Felipe Rodríguez Salgado, El Cepillo o El Terco, señalado como
lugarteniente del grupo criminal Guerreros unidos, confesó que él y
cuatro cómplices mataron a balazos “a unos 15” normalistas de
Ayotzinapa, que le entregaron con vida jefes policiales de Iguala y de
Cocula, y dijo que al menos 25 ya habían muerto “por asfixia”. Admitió,
según declaraciones integradas al expediente de la PGR sobre la
desaparición de los jóvenes, a las que MILENIO tuvo acceso, que él supo
que todas las víctimas eran estudiantes y no delincuentes.
En su testimonio narró que después de la masacre intentó huir a
Estados Unidos para refugiarse con su hermano, que vive en Iowa, pero
fue retenido por autoridades migratorias estadunidenses, que lo
deportaron a México como un indocumentado más.