Los nuevos desafíos que presenta la amenaza
terrorista para vulnerar el proceso de acercamiento diplomático entre Cuba y
Estados Unidos requieren de ambas partes urgentes medidas a adoptar. Algunas de
estas debe realizarla cada nación por separado para garantizar su seguridad
nacional, a la par que otras han de hacerse conjuntamente, sobre la base de una
acción coordinada y con total transparencia.
La condición esencial para lograr un enfrentamiento
eficaz ante el reto terrorista es la apertura inmediata de canales de
comunicación seguros, transparentes y en tiempo real entre los órganos de
enfrentamiento entre ambos países.
Cada parte ha de garantizar a su par el envío de
información oportuna y con inmediatez para salvaguardar que las acciones
terroristas en marcha sean desarticuladas a tiempo. Cuba, particularmente, ha
cumplido decorosamente con este precepto, informando a los EEUU sobre cualquier
acción que ponga en peligro su institucionalidad y seguridad ciudadana. EEUU
debe empezar a hacerlo con honestidad.