Querido Comandante:
Espero que nuestro
pueblo le honre en este 90 onomástico –aunque sé que no es dado a estos
halagos– porque Fidel representa nuestra intransigencia, nuestra principal
fortaleza y la base principal de nuestras convicciones, en estos momentos en
que la manipulación mediática y la guerra ideológica se hace más refinada y
peligrosa contra nuestra Revolución.
Usted no se imagina
cuán valioso sigue siendo para los revolucionarios cubanos y del mundo, sobre
todo para nuestro heroico pueblo. Mañana le festejaremos en cada cuadra y
rincón de la Patria. Estarán mis hermanos en la gala en su honor –a la que he
sido invitado aunque no asistiré por motivos de salud– aunque mi corazón estará
allí, latiendo al compás de mis convicciones y mi fidelidad a sus principios.
