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jueves, 29 de agosto de 2019

Un juez corrupto y protector de terroristas: La nueva marioneta de Trump contra Cuba


No era nada desconocido que se emplearían a varios controvertidos jueces norteamericanos, de amplia postura anticubana, para dirimir en tribunales federales las actuales demandas contra la Isla a tenor con la implementación del Título III de la Ley Helms-Burton por parte de la administración Trump. Muestra de ello es que las querellas interpuestas contra la compañía de Cruceros Carnival por las familias García-Bengochea y Behn fueron a parar a manos de dos jueces de cuestionada parcialidad en la resolución de casos contra Cuba: James Lawrence King y Marcia Cooke. Al mismo tiempo, otra demanda interpuesta contra entidades cubanas fue a parar a manos de la jueza Joan A. Lenard. El otro caso que implica una demanda de Exxon Mobil contra las firmas estatales CUPET y CIMEX se ventilará en un tribunal federal de Washington DC, presidido por el juez Amit Mehta.
Como era de esperar, el juez James Lawrence King rechazó la petición de la naviera Carnival para anular una demanda por daños y perjuicios de un reclamante cubanoamericano, Javier García-Bengochea, dando luz verde al  primer juicio bajo la Ley Helms-Burton en tribunales norteamericanos, bajo el supuesto delito de traficar con propiedades confiscadas. El pretexto tácito de King para favorecer al reclamante fue precisamente el texto de la Helms-Burton.
El feroz empleo de la guerra jurídica contra naciones progresistas, y particularmente contra Cuba, no hacen otra cosa que presuponer que estos magistrados actúen en conformidad a los intereses anticubanos como ha sido su sórdido oficio con anterioridad. Aunque supuestamente estas asignaciones se realizan por sorteo en los tribunales federales, llama la atención que hayan sido escogidos estos parcializados magistrados.
En el caso del juez James L. King hay que recordar su decisión de sancionar al gobierno cubano con una compensación de 187.6 millones de USD por su supuesta culpabilidad en el derribo de las avionetas del grupo provocador Hermanos al Rescate, ocurrida el 24 de febrero de 1996, favoreciendo el reclamo de familiares asociados a la actividad terrorista y provocadora de esta organización. La decisión de este juez de robar los fondos congelados de Cuba en  dos cuentas  congeladas en el banco Chase Manhattan de Nueva York y retener el dinero de ETECSA por concepto de pagos por parte de telefónicas norteamericanas fue ilegítima. Nunca se pudo poner sobre el tapete que el derribo de estas naves fue resultado de permanentes provocaciones y violaciones de nuestro espacio aéreo soberano, ni se habló de la peligrosidad de estos actos para la navegación aérea. Todo esto fue desoído por el juez.
Pero el juez King carga con otras deshonras. Una de ellas es la de haber absuelto por falta de pruebas al criminal Leonel Macías González, quien el 8 de agosto de 1994 secuestró una lancha de la Marina de Guerra Revolucionaria luego de asesinar impunemente al teniente de navío Roberto Aguilar Reyes.
Ese mismo juez estuvo involucrado en el juicio por presunto espionaje a favor de Cuba contra un ex profesor universitario de La Florida, Carlos Álvarez, y su esposa Elsa quienes fueron condenados a cinco y tres años de prisión, respectivamente tras haber logrado un acuerdo con la fiscalía. No obstante James Lawrence King cuenta en su haber exonerar de culpas a numerosos terroristas luego de haber fraguado o realizado acciones violentas contra Cuba. Baste recordar que en enero de 1993 fueron detenidos por guardacostas norteamericanos Enrique Rabade, Pastor Guzmán, Gelasio Laborio (Santiago Burgos), Iván León Rojas y Oscar Pérez. Aunque alguno de ellos había purgado prisión por dedicarse a actividades de narcotráfico, no se tomaron medidas contra los mismos. Unos meses después, en septiembre, el juez Lawrence King se limitó a condenar a León Rojas a dos años de libertad condicional. El resto fue liberado sin cargo alguno, con independencia de que les fueron decomisados ametralladoras calibre 30 y 50, cuatro fusiles de asalto y cerca de diez mil proyectiles. Tres meses después, el 21 de mayo de ese año, varios  miembros de la organización Alpha 66 fueron detenidos por el Servicio de Aduanas cuando se disponían a viajar a Cuba con fines punitivos. El equipo integrado por Alfredo Bacallao, Juan José Ortega, Joel Cano Díaz, Carlos Hernández, René Herrera, Jesús Hoyos, Ramón Mena, Orlando Suárez y Elvis Castellanos, traía consigo un lanza granadas M-203 de 40 mm., un fusil semiautomático Barret calibre 50, cuatro fusiles AR-15 y tres pistolas. Como era de suponer, tres meses después el mismo juez King desestimó los cargos contra ellos.
Esos promotores de la justicia, envilecidos y corruptos, parcializados e impúdicos, son los magistrados que usa Estados Unidos para ahondar en su agresión económica contra Cuba en un vano intento de ahogarla financieramente y aumentar las penurias de su pueblo. El juez King es un instrumento más de la deshonra de una política fallida.

viernes, 24 de mayo de 2019

Otro ejemplo del empleo de la lawfare contra Cuba

De izquierda a derecha, los jueces federales James L. King, Marcia Cooke, Amit Mehta y Joan Lenard. | Foto © Collage CiberCuba

Un artículo escrito hoy por el periodista Wilfredo Cancio Isla en el sitio Cibercuba bajo el título "Jueces asignados a demandas por la Ley Helms-Burton tienen importante historial en casos sobre Cuba", con independencia del cuestionado rol del articulista en la guerra mediática anticubana, ofrece importante información sobre el actual empleo de jueces norteamericanos –caracterizados por su tradicional postura anticubana en decisiones jurídicas anteriores– para dirimir las demandas presentadas en tribunales federales bajo la Ley Helms-Burton contra el gobierno cubano.
Muestra de ello es que las querellas interpuestas contra la compañía de Cruceros Carnival por las familias García-Bengochea y Behn fueron a parar a manos de dos jueces de cuestionada parcialidad en la resolución de casos contra Cuba: James Lawrence King y Marcia Cooke. Al mismo tiempo, otra demanda interpuesta contra entidades cubanas fue a parar a manos de la jueza Joan A. Lenard. El otro caso que implica una demanda de Exxon Mobil contra las firmas estatales CUPET y CIMEX se ventilará en un tribunal federal de Washington DC, presidido por el juez Amit Mehta.
El feroz empleo de la guerra jurídica contra naciones progresistas, y particularmente contra Cuba, no hacen otra cosa que presuponer que estos magistrados actúen en conformidad a los intereses anticubanos como ha sido su sórdido oficio con anterioridad. Aunque supuestamente estas asignaciones se realizan por sorteo en los tribunales federales, llama la atención que hayan sido escogidos estos parcializados magistrados.
En el caso del juez James L. King hay que recordar su decisión de sancionar al gobierno cubano con una compensación de 187.6 millones de USD por su supuesta culpabilidad en el derribo de las avionetas del grupo provocador Hermanos al Rescate, ocurrida el 24 de febrero de 1996. La decisión de este juez de robar los fondos congelados de Cuba en  dos cuentas  congeladas en el banco Chase Manhattan de Nueva York y retener el dinero de ETECSA por concepto de pagos por parte de telefónicas norteamericanas. Nunca se pudo poner sobre el tapete que el derribo de estas naves fue resultado de permanentes provocaciones y violaciones de nuestro espacio aéreo soberano, ni se habló de la peligrosidad de estos actos para la navegación aérea. Todo esto fue desoído por el juez.
En el caso de la jueza Marcia Cooke quien presidirá la demanda contra Carnival por la familia Behn, ya en 2016 consideró a esta compañía de cruceros como discriminatoria al no permitir que cubanoamericanos viajaran en sus naves y cuestionó al gobierno cubano por establecer como norma que estos ciudadanos usaran otras vías para ingresar al país. No obstante, Cuba anuló esta prohibición.
Por su parte, la jueza Joan A. Lenard fue quien dirigió el amañado juicio contra los Cinco Héroes Cubanos, permitiendo toda una serie de irregularidades que conllevaron a que los acusados recibieran desmesuradas e injustas condenas. A ella le corresponde llevar a cabo la demanda de la familia Mata contra entidades cubanas como el Hotel San Carlos, en la ciudad de Cienfuegos,  que emplaza al  Grupo Hotelero Gran Caribe, la Corporación de Comercio y Turismo Internacional Cubanacán S.A., el Grupo de Turismo Gaviota S.A., y la Corporación Cimex S.A., y menciona al conglomerado hotelero español Melía, según destaca Cancio.
El juez Amit Mehta tomó con anterioridad una absurda decisión al ordenar al gobierno cubano la cifra de 134 millones de dólares a los sobrevivientes y a los familiares de cuatro contratistas yanquis –uno de los cuales falleció– al ser secuestrados en el 2003 por el grupo guerrillero colombiano Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC). Según Mehta la culpa de Cuba radicaba en ser patrocinador de una organización terrorista. Con ese absurdo proceder como historial Mehta se encargará de la demanda de Exxon Mobil contra CUPET y CIMEX.
Esta tramoya de reclamaciones impulsadas por Trump y sus intolerantes asesores muestran otra faceta de la actual guerra mediática contra Cuba sostenida en un uso desvirtuado de la legalidad y cuya finalidad es el ahogamiento económico de nuestro pueblo mediante el incremento del criminal bloqueo.

jueves, 26 de enero de 2012

En Cuba, febrero no ha sido sólo un mes propicio para el amor.



PASAJES DEL TERRORISMO CONTRA CUBA.

Percy Francisco Alvarado Godoy


Para muchos, febrero es un mes propicio para el amor. Con sobrado entusiasmo se preparan para ofrecer al ser amado las más disímiles muestras de afecto, como si pretendieran con ello hacerle saber cuán importante lugar ocupan en la vida de cada uno. Es entonces cuando aparecen en el buscado entretiempo que se roba a la cotidianeidad una muestra de cariño, una caricia reprimida y ofrecida en tierno beso cual entrega absoluta. Flores y sueños, ilusiones y promesas, suspiros y emociones se juntan en un hermoso calidoscopio  capaz de prolongar y darle vida a  lo más humano de nosotros. Sin embargo, para los cubanos, febrero no puede identificarse solamente con el mes más propicio para el amor. Mucho luto hay en él, mucho recuerdo triste capaz de lacerar a la memoria, mucho dolor vivido hora tras hora y provocado por la mano ignominiosa del asesino venido del Norte, solapado en las sombras y armado de despiadadas intenciones. Cuba, pues, lo sabe bien y lo tiene presente en las ausencias y los malos recuerdos.

Sepelio de Pedro Morejón Quintana
Cada febrero cobra dimensiones de amarga estatura para la familia de Pedro Morejón Quintana, nacido en el seno de una humilde familia matancera de Los Arabos. Allí creció, cercado por la pobreza y por la incapacidad de frenar a  la tristeza  que habitaba en los ojos de sus mayores. Allí tuvo sus primeros sueños y allí le brotó el amor, repentinamente, como las cosas buenas. Allí lo sorprendió aquella Revolución que hizo suya, pues supo que estaba hecha para él y para los suyos, dedicándose enteramente a consolidarla. Por ello, sin pensarlo dos veces, se hizo miliciano. Por ello, también, sus manos callosas y firmes se dedicaron a construir granjas avícolas, pensando que esa era la forma más concreta de amasar el futuro.

Un buen día, ante el llamado de la Patria, Pedro Morejón se transformó en Pedrito “el alfabetizador” y se dedicó a enseñar a sus compañeros de labor. Este joven obrero, devenido en maestro, fue asesinado el 21 de febrero de 1961 cuando apenas se iniciaba la Campaña Nacional de Alfabetización. Ni la CIA ni los asesinos armados por ellos y agrupados en una banda contrarrevolucionaria podrían permitirle a Pedrito el privilegio de enseñar a los demás. Tampoco pudieron permitirle su amor y entrega a la Revolución. Por eso lo asesinaron salvajemente.

Febrero, pues, dejó de ser un espacio de tiempo feliz para transformarse en cruel y amargo recuerdo para sus seres queridos. Una familia más pagaba el precio por apostar por el futuro. Pero no sería la única.

Cuando aún se lloraba a Pedrito por parte de los suyos, era asesinado el miliciano Lázaro Elio García Granados, el 23 de febrero, mientras cuidaba el almacén de la fábrica “Regalías El Cuño”, situada en la Habana. Otra familia más supo entonces del dolor provocado por la contrarrevolución y sus amos. Cinco días después, otro maestro voluntario pagaría con su vida el hacer suya la obra renovadora de la Revolución. Narciso  Máximo Gómez González, haciendo honor al nombre que portaba, supo morir en su trinchera de combate humano y desinteresado. Fue asesinado por elementos contrarrevolucionarios en Cubanacán, Marianao, el 28 de febrero de 1961. Esas mismas manos asesinas habían provocado heridas a siete alumnas y a una profesora, luego de colocar explosivos en una escuela privada de la Capital.

Orestes Bravo Rabí
Un año después, el 16 de febrero de 1962, sucedió lo mismo con Orestes Bravo Rabí, un humilde hombre de pueblo devenido en miliciano y quien fue asesinado frente a sus familiares. De nada valieron para los victimarios los reclamos de clemencia por parte de hombres y mujeres presentes en el lugar, la mano de los asesinos dirigidos por el bandido Arnoldo Martínez enlutó a otro hogar cubano al asesinar salvajemente a este cubano digno. Orestes, quien se encontraba custodiando las minas de asfalto de Perea, en Sancti Spíritus,  recibió varios disparos que segaron su vida. Luego, en una muestra de salvajismo, el jefe de banda ordenó disparar varias veces sobre el cadáver.

Mucho podría decirse entonces de lo sucedido en los febreros cubanos. Necesariamente habría que hacer un largo recuento de atrocidades cometidas contra este pueblo humilde y trabajador. Baste señalar que, sólo en febrero de 1960,  fueron incendiados campos de caña en varias provincias de la Isla por aviones procedentes de los Estados Unidos en ocho oportunidades. Otros datos  atestiguan el terrorismo sufrido por Cuba en febrero, aunque no incluimos todos:

►  26 de febrero de 1961: Incendio provocado por manos terroristas en la tienda “El Encanto” de Santiago de Cuba.

►   6 de febrero de 1962: Fue  incendiada una tienda rural en la provincia de Las Villas.

►   8 de febrero de 1962: Heridas dos personas durante un asalto a  una tienda rural y una vivienda en Matanzas.

►   12 de febrero de 1962: Heridos un campesino y su esposa cuando fue asaltada su casa por terroristas integrados a una banda.

►   13 de febrero de 1962: Una lancha procedente de la Florida tiroteó las embarcaciones pesqueras cubanas “Sigma I” y “Sigma V”, en el banco de Cayo Sal.

►   5 de febrero de 1963: Fueron asesinados tres ciudadanos y heridos cinco más durante un ataque contra un vehículo en marcha, provocado por elementos terroristas.  Ese mismo día fueron heridos siete trabajadores del central “Trinidad” al ser atacado el ómnibus de su centro laboral. Y por si fuera poco, tres días después eran heridos ocho  ciudadanos más al ser tiroteado el tren Nro. 14 que cubría ruta de Villa Clara a Morón.

►   13 de febrero de 1963: Fueron atacadas las embarcaciones “Sigma 2” y “Sigma 15” por una embarcación procedente de los Estados Unidos, provocando heridas a dos pescadores.

►  2 de febrero de 1965: Una embarcación de la organización terrorista “Comandos Mambises” tiroteó los tanques de combustible cercanos a la Playa Ancón, en Trinidad, afectando a las instalaciones y varias viviendas habitadas con los disparos producidos por un cañón de 57 mm.  y  una ametralladora calibre 50.

►   17 de febrero de 1965: Un embarcadero de azúcar del central “Emilio Córdoba”, en Las Villas, fue atacado por un comando terrorista que provocó, a su vez, el descarrilamiento de un tren.

►   Febrero de 1974: Diversas acciones contra instalaciones diplomáticas cubanas en el exterior, entre las que se destacaron el envío de una carta explosiva a la embajada de Cuba en Perú (provocó heridas a una funcionaria), la explosión de un bulto explosivo dirigido contra la embajada cubana en España en las oficinas de correos (provocó heridas a un empleado de correos), así como la colocación de artefactos explosivos en el consulado de Cuba en Mérida, Yucatán.

►   12 de febrero de 1976: Orlando Bosch Ávila, connotado terrorista cubano, dirigió la colocación de una bomba en la embajada cubana en Colombia.

►   14 de febrero de 1978: Hundimiento del buque cubano “Mar Verde”, en un puerto español,  como resultado de una explosión provocada por elementos terroristas.

►   5 de febrero de 1992:   Fue asesinado un trabajador cubano y herido otro durante el secuestro de una embarcación,  en Varadero, Matanzas.

►   11 de febrero de 1996: Fueron capturados tres elementos terroristas procedentes de Estados Unidos, luego de que efectuaran disparos contra las costas cubanas.

►   24 de febrero de 1996: Luego de continuadas advertencias de las autoridades cubanas tras 25 violaciones de su espacio aéreo por parte de aeronaves de la organización contrarrevolucionaria “Hermanos al Rescate”, en acciones que pusieron en peligro los vuelos de aeronaves civiles, fueron derribadas dos avionetas de esta organización. Este hecho sirvió como pretexto para que Estados Unidos llevara a cabo diversas agresiones contra Cuba, entre las que se destacan la puesta en vigor de la Ley Helms-Burton, la expropiación de fondos cubanos congelados en ese país, así como otros ataques ideológicos, empleando un agresivo terrorismo mediático.

Todos estos hechos de continuado  terrorismo, como puede apreciar el amigo lector, han quedado impunes.

En varios hogares cubanos se llora en febrero y las familias afectadas reclaman la justicia para su dolor por parte de quienes han sido los principales financiadotes de esta guerra sucia efectuada contra Cuba y que hoy, sorprendentemente, se proclaman adalides de la lucha contra el terrorismo.

Es por ello que, en Cuba, febrero no ha sido solamente un mes propicio para el amor.

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