Una vez más, las masas
privilegiadas e ilustradas de Europa se quedan en la epidermis de la
realidad, y con ellas buena parte del mundo moderno, todos manipulados
por los medios dominantes de la comunicación global. El deleznable e
irracional acto que ha dejado sin vida a los caricaturistas franceses ha
sido masivamente repudiado. Sin embargo, esos actos se han quedado
anclados en el derecho a la libertad de expresión, sin preguntarse cómo,
cuándo y de dónde surge el terrorismo que busca suprimirlo. Se ha
soslayado que el terrorismo musulmán, que crece poderoso e inexorable,
es tolerado, aupado, consentido e incluso alimentado y promovido por
Occidente y especialmente por Estados Unidos. Veamos.