Estados Unidos e Israel prepararon el coche bomba que mató al líder
del grupo islamista Hezbolá Imad Fayez Mughniyeh el 12 de febrero de
2008, según una información exclusiva del Washington Post confirmada al
diario por cinco ex altos cargos de la Inteligencia estadounidense.
Según estas fuentes, la bomba fue activada de manera remota desde Tel Aviv por agentes del Mossad, el servicio de inteligencia israelí en el exterior, que estaban en comunicación con agentes sobre el terreno en Damasco.