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martes, 10 de junio de 2014

El Dios dinero: el Vaticano y su banco

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"(La institución financiera) reportó que en 2012 había tenido una ganancia neta de 86.6 millones de euros (117.23 millones de dólares), cuatro veces mayor que la utilidad de 20.2 millones de euros del 2011", describe el autor.

Una visita a la página web del Banco del Vaticano nos muestra el siguiente mensaje: “apreciado lector: gracias por visitar el sitio web del Instituto para las Obras de Religión (IOR)[1]. El IOR está comprometido en un proceso de exhaustivas reformas, para promover los más rigurosos estándares profesionales y de conformidad. Estos esfuerzos se basan en el marco legal definido por el Vaticano en colaboración con organismos internacionales. Ello incluye la implementación de estrictos procesos contra el blanqueo de capitales y la mejora de nuestras estructuras internas. Estamos llevando a cabo una evaluación exhaustiva de todas las cuentas de nuestros clientes, con objeto de cesar aquellas relaciones que no estén en consonancia con la misión del IOR. Este esfuerzo está sujeto a la atenta supervisión de la AIF (Autorità di Informazione Finanziaria), el organismo vaticano de regulación financiera. El IOR aplica una política de tolerancia cero con respecto a cualquier infracción Superintendencia del IOR”[2].

Antes de elegir al papa Francisco, la última Congregación General dedicó su reunión a la discusión de temas financieros, sobretodo el manejo del Instituto para las Obras de Religión, es decir, la banca vaticana. [3]

El 15 de febrero de 2012 el JP Morgan cerró su cuenta en el Banco del Vaticano por "dudas" acerca de la naturaleza de otros clientes de la institución[4]. De acuerdo con lo publicado en la prensa italiana, JP Morgan pidió información al IOR sobre movimientos en una de sus cuentas, considerados "extraños" por las autoridades financieras italianas. Como el Vaticano no habría respondido satisfactoriamente JP Morgan decidió suspender sus negocios con el banco enviando una carta al Istituto per le Operedi Religione (IOR) anunciándole que cerraría la cuenta de su filial de Milán el 30 de marzo.

El IOR nunca aclaró a la institución estadounidense la naturaleza de los negocios de algunos clientes del Banco Vaticano respecto a una potencial violación de normas internacionales preventoras del lavado de dinero. El Departamento de Estado de Estados Unidos ya había incluido al Vaticano en la lista de países sobre los que se sospechan actividades de lavado de dinero.

En septiembre de 2010 el director del banco Ettore Tedeschi fue puesto bajo investigación por las autoridades financieras italianas por el supuesto lavado de dinero de 50 millones de dólares, sobre los que el IOR no informó previamente como exige la ley.

Aunque el Vaticano se mostró "perplejo y asombrado" y expresó su confianza en Tedeschi, invitó a la agencia de supervisión de la Asociación Bancaria Internacional para que estableciera mecanismos de comunicación y control.

El periodista Jason Berry, autor del libro "La vida secreta del dinero en la Iglesia Católica", donde investigó las finanzas vaticanas, asegura que hay "dudas razonables" sobre algunos negocios bancarios del Vaticano.

"Desde hace años ha habido acusaciones y señalamientos de que el banco del Vaticano, IOR, sirve como paraíso impositivo para algunos de sus clientes, casi como si fuera un banco off shore", dijo Berry a la BBC.

Por su parte David Willey, corresponsal de la BBC en Roma, dijo que "ha habido historias recientemente de que algunos sacerdotes, sobre todo en el sur de Italia, han ayudado a empresas supuestamente relacionadas con la Mafia a abrir cuentas bajo nombres de terceros".

En medio de esos señalamientos, la Santa Sede adoptó nuevas leyes para cumplir con los estándares internacionales y estableció una Autoridad de Información Financiera (AIF) para vincularse con los organismos de monitoreo mundial.

Perry desestima el impacto de las nuevas normas, ya que considera que "el hecho de que el banco nunca ha estado en los registros de los estados fiscales anuales del Estado Vaticano indica que ellos no quieren ese tipo de divulgación".
De acuerdo a la información de la Autoridad de Información Financiera (AIF), el organismo de control del Vaticano, la Santa Sede registró durante el año 2012 seis operaciones sospechosas de lavado de dinero.

En un compromiso de transparencia, el suizo René Brülhart  aclaró en su primer informe anual que la mayor parte de las transacciones “fuera de norma” habían sido realizadas por el Instituto para Obras de Religión (IOR) conocido como el “Banco del Vaticano”. “El hecho que las indicaciones (sobre movimientos sospechosos) han aumentado demuestra que el sistema de controles ha comenzado a funcionar”, indicó Brülhart, jefe de la AIF[5].

Brülhart también explicó que dos de las seis operaciones eran lo suficientemente graves como para ser giradas al fiscal italiano. 

El papa Francisco, apenas asumido, despidió a la totalidad de la directiva italiana del supervisor financiero del Vaticano. En su lugar nombró a cuatro expertos de Suiza, Singapur, Estados Unidos e Italia para la nueva dirección de la AIF[6].

Pero las aguas no se calmaron. En julio de 2013 renunciaron el director y el subdirector del banco del Vaticano, tras la detención de monseñor Nunzio Scarano, un contador en un departamento del Vaticano, acusado de conspirar para contrabandear € 20 millones de Suiza hacia Italia.

En octubre de 2013 el Banco del Vaticano publicó el primer informe anual en sus 125 años de historia[7]. El reporte correspondió al año 2012, cuando su presidente fue despedido en medio de filtraciones de documentos sobre desacuerdos internos acerca de cómo debe ser manejado el banco. Ernst Von Freyberg, presidente del banco, dijo que el informe de 100 páginas era un intento por cumplir los compromisos de transparencia que los católicos de todo el mundo "legítimamente esperan".

El IOR reportó que en 2012 había tenido una ganancia neta de 86.6 millones de euros (117.23 millones de dólares), cuatro veces mayor que la utilidad de 20.2 millones de euros del 2011.

Durante 2013 registró un sensible aumento en el reporte de operaciones financieras internas sospechosas de lavado de dinero[8]. Los "avisos de transacciones sospechosas" pasaron de 6 en 2012 a 202 en 2013.

Va a ser difícil para el papa Francisco superar con éxito esta prueba de credibilidad que el Banco del Vaticano lanza sobre su pontificado. A diferencia de otras áreas de la Iglesia, no se trata en este caso de una buena comunicación, el Banco del Vaticano necesita medidas de profundidad y duración.

Por Norberto Emmerich (IAEN, Quito, Ecuador)
 

[1] O sea oficialmente el Vaticano no tiene banco sino un Instituto para las Obras de Religión (IOR).
[2] Sitio oficial del Banco del Vaticano, https://www.ior.va/es-es/inicio.aspx, visita  del 5 de junio de 2014
[3] Finanzas, tema de la última reunión “precónclave” en el Vaticano,
http://revoluciontrespuntocero.com/finanzas-tema-de-la-ultima-reunion-preconclave-en-el-vaticano/
[4] Los fondos non sanctos del banco del vaticano, BBC, 3 de abril de 2012,  http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/04/120403_economia_vaticano_banca_escandalo_cch.shtml
[5] Indagan sobre lavado de dinero en el Vaticano, Estela Garrido, 23 de mayo de 2013,
http://revoluciontrespuntocero.com/indagan-sobre-lavado-de-dinero-en-el-vaticano/
[6] El Papa despide a la directiva italiana de la autoridad de información financiera del Vaticano, http://www.expansion.com/2014/06/05/entorno/1401981125.html?cid=GNEWS600103
[7] El Banco del Vaticano exhibe por primera vez su balance financiero,
http://mexico.cnn.com/mundo/2013/10/01/el-banco-del-vaticano-exhibe-por-primera-vez-su-balance-financiero
[8] Aumentan reportes de lavado de dinero en el Vaticano, 19 de mayo de 2014, http://www.oem.com.mx/laprensa/notas/n3397128.htm

Tomado de  http://www.agenciapacourondo.com.ar

sábado, 6 de julio de 2013

Banco del Vaticano: “Es un banco técnicamente criminal”


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Cada mes que transcurre, el papa Francisco completa un poco más la obra inconclusa de su predecesor, Benedicto XVI. El teólogo duro y poco amigo de los medios había comenzado una profusa obra de limpieza en el seno de uno de los organismos bancarios más secretos y sucios del mundo, el IOR, el Instituto para las Obras de Religión, el banco del Vaticano. La guerra interna que desencadenó ese histórico intento de poner término a las prácticas tramposas heredadas del pontificado de Juan Pablo II condujo a la inédita renuncia de Joseph Ratzinger. La guerra por el control del IOR y por impulsar cambios que pusieran al banco del Vaticano en sintonía con un mínimo de las reglas internacionales es uno de los motivos que explican el alejamiento de Benedicto XVI.
Francisco siguió la obra iniciada por Ratzinger: apenas electo papa, retiró los exorbitantes privilegios económicos de que gozaban (25 mil dólares) los cinco miembros de la comisión cardenalicia que supervisaba –inútilmente– las actividades del banco: luego nombró una comisión de cinco miembros encargada de investigar la situación económica y jurídica del banco del Vaticano. Dicha comisión está presidida por el cardenal salesiano Raffaele Farina –80 años– y su meta consiste en proponer una reforma del banco para que “los principios del Evangelio impregnen también las actividades de carácter económico y financiero”. Por último, Bergoglio terminó por decapitar la cúpula del IOR y poner el banco bajo su mando. La Santa Sede anunció ayer la renuncia del director general, Paolo Cipriani, y del vicedirector, Massimo Tulli (ver pág. 25). Esta serie de decisiones no tiene precedentes en la negra historia del IOR. A pesar de que el Muro de Berlín se cayó hace mucho –1989–, el banco del Vaticano siguió operando como si el mundo no hubiese cambiado. Juan Pablo II había hecho del IOR el brazo armado de su estrategia contra el comunismo. Para recabar fondos con el fin de usarlos en la lucha contra el comunismo y la Teología de la Liberación, el papa polaco contrató a una inusual galería de cardenales corruptos y mafiosos asesinos. Entre éstos se destacan tres: el banquero de la mafia Michele Sindona; el banquero al frente del Banco Ambrosiano, del cual el IOR era el accionista mayoritario, Roberto Calvi; el arzobispo norteamericano Paul Marcinkus, quien pasó de guardaespaldas de Pablo VI a presidente del IOR, y el cardenal venezolano Rosalio Castillo Lara. Sindona murió envenenado en la cárcel y Calvi apareció colgado en el puente londinense de los Frailes Negros. Bergoglio ha puesto esta vez un límite entre aquellas historias y el futuro. Hace un par de días la Santa Sede se puso a disposición de la Justicia italiana y ello permitió el arresto del monseñor Nunzio Scarano, apodado Monseñor 500 por su gusto pronunciado y demostrativo por los billetes de 500 euros. Scarano, un miembro de los Carabineros, Giovanni Maria Zito, y el trader Giovanni Carenzio están acusados de haber montado circuitos paralelos de lavado de dinero a través del IOR.
Se podría escribir una historia tan extensa y cautivante como la Comedia Humana de Balzac sobre el inescrupuloso banco del Vaticano. Hasta hoy, la mejor historia la escribieron Maurizio Turco, Carlo Pontesilli y Gabriele Di Battista. Su libro Paradiso IOR es un viaje tan exhaustivo como espeluznante al corazón de una entidad financiera cuyas prácticas estuvieron hasta ahora en total contradicción con el mensaje moral de la Iglesia. En esta entrevista exclusiva con Página/12 en Roma, Maurizio Turco y Carlo Pontesilli analizan el pasado turbio y el porvenir aún incierto del IOR.
–Ustedes no dudan en calificar al IOR como un banco criminal. Tratándose del Vaticano ese calificativo sorprenderá a mucha gente.
Carlo Pontesilli: –El IOR es un banco que goza de una extraterritorialidad mundial. El IOR es un territorio de bandas oscuras, de capitalistas aventureros, de financistas inmorales, de dinero del crimen organizado que circuló a través del banco y también, por supuesto, el dinero de la corrupción de la clase política italiana. Todo gracias a una normativa que protegió al banco y a sus actividades a lo largo de las últimas décadas.
–¿Esto es un recuento histórico o una realidad aún presente?
C. P.: –No, esto no pertenece al pasado en el sentido de que las condiciones que permitieron todas esas irregularidades aún se siguen dando dentro del IOR. Todo este sistema pudo funcionar debido a una falta absoluta de control por parte de Italia y de la misma Unión Europea, que no controló lo suficiente como debió hacerlo. La verdad es que ese pasado negro no se acabó todavía. Nuestra tesis consiste en decir que un banco no puede coincidir con una religión. Por eso confiamos mucho en el papa Francisco para que esto cambie, esperamos que haga lo que hizo San Francisco, quien no sólo ayudó a los pobres, sino que también fue pobre él mismo. No se puede estar de acuerdo con un banco que funciona a través de un sistema técnicamente criminal.
–Criminal es una palabra muy fuerte…
C. P.: –Sí, es un banco técnicamente criminal. El crimen es todo aquello que viola la normativa. A partir del momento en que un banco del Vaticano viola la normativa sobre el lavado de dinero, la normativa monetaria mundial, a partir del momento en que el banco del Vaticano recibe a personajes turbios, no se lo puede calificar de otra manera. La historia reciente está llena de episodios terribles: asesinatos, muertes sospechosas, quiebras bancarias, dinero del crimen organizado. En suma, a un banco así sólo se lo puede definir como técnicamente criminal.
–Ustedes hablan concretamente de falta de control. ¿Qué significa eso?
C. P.: –Significa que al banco del Vaticano entra dinero que luego termina en todos los mercados mundiales sin que nadie sepa nada. Por ejemplo, en teoría, el estatuto del IOR dice que sólo los miembros de la Iglesia pueden tener una cuenta en el banco. Pero no es exactamente así. Sabemos que detrás de las cuentas abiertas por los religiosos se esconden los verdaderos titulares: hombres políticos, mafiosos. Sería bueno saber quiénes son esos laicos que operan a través del banco del Vaticano y gozan del estatuto offshore del IOR para operar en el mercado financiero. El IOR tiene, por ejemplo, unos 300 millones de dólares invertidos en Estados Unidos. Pero no se sabe dónde. ¡Imagínese que se descubre que ese dinero está invertido en sectores como el mercado de las armas o de los organismos genéticamente modificados!
–Para ustedes, esa manera oculta de operar es la que permite todos los abusos imaginables… y más allá.
Maurizio Turco: –Desde luego, el tema no son las cuentas secretas, eso no existe, sino las cuentas enmascaradas. Por ejemplo, el IOR hacía un giro a nombre de IOR hacia otro banco, y también a nombre del IOR. Eso no se puede hacer. El problema es que al banco del Vaticano se le permitió operar en todo el planeta enviando el dinero de un banco a otro sin que se supiera a quién pertenecía ese dinero y sin decir que ese dinero era de la Iglesia. Teóricamente, ese dinero debe servir para las obras religiosas. Pero no. Hemos visto que ese sistema de enmascaramiento de las cuentas funcionó en todo el mundo: ¡la Iglesia universal tiene el banco universal para el reciclaje universal!: IOR, Instituto para las obras de reciclaje… Lo último que uno puede imaginar es que el banco del Vaticano intente lavar dinero. Pero es así porque no tiene ninguna obligación, ni interna ni externa. No le rinde cuentas a nadie. Son muy pocas las personas que saben a quién pertenecen realmente las cuentas abiertas dentro del IOR.
–En suma, el banco del Vaticano fue una suerte de eslabón libre de toda norma y obligación.
M. T.: –Así es. A lo largo de todos estos años el IOR pudo operar en el corazón de Europa, pero no en nombre de intereses europeos o nacionales, sino en nombre de intereses personales. Esto quiere decir en nombre de los intereses de hombres del crimen y de la política. El banco del Vaticano es un seguro absoluto de que no se sabrá a dónde va el dinero, ni a quién pertenece.

EDUARDO FEBBRO / PAGINA 12

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