Nacer en Cuba me cansó. ¿Por qué lo digo?, imagínense que incluso antes de nacer, si mami tiene algún problema, te ingresan en los hogares maternos alejándote de los mimos de papá y abuela, y obligan a toda la familia a visitarte a otro lugar. Sientes la angustia de mamá por los regaños de los médicos cuando ella hace algo que pueda hacerte daño o complicar tu nacimiento.
Cuando llegas al hospital, incluso en el
vientre de tu madre, no te dejan en paz, y viven velándote las
veinticuatro horas del día, te examinan constantemente a través de la
panza de tu madre y puedes sentir los apretones, la presencia de alguien
que no es de la familia intentando comunicarse contigo.
A la hora de ver la luz todos se ponen en
función tuyo, mamá nerviosa, los médicos intentando calmarla porque
saben el momento exacto en que vas a salir y la manera en que quieres;
porque es que uno se pone caprichoso incluso siendo un feto y en Cuba
hasta los médico te complacen. Si te da por ponerte majadero, prepárate,
que cuando te toque van a hacer todo lo posible porque salgas sano y
salvo, y harán lo necesario para conservar la vida de tu mami.
Al fin naciste y ese es un momento raro porque todos quieren examinarte,
te hacen llorar para ver si estás bien, ves a mami unos segundos y
cuando cortan el cordón umbilical, te alejan de ella para que los
médicos te examinen, y busca por aquí y mira por allá.