Las autoridades francesas dan prioridad a la pista del terrorismo
salafista en la decapitación ayer de un empresario, en el marco de un
atentado en una planta química del este del país.
Yashim Salhi, empleado de una compañía de paquetería de 35 años, fue arrestado sobre las 10.00 hora local (08.00 GMT) cuando manipulaba botellas de acetona de la planta que el grupo químico estadounidense Air Products tiene en el polígono industrial de Saint-Quentin-Fallavier, cerca de Lyon.
Antes había colgado en la verja de la fábrica la cabeza de su patrón, un empresario francés de 54 años que le contrató en marzo pasado, y la rodeó de banderolas con la inscripción en árabe de la “Chahada”, la exaltación de la fe musulmana.