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domingo, 9 de junio de 2013

La economía mundial se tambalea sobre una cabeza de alfiler

Desde el estallido de la crisis financiera el año 2008, Estados Unidos ha multiplicado por cuatro su base monetaria (de 870 mil millones de dólares a 3,04 billones de dólares) en lo que ha sido la mayor burbuja de activos para reactivar la economía de los últimos 100 años. Como se aprecia en la gráfica, este fenómeno adquiere dimensiones monstruosas y pese al descomunal volumen de dinero inyectado a la vena del sistema financiero, la economía no logra un despegue significativo y el desempleo aún orbita en los niveles del 7,8 por ciento.

Base Monetaria US
Evolución de la base monetaria en Estados Unidos 1918-2013

Si consideramos que Japón y el Banco Central Europeo han desarrollado despliegues monetarios de intensidad muy similar a los de la Reserva Federal, podemos concluir el absoluto fracaso de las políticas monetarias y de toda la doctrina monetarista que se arrojaba el dominio del ciclo económico. Esto también refleja el fracaso de los planes de austeridad, cuya receta planteaba que la reducción del gasto público incentivaría la inversión y el consumo privados. Nada de eso ocurrió.

Las políticas monetarias no han logrado contrarrestrar la virulencia de esta crisis y atendiendo a las magnitudes de sus volúmenes (y a que no ha habido un correlato paralelo en términos de inflación) podemos advertir que nos hallamos en un estancamiento profundo y que la recesión que sufre Europa muy bien se puede propagar a China, Estados Unidos y el resto del mundo, por la vía de la desaceleración económica. Ya China ha experimentado un declive, al igual que Brasil y el conjunto de países latinoamericanos.

Ninguna de las recetas monetaristas ha funcionado. Ni la austeridad, ni la flexibilización cuantitativa, ni mantener las tasas de interés cercanas al cero por ciento. Pese a las masivas inyecciones de miles de millones de euros (y dólares) en el sistema financiero, los bancos, sobreapalancados y con balances deficitarios, se niegan a prestar dinero y a potenciar el músculo económico. Nadie quiere correr nuevos riesgos dado que en la historia reciente se abusó de todos los riesgos posibles que podía correr el sistema financiero. Y se abusó en exceso.

Por eso que la economía no logra reactivarse y el mandato de la Troika que obliga a la reducción del gasto público tiene a los gobiernos con las manos atadas. De ahí que los datos de desempleo entregados la semana pasada, no dejan de dar vergüenza: 12,2 por ciento para toda la UE y 26,8 para España. Cifras que sin duda seguirán ampliándose en el transcurso de este año y el próximo dada la incompetencia absoluta de la dirigencia europea que comanda frau Angela Merkel, sin duda la persona que más ha profundizado la crisis por el afán de defender a la banca alemana. Sabido es que el Deutsche Bank es uno de los más comprometidos con los activos tóxicos y los préstamos basura.
De ahí que ahora los banqueros centrales piensen en democratizar la entrega de dinero y perfeccionar el uso del helicóptero, de tal forma que el dinero llegue a las pequeñas y micro empresas que son las que realmente mueven la economía. De esta misma manera, nada de malo habría en permitir a los gobiernos aplicar un estímulo real, con proyectos de inversión que tengan rentabilidad en el largo plazo, como las energías limpias y renovables.

Ahora que la banca privada está completamente quebrada, muchos proponen terminar con este sistema bancario que se excede en riesgos y abusos incontrolables que obligan al masivo rescate público. La idea es que la creación de dinero (hoy de atribución plenamente privada) pase a tener un origen exclusivamente público que no genere intereses hacia los dueños del sistema. Sin duda que en la próxima reunión del grupo Bildelberg (al cual este año asistirá una nutrida delegación hispana) se estudiarán las formas de abortar esta idea. Sin embargo, una banca pública que deje de generar intereses hacia la clase dominante, y que a su vez ayude a eliminar la deuda pública, sería un rotundo cambio estructural para superar esta crisis y ayudar a evitar la próxima.


Tomado de  http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article53156

martes, 6 de marzo de 2012

Una guerra contra Irán destruiría el sistema financiero mundial


Una guerra de los países occidentales contra Irán significaría el colapso total del sistema financiero mundial, presagian los analistas.

Irán, detonador de la economía global

La convulsión mundial que surgiría por una guerra contra Irán se daría por la emisión adicional de dinero que tarde o temprano se infiltra en los mercados generando especulación, dice el economista ruso Mijaíl Jasin.
En este caso surgirán varios problemas: por ejemplo, el aumento de los precios del petróleo provocará un incremento de los costes en el sector real, lo que tendrá consecuencias negativas en la economía global, afirma el analista.

Irán realmente importa mucho en el sistema financiero mundial y a la esfera de evaluaciones de riesgos.
“Es por esta razón que la Unión Europea y el Banco Central Europeo tratan tan desesperadamente de evitar que Grecia se declare en la insolvencia: en este caso es necesario cumplir con las obligaciones financieras que puede golpear el ya débil sistema de seguros. Pero  aún más grave será el golpe al sistema financiero mundial si comienza la guerra contra Irán”, afirmó Jasin.

¿Por qué EE. UU. todavía no ha atacado a Irán?

Las compañías de seguros son conscientes de que no pueden garantizar el pago de todos los posibles riesgos, porque no disponen de recursos. Pero pueden aumentar drásticamente sus primas de seguros en caso de una dura evolución de los acontecimientos, como una guerra. Hoy en día no les permiten a hacerlo porque equivaldría a la caída de todo el sistema, pero todo es posible, dice el experto.

“Creo que hoy en día esa es la razón principal que impide a EE. UU. atacar a Irán. La opinión de la ONU hace tiempo que ya no le importa pues los estadunidenses han acumulado suficientes fuerzas alrededor del Golfo Pérsico, pero ¿qué hacer con el sistema financiero? No queda muy claro”, dijo Mijaíl Jasin.

Y aquí entra en juego la Reserva Federal (Fed) que puede ordenar la emisión adicional de dólares. Pero esta operación debe ser el último recurso y la decisión probablemente sea tomada por políticos y no financieros.
Según el experto ruso, el dinero recién impreso se puede dirigir al pago de los incumplimientos e indemnizaciones de seguros. “Y lo más importante sería mantener por algún tiempo la estabilidad (aunque relativa) del sistema financiero”, afirmó. De otro modo la catástrofe económica es inevitable.

Artículo completo en: http://actualidad.rt.com/economia/global/issue_36966.html

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