldaron con al menos seis
heridos de bala y 31 detenidos.
El secretario estadunidense de Justicia, Eric Holder, prometió a la
población de Ferguson una investigación para aclarar la muerte de Brown.
El funcionario, también de origen afroestadunidense, viajará a Ferguson
a petición del presidente Barack Obama. En la víspera, hizo la
promesade que la investigación “será completa, equitativa e independiente, pero requerirá tiempo.
Ante todo, para comenzar el proceso de reconciliación, los actos de violencia deben cesar en las calles de Ferguson, pues afectan gravemente la causa de la justicia, agregó el secretario.
En un intento por recuperar la clama, el gobernador de Misuri, Jay
Nixon solicitó el lunes el despliegue de la Guardia Nacional y dispuso
toque de queda las noches del domingo y lunes.
Los agentes llegaron por un robo
Ed Kuntz, capitán de la policía de San Luis, dijo que dos
agentes respondieron a un reporte de robo a una tienda en San Luis, y
agregó que el sospechoso, cuya identidad no se ha difundido, se negó a
soltar el cuchillo que llevaba en la mano. El jefe de la policía, Sam
Dotson, sostuvo que el hombre se comportaba erráticamente y gritaba:
Dispárenme ya, mátenme ya.