Contrariamente a las
expectativas de muchos expertos que predecían un “segundo Munich”
de Vladimir Putin en Nueva York, el presidente ruso no hizo grandiosas
proclamaciones en su discurso de la Asamblea General de la ONU. De hecho fue
externamente mucho más suave de lo que uno podría haber esperado. En
comparación, el discurso emocional de Obama, repleto de estridentes
afirmaciones injustificadas, pareció patético incluso cómico a veces. Por
ejemplo, cuando habló sobre la destitución de Assad, cuando menos de un día
después la posición oficial cambió
drásticamente…
Después de los discursos,
Putin y Obama se reunieron durante cerca
de dos horas, después de lo cual el presidente americano no pudo animarse a
si mismo lo suficiente como para aparecer ante los periodistas. El presidente
ruso dirigió una exhaustiva conferencia de
prensa en solitario.