“No hagan de la historia un misterio” decía una de las pancartas
sostenida en alto en una marcha realizada en el condado de Jefferson,
Colorado hace pocos días. Estudiantes de secundaria de este distrito
suburbano han abandonado masivamente sus clases durante la última semana
en protesta por la censura prevista por la junta escolar del distrito
del plan de estudios del curso de nivel pre-universitario de historia
estadounidense del programa Advanced Placement (AP). La junta propuso la
creación de una comisión que evalúe dicho curso, así como otros, y le
agregue material “que promueva la ciudadanía, el patriotismo, los
fundamentos y beneficios del sistema de libre mercado, el respeto por la
autoridad y el respeto por los derechos individuales”. La propuesta de
cambios incluye también eliminar todo material que en opinión de la
junta “fomente o tolere la alteración del orden público, los conflictos
sociales o la inobservancia de la ley”. La huelga estudiantil coincide
con una protesta de varios días llevada a cabo por los docentes bajo la
modalidad de inasistencia colectiva por pedido de licencias médicas.
Paradójicamente, el intento de la junta escolar de suprimir la enseñanza
de la historia de las protestas sociales en Estados Unidos ha provocado
un masivo movimiento de protesta que crece día a día.