Las advertencias son claras y la seguridad siempre es estricta, pero la mayoría de los conductores están familiarizados con la rutina con la que miles de empleados y contratistas cruzan la protegida entrada a la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, por sus siglas en inglés).
Pero la semana comenzó de forma violenta cuando dos hombres vestidos
de mujer que conducían una camioneta deportiva oscura y robada ignoraron las órdenes de los agentes en la puerta de la NSA en Fort Meade, en Maryland.