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jueves, 29 de agosto de 2013

Los que en Miami querían una invasión a Cuba ahora quieren el cólera




Lo que algunas personas llaman en Miami hacer periodismo no es ni más ni menos que empeñarse en difamar a Cuba. Cualquier cosa: sus líderes, sus deportistas, su paisaje, etc. Una de las cosas que más critican, quizás porque mucho les duele, es el sistema de salud pública cubano.

Desde hace unos años, en un ciclo que se repite cada dos o tres meses, la prensa de Miami cosecha su verano con alarmas y alharacas decretando con morboso placer que en Cuba hay una epidemia de cólera o de dengue. Esto se hace con claros objetivos políticos, no para informar a la población o para prevenir a las autoridades.

Se trafica, en primer lugar, con el deseo oculto de que realmente una epidemia arrase con una parte de la población cubana para poner en entredicho la salud pública, cuyos principios son opuestos a los del sistema de salud comercial y privado. Se hace para acusar al gobierno cubano de esconder insensiblemente la enfermedad para que no se perjudique el turismo. Se hace para incitar a una ocupación de Cuba o una parte de ella con supuestos objetivos humanitarios.

Por estos días en Miami ha arreciado la propaganda sobre le existencia de un brote de cólera “oculto” e incontrolable en Cuba; tan “incontrolable” que ha afectado a extranjeros que visitan la isla. La prensa de Miami y buena parte de la prensa internacional ha usado la palabra “exportar cólera”, como si en Cuba hubiera un ministerio que se dedique intencionalmente a repartir por el mundo esa enfermedad.

Toda esa propaganda se ha basado en un Informe conjunto de la Organización Panamericana de la Salud, adscrita a la OEA, y la Organización Mundial de la Salud, dependiente de la ONU. Informe que citan y manipulan, pero que esta prensa mediocre no ha ofrecido a sus lectores para que lean y juzguen según su libre criterio. Por esa razón en el programa La Tarde se Mueve (14.50 am) del pasado martes 27 (http://latardesemueve.com/grabaciones) le di lectura íntegra a dicho documento, que ahora comparto con los lectores: (http://www.paho.org/hq/index.php?option=com_docman&task=doc_view&gid=22754&Itemid)

Lo primero que muestra el referido informe del 23 de agosto del 2013 es que fue el propio Ministerio de Salud Pública de Cuba quien ha ofrecido los datos a esas dos organizaciones internacionales. Y lo segundo es que en dicho informe se habla también del cólera en otros países del Caribe, que a pesar de tener índices de afectación comparativamente más altos que los de Cuba, y de haber reportado un preocupante número de muertes, no han padecido la calumniosa campaña que se hace contra nuestro país.

Por supuesto que no deseamos que en Haití o en República Dominicana exista el cólera. Antes que eso nos alegramos que estén registrando avances en su control, y que la propia Cuba ayude a estos hermanos del Caribe a combatir la enfermedad; pero estas cosas hay que decirlas para que se comprenda la mala intención política que existe detrás de la campaña de prensa sobre el cólera en Cuba.

Es realmente penoso ver lo que hace con este tipo de calamidad un periodista como Juan Tamayo, alguna vez prestigioso profesional de los medios y que ahora despacha un artículo tras otro en El Nuevo Herald sin otro fin que el de calumniar a Cuba. Su falta de respeto a los lectores es constante; parece que Tamayo piensa que Miami bien vale una mentira. Y otra más.

Lo que muestra el informe es que el Ministerio de Salud Pública de Cuba ya había alertado, a través de una Nota Informativa a la Población publicada en el periódico Granma (http://www.granma.co.cu/2013/01/15/nacional/artic09.html), que se habían incrementado los casos de enfermedades diarreicas agudas. Mientras que el pasado 23 de agosto el Centro Nacional de Enlace informaba que “Como resultado de la vigilancia implementada, se confirmaron 163 casos de cólera en las provincias de La Habana, Santiago de Cuba, Camagüey, así como también en otros municipios pero asociados a estas tres provincias.”

Sobre la afección en ciudadanos extranjeros, es la propia Cuba la fuente para que en este informe de la OMS y la OPS se especifique que “Entre los casos confirmados se incluyen 12 casos en viajeros procedentes de diferentes países (dos de Alemania, dos de Chile1, dos de España, uno de Holanda, tres de Italia y dos de Venezuela), de los cuales 8 son hombres y cuatro son mujeres, con un rango de edad entre 30 a 74 años.” Añadiendo además que “El Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí confirmó la detección de V. cholerae O1 Sero grupo Ogawa en todos los casos. Todos ellos evolucionaron favorablemente y no se registraron defunciones.”

Como se ve Cuba no ha escondido nada. Es el Ministerio de Salud Pública de Cuba quien ofrece esta información. Pero no se trata solo de la prensa. A pesar de lo elocuente de las cifras, la Oficina de Intereses de Estados en La Habana pone en su página oficial una alerta sobre el cólera para los ciudadanos norteamericanos que visiten Cuba. Y no pone la misma alerta para el caso de República Dominicana con una situación más crítica.

En República Dominicana, específicamente en Altagracia, se han reportado numerosos casos de cólera. Se trata de la región donde está ubicado el polo turístico de Punta Cana, visitado por residentes de Miami a quienes sin embargo no se les advierte del peligro. ¿Es o no es política la campaña sobre el cólera en Cuba? Ni la Embajada de Estados Unidos en Dominicana habla de esto; ni habla tampoco el comentarista de televisión Oscar Haza, de origen dominicano, a quien debiera preocuparle mucho esta situación en su tierra y olvidarse un poco de Cuba; país que él ni entiende, ni siente.

No obstante debo decir que ni siquiera la propia Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana ha dejado de reconocer en su llamada “alerta” que Cuba hace todos los esfuerzos por superar ese mal y acaba aconsejando a sus ciudadanos que hagan lo que el Ministerio de Salud Pública y las autoridades cubanas recomiendan. (http://photos.state.gov/libraries/havana/231771/PDFs_001/Brote-de-Colera-08-20-13.pdf)

La campaña contra Cuba tuvo un momento escandaloso cuando la pasada semana la reportera Arlena Amaro de Univisión 23, después de informar sobre cinco casos de dengue en el estado de la Florida, y uno en Miami, terminó su reportaje recordando que en Cuba había cólera; algo que no venía al caso. Lo más adecuado aquí sería que fuera Cuba quien alertara a los cubanos que van a visitar Miami del dengue que Arlena Amaro reportaba.

Una última cosa, que no por última es menos escandalosa. En la medida en que toda esta campaña se iba estirando y disolviendo por falta de fundamento, los manipuladores tenían que aportar un caso, al menos un nombre de alguien que pudiera testificar que había cólera en Cuba. Y apareció. ¿Dónde? Pues en el periódico más previsible de todos: El Nuevo Herald de Miami. ¿A través de quién? Seguro lo pueden imaginar: nuevamente en un artículo de Juan Tamayo.

El martes 27 Juan Tamayo publicó el artículo del premio gordo con el título de “Maestro de Nueva York enfermó de cólera en Cuba”; consumiendo en un restaurante “estatal”. El maestro se llama Alfredo Gómez, enseña matemáticas en Syracuse, New York, nació en Cuba y salió de la isla en el 1997. Aunque Tamayo solo logra sacarle a Gómez un par de frases, ya la primera de ellas basta para comprobar que se trata de alguien que no llegó a las páginas de El Nuevo Herald y al teléfono de Juan Tamayo por casualidad, sino porque se está prestando intencionalmente para participar en esta campaña difamatoria; algo que nadie espera del comportamiento de un maestro.

Pero Gómez comete un error que le pone en evidencia desde el primer párrafo, cuando le dice a Tamayo que después de contraer el cólera en Cuba, y ser atendido en el Instituto Pedro Kourí de Medicina Tropical le pasaron una cuenta de 4,700 dólares; que al final tampoco se pudo cobrar por las regulaciones del embargo de Estados Unidos a Cuba.

Los testimonios de Alfredo Gómez están colgados de hilos falsos. No aporta datos, habla de conversaciones que escuchó, de intentos de cobro inverificables; pero hay sobre todo un desliz esencial. Gómez viajó a Cuba en un vuelo “charter”, y es política de las compañías que operan estos vuelos que el pasajero adquiera, como parte del pasaje, un seguro por si tiene algún problema de salud en Cuba. Cualquier tipo de problema, desde el más simple al más grave, por lo que Gómez hubiera sido atendido de cualquier modo cubierto por esa póliza.

¿Qué ha ganado con su “testimonio” a Tamayo? Pues su salto a la “fama” en Miami. Desde hace unos días el anodino maestro ha sido entrevistado por los medios de prensa miamenses a cualquier hora. No es mala idea que le financien sus memorias para que quede una prueba: Alfredo Gómez puede trascender a la posteridad como cómplice de esta campaña difamatoria en la que acaba de contraer una gran responsabilidad. 


Edmundo García

martes, 10 de julio de 2012

Cólera en Cuba: verdades y manipulaciones.


Parte de la campaña anticubana
La presencia de un brote de cólera en Cuba ha sido el punto de inflexión para una nueva campaña mediática contra nuestra Patria, proveniente fundamentalmente de los tradicionales enemigos de la Revolución, entre los que se han hecho eco malicioso El Nuevo Herald y Radio Martí, radicados en Miami, diversos blogs pertenecientes a la blogósfera anticubana, así como los mercenarios arropados en el falso papel de “periodistas independientes”. No faltaron, por supuesto, algunas agencias internacionales y  periódicos al servicio de la SIP, como el Universal de Caracas. 

El cólera es una enfermedad diarreica aguda, tal como se describe en varios sitios especializados,  que aunque resulta mortal en muchos casos, puede ser tratado con  sales de rehidratación oral. Empero, la base fundamental de la eliminación de la enfermedad es su prevención, mediante la implementación de fuertes medidas de respuesta organizada y bien definida, en las que la población tiene una alta responsabilidad en su cumplimiento. El hecho de que el cólera se contrae a través del consumo de agua contaminada o aguas que no reciben el tratamiento adecuado, hace del mismo un factor que puede evitarse mediante una adecuada gestión ambiental, el tratamiento del agua y la cultura de hervirla antes de su consumo.

En el caso de Cuba hace 130 años que esta enfermedad no había tenido ocurrencia dentro de la población. El último brote colérico ocurrió en 1882. Obviamente, su reciente aparición ha servido de medio para desatar la actual campaña mediática contra nuestra Patria, cuyos objetivos son:

1)   Cuestionar falazmente la eficacia del sistema primario de salud en Cuba.

2) Utilizar su aparición para propalar diversos rumores tendenciosos sobre una degradación de la calidad de vida en Cuba, apoyándose en los mercenarios de oficio, encargados de distorsionar la realidad cubana.

3)   Afectar el creciente arribo del turismo en Cuba, presentando un cuadro de descontrol de los focos epidémicos  por parte de las autoridades cubanas. En esencia, esta campaña se basa en sembrar miedo no solo dentro de la población cubana, sino también en los potenciales visitantes a La Isla.

4)  Falsear la información sobre la incidencia de la epidemia, sobredimensionando el número de casos y presentando un cuadro de descontrol, ineficacia e impotencia de las autoridades sanitarias cubanas.

5)  Mostrar una hipócrita preocupación hacia el pueblo cubano, cuando realmente los “preocupados” son los que defienden a ultranza en férreo bloqueo contra Cuba.

6)  Mostrar una aparente indolencia del gobierno cubano ante la situación social en general y hacia la aparición de la enfermedad en particular.

7)    Politizar el fenómeno para  mantener su guerra ideológica contra Cuba.

8)  Culpar al gobierno por la carencia de medios de higiene personal, relacionándolo con precios elevados de los mismos y un desabastecimiento de los mismos.

Aunque el cólera es un indicador de falta de desarrollo social en una nación, no es éste el caso de Cuba.

La muestra de la manipulación mediática de este caso, en particular, la ofrece una nota de Juan O. Tamayo, colocada hoy en El Nuevo Herald, en la que se refiere a un “aumento” incontrolado de los casos de cólera en Cuba. Hasta el momento se basan en especulaciones, aduciendo que la epidemióloga cubana Ana María Batista González, comentó en sobre el comportamiento de la epidemia, cuyos datos fueron tergiversados y manipulados especulativamente, confundiendo otros cuadros clínicos de pacientes con el cólera.

Lo cierto hasta el momento es que el periódico Granma hizo mención a la aparición del brote epidémico el pasado tres de julio y planteó que Cuba tiene los recursos necesarios para controlarlo.  La cifra de fallecidos oficialmente era de tres personas hasta ese momento.

El rejuego mediático se inició de inmediato, convirtiéndose estos medios en voceros de la manipulación fabricada por detractores contrarrevolucionarios. El propio Nuevo Herald hace referencia a comentarios como los del mercenario Yoandris Montoya, quien sobredimensionó la cifra de fallecidos. Radio Martí también se encargó de difundir las informaciones tergiversadas de contrarrevolucionarios cubanos, tales como Walter Claver Torres, supuesto “periodista independiente”, radicado en  Santiago de Cuba; Jorge Corrales Ceballos, otro “periodista independiente” radicado en Guantánamo;  la Dama de Blanco Yelena Garcés, directora provincial de la FLAMUR en Santiago de Cuba, entre otros, quienes se dedicaron a contar fallecidos a diestra y siniestra en sus provincias. 

Ninguno de estos medios hace mención a la inmediata respuesta epidemiológica por parte del gobierno cubano, quien ha puesto incontables recursos para evitar la diseminación de la enfermedad. Al contrario se refieren a comentarios como el siguiente; “Pero la policía mantuvo una fuerte presencia de seguridad en los hospitales del área y no se permitía a los parientes visitar a los pacientes con cólera”, de acuerdo a comentarios enviados por la mercenaria  Tania de la Torre y su esposo.

El sitio Havana Times aumentó los rumores infundados sobre el fallecimiento de una anciana en La Habana, especulando sobre las medidas obvias que toma el gobierno en el caso de un repunte de la enfermedad. Todo este dispositivo es parte de la estrategia epidemiológica cubana y demuestra la preocupación de las autoridades al respecto.  Otro blog, Café Fuerte, también especuló sobre el fallecimiento de quince pacientes en la Isla, según fuentes desconocidas.

No podía faltar la injerencia descarada de la  congresista estadounidense Ileana Ros-Lehtinen,  quien llena de venenosa intolerancia acusó al gobierno cubano de evitar difundir información sobre el brote de cólera en Cuba para no ahuyentar al turismo. Se apoyó en sus comentarios en las mismas cifras difundidas por sus mercenarios dentro de la Isla.

REPERCUSIONES

La carga mediática de los medios enemigos de Cuba ha despertado infundadas suspicacias y temores, pero sin la magnitud que ellos pretendían. Aunque México inició medidas de protección con respecto a los vuelos procedentes de Cuba,  el vocero de la Secretaría de Salud de Yucatán, Luis Vázquez, aseguró que, en México,  "no hay nada, ni siquiera ha venido ningún pasajero con sospechas de nada".

Por su parte, las Islas Caimán emitieron  una advertencia en que recomendaba que los viajes a la isla debieran limitarse “sólo a los esenciales”.

Sin embargo, otra cosa ha sucedido en Venezuela, donde los medios controlados por la derecha han tratado de hacerse eco con la campaña mediática anticubana, como son los casos de El Universal y Noticias 24, quienes aducen al peligro de transmisión de la enfermedad, dado el flujo permanente de viajeros entre ambas naciones.

La OMS, como otras prestigiosas organizaciones internacionales conocer el alto nivel organizacional existente en Cuba para enfrentar contingencias, tanto naturales como focos epidémicos. Asimismo, destacaron en varias oportunidades el alto nivel de calificación de la medicina cubana, demostrado internacionalmente mediante la cooperación solidaria hacia otras naciones. 

Como señalara una cubana sencilla: “se está alerta, pero sin miedo”, en franca expresión de la confianza que tiene el pueblo hacia su gobierno. El resto es manipulación barata, vilmente manipulada y encaminada a dañar a Cuba.

Por mí parte, empero, creo que este suceso epidémico debe servirnos a todos a sacar provechosas lecciones:

1)    Toda campaña mediática contra Cuba se urde sobre la base de nuestras debilidades en cuanto a mantener informado, en tiempo real, a nuestro pueblo. La información veraz, inmediata y serena, no confunde, y compromete, a la par, a los ciudadanos en la solución de este tipo de contingencias. Es la forma más efectiva de poner coto a la mentira, a la distorsión de la verdad y a la manipulación mediática de nuestras realidades.

2)    Aunque hemos avanzado mucho en materia de salud, siendo uno de los países con indicadores más altos en el mundo, debemos mantener un serio proceso de perfeccionamiento de la salud primaria a la ciudadanía. Todo esfuerzo por mantener una calidad en los servicios de salud al pueblo, debe ser un reto permanente para todos y no se debe  escatimar voluntad en ello.

3)    Nos queda mucho por trabajar, es cierto, en el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestra población. La falta de recursos, a pesar del gran esfuerzo de nuestro gobierno, conspira contra ello. Debe ser parte de la responsabilidad de los órganos de dirección, tanto a nivel nacional, provincial y en cada localidad, la eliminación de vertederos, los escapes de aguas albañales, la eliminación de los focos contaminantes, la vigilancia epidemiológica efectiva y el monitoreo permanente a aquellas zonas potencialmente vulnerables a la profusión de enfermedades.

4)    Aunque se ha trabajado fuertemente en la incorporación de la población en la batalla de enfermedades endémicas como el dengue, todavía se debe hacer un esfuerzo mayor en la capacitación y educación de nuestro pueblo, aumentando su cultura sobre la salud. Hervir el agua, limpieza permanente del hogar, realización verdadera del auto focal, así como otras medidas, deben dejar de ser simples campañas y convertirse en hábitos de vida.

5)   Involucrar aún más a las organizaciones de masas en la solución de aquellos problemas relacionados con el bienestar y la garantía de la salud de nuestros compatriotas. Dejar a un lado el campañismo y convertirlo en tareas esenciales de su trabajo con el pueblo.

Cuba, a pesar de lo que piensan sus detractores, saldrá airosa de este nuevo reto, como lo consiguió frente al dengue hemorrágico y la fiebre porcina, así como contra otras amenazas implantadas por el bioterrorismo de la CIA y los mafiosos de Miami. Tenemos amplia experiencia en librar esas batallas y contamos con los recursos humanos capaces para lograrlo. Seguirá siendo, a qué negarlo, un sitio seguro para el visitante y para nuestro propio pueblo.


Percy  Francisco Alvarado Godoy.

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