Los documentos
desclasificados de la CIA no ahorran elogios a Heusinger, que dicen “se ganó el
respeto de sus colegas americanos y alemanes por su competencia profesional y
su integridad personal”. Los papeles secretos reconocen que la CIA
consideró seriamente que Heusinger sustituyera a Gehlen, pero en los años 50 el
general decidió retomar su carrera militar en la República Federal
Alemana y, aunque siguió siendo un “representante influyente de los
intereses estadounidenses en la remilitarización alemana y la Organización
Gehlen”, poco a poco fue dejando sus labores en el servicio de inteligencia.
Ahora bien, nunca dejó de ser un buen confidente de la CIA.
La historia del siglo XX
está llena de sorpresas. En un periodo de máxima convulsión política y social,
los peores enemigos pueden pasar a ser grandes aliados de la noche a la
mañana. Aunque hay miles de ejemplos de esto, pocas biografías son tan
sorprendentes como la del general alemán Adolf Heusinger, cuyo currículo
es de los que quitan el hipo: fue veterano de la I Guerra Mundial, general y
jefe de operaciones del ejército nazi, agente secreto de la CIA y presidente
del comité militar de la OTAN. Lo que se dice tener una exitosa carrera.