En
Kingston, en una escala hacia Panamá, sede de la séptima Cumbre de las
Américas, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, señaló que el
documento del Departamento de Estado para retirar a Cuba de la lista de
naciones patrocinadoras de grupos terroristasse encontraba todavía en su fase de revisión. El hecho, en sí, fue otra manifestación de impudicia del inquilino de la Casa Blanca. Terrorismo, según su más breve definición, es
una sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror. Y ese es uno de los ejes fundamentales de la historia no contada o silenciada por los medios de difusión masiva bajo control monopólico privado acerca de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.