El comportamiento esperado de los diversos medios de comunicación
anticubanos, la blogosfera contrarrevolucionaria y la actividad de los mercenarios
internos en las redes sociales, en enero de 2015, giró fundamentalmente en
torno al proceso de acercamiento diplomático entre Cuba y los Estados Unidos.
En torno a este proceso, complejo, lleno de expectativas y nada dinámico,
el posicionamiento de la contrarrevolución y los tradicionales enemigos de
nuestra patria, trató de impostar diversas matrices de opinión que, en su
conjunto, intentaron condicionar las posiciones de ambos gobiernos mediante la
manipulación, la distorsión y el ataque mediático. Mucha especulación hubo y
mucha presión mediante críticas y cuestionamientos, esperando viciar y ejercer
una influencia nociva en la opinión pública.
A grandes rasgos, este comportamiento mediático se basó en los siguientes
dudosos argumentos: