La actriz Greta Garbo, genial y clásica ante todo, fue parte de una
conspiración política que nunca imaginó cuando en 1939 filmó Ninotchka,
comedia dirigida por Ernst Lubitsch, con guión de Billy Wilder, dos
verdaderos maestros del cine de todos los tiempos
Lo cuenta William Blum en su libro Asesinando la esperanza donde se
expone cómo, durante la férrea campaña llevada a cabo por el gobierno de
Estados Unidos para impedir que Italia cayera en “manos de los
comunistas”, una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial.