La política contra el Gobierno de Cuba y
de Venezuela garantiza rating, y con el rating, el dinero con el cual un
grupo de presentadores, periodistas y moderadores de los medios
hispanos sostienen un ingente ingreso de recursos para mantenerse al
aire.
La mentira, la propaganda negra, la
desinformación y la repetición de frases trilladas acerca del
“castrocomunismo” y el “régimen chavista” son utilizadas en una
operación típica de la guerra de cuarta generación, en la que medios y
figuras prominentes de la cultura dominante, tratan de influenciar la
opinión de los hispanos en EEUU.