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martes, 1 de marzo de 2016
Rosa María Payá: Cruzando la línea de falsaria a cómplice de terroristas.
Rosa María Payá está en Cuba. No quiero hablar sobre
los motivos manipulados sobre su presencia en el país. Me limitaré a
reflexionar sobre sus nuevas andanzas que la han alejado del Movimiento
Cristiano de Liberación (MCL) y le han orientado a mezclarse con personajes de
extrema derecha, vinculados inobjetablemente a eventos terroristas, lo cual
desdice su supuesta cristiandad.
Sucedió en República Dominicana durante su visita realizada
a la misma entre los días 10 y 11 de enero. Llevaba dentro de sus planes la
intención de impulsar su nuevo proyecto contrarrevolucionario basado en un “plebiscito
vinculante”, derivado de sus irreconciliables contradicciones con la actual
dirigencia del MCL –en particular con los representantes del mismo en Europa– y
que, incluso, le han llevado a apartarse de los vínculos familiares con su tío:
Carlos Alberto Payá Sardiñas. ¿Qué hay realmente detrás de esta postura? Sin
lugar a dudas una búsqueda de visibilidad mediática internacional, desenfrenado
oportunismo y la dudosa intencionalidad de apalancarse como “líder de la
oposición dentro de Cuba”.
Con abierto apoyo de las agencias gubernamentales norteamericanas
que promueven la subversión anticubana y sus grupúsculos contrarrevolucionarios
radicados en EEUU –particularmente en Miami–, la Payá ha sido bendecida con el
apoyo financiero USA y nada menos que por parte del veterano agente de la CIA
Frank Calzón.
En esencia, no hay nada novedoso en su nuevo
proyecto desestabilizador, condenado al fracaso como otros impulsados por su
fallecido padre, Oswaldo Payá –quien falleciera en julio de 2012, junto a
Harold Cepero, en un accidente automovilístico provocado por la conducción
temeraria de un auto por parte del dirigente de Nuevas generaciones del Partido
Popular español, Ángel Carromero– y cuyo deceso ha sido utilizado para
estructurar una absurda campaña internacional anticubana destinada a presentar
al gobierno de la Isla como responsable de estos tristes eventos.
Luego de victimizarse falsamente como foco de un
inexistente acoso de las autoridades cubanas, Rosa, dos hermanos y su madre –Ofelia
Acevedo– salieron de Cuba en junio de 2013, gracias al programa de refugiados políticos
que les otorgó la entonces representación diplomática norteamericana en La
Habana conocida como la SINA.
Hoy Rosa arma un nuevo show al regresar a La Habana,
el cual pone en dudas el supuesto acoso y persecución de que dijo ser víctima
ella y su familia. Esta extraña refugiada política ha venido a Cuba para
participar en una misa en memoria de su padre. Sin embargo, detrás de esta
visita, como de la realizada en mayo del 2014, a costa de argumentar infundados
“riesgos y peligros” que las mismas implican, está la intencionalidad de
visitar in situ las propiedades familiares en la Isla.
Falsaria y de dudosa cristiandad, Rosa María Payá ha
vuelto a mentir, dejando a un lado las enseñanzas de La Biblia sobre la mentira:
“La lengua mentirosa no es algo que solo
Dios odia, es algo que también es una abominación a Dios”.
Pero la Paya ha dado un cuestionado paso en pos de
sus ambiciones al convertirse de falsaria empedernida a cómplice de afamados
terroristas y ex agentes de la CIA, como es el caso de Félix Toledo Montero,
durante la referida visita a República Dominicana. Varias fotos muestran esta
nueva amistad de la Payá.
Félix Toledo Montero perteneció durante su vivencia en Cuba
a una familia de clase media hasta que se marchó a los EEUU en 1960. Luego de
ingresar al Army fue reclutado por la CIA, recibiendo entrenamientos conocidos
en el manejo de armas de fuego y explosivos, tácticas de contraespionaje, interrogación,
supervivencia básica y contrainsurgencia. Fue uno de los miembros de la
fracasada Brigada 2506, bochornosamente derrotada en Playa Girón en 1961. Luego
de esto, fue enviado por la CIA a Costa Rica con vistas a realizar otra fallida
invasión contra Cuba, la cual fue abortada como resultado de la Crisis de los
Misiles de 1962.
Toledo Montero fue miembro de las fuerzas de operaciones
especiales de la CIA que actuó en el entonces Congo belga, durante la presencia
en África del Guerrillero Heroico, Ernesto Guevara, con vistas a procurar la
captura del mismo. Su misión para cumplir dicho objetivo consistió en torturar
salvajemente a guerrilleros para lograr localizar al Che.
martes, 27 de octubre de 2015
Posible conspiración en la fuga de dos pilotos franceses condenado por narcotráfico en República Dominicana
Según notifica hoy el
sitio web dominicano http://www.cdn.com.do,
el director general de Migración, Rubén
Darío Paulino Sem, aseguró que los dos pilotos franceses condenados por
tráfico del país y que huyeron de territorio nacional, no salieron “por ningún
aeropuerto del país”, y anunció que la institución abrió una investigan sobre
este caso.
En tanto, que en
Francia, los medios de allí destacan una vertiente política a la huida, pues el
eurodiputado del ultraderechista Frente Nacional Aymeric Chauprade, pudo haber
participado en el plan.
El escándalo salpicó
también de refilón al expresidente y líder conservador Nicolas Sarkozy, quien,
según las versiones de prensa, viajó tres veces en el jet donde se encontró la
droga. Esto sucedió entre los años 2012 y 2013.
Por su parte Xinhua
destaca que la fuga de dos pilotos franceses condenados en República Dominicana
a 20 años de prisión por narcotráfico, asistidos por un comando de ex
compañeros de armas de los imputados, provocó hoy un escándalo en el país
caribeño.
Diversos sectores
como la Alianza Dominicana Contra la Corrupción, una organización que lucha por
la transparencia en la gestión pública, exigió al ministro de Defensa, mayor
general Máximo Muñoz Delgado, explicar cómo penetró al país el comando que sacó
de territorio nacional a los pilotos franceses.
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Francia,
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narcotráfico,
pilotos condenados,
República Dominicana
domingo, 28 de septiembre de 2014
Desaparece avión que salió de Honduras hacia Dominicana
A más de 15 días de la desaparición de un avión que salió del aeropuerto
Las Américas, hacia Punta Cana, de Higüey, y que estuvo en Honduras,
las autoridades del Institutito Dominicano de Aviación Civil (IDAC) y
del Cuerpo Especializado de Seguridad Aeroportuaria Civil (Cesac), aún
no han ofrecido ningún informe concreto sobre cuál ha sido el destino de
la aeronave, según informa el periódico dominicano Listin Diario.
El periódico indica que en torno al caso, que se registró el pasado 10 de septiembre, se han tejido diversas conjeturas, en el sentido de que el avión había sido avisado por el sistema de radares de Estados Unidos, cuando se desvió hacia Venezuela y desde allí a Honduras.
Sin embargo, tales versiones periodísticas no han sido confirmadas ni negadas por las autoridades que solo se limitaron a informar que el caso está siendo investigado por una comisión del Ministerio de Defensa y del Instituto Dominicano de Aviación Civil.
Detalla que el avión desaparecido es un jet privado Hawker 125, matrícula N600AE, con capacidad para 12 pasajeros, presuntamente tenía cinco meses estacionado en la rampa sur del aeropuerto internacional Las América de República Dominicana, en un lugar denominado aviación general, próxima a un recinto militar del Cuerpo Especializado en Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (Cesac).
El periódico indica que en torno al caso, que se registró el pasado 10 de septiembre, se han tejido diversas conjeturas, en el sentido de que el avión había sido avisado por el sistema de radares de Estados Unidos, cuando se desvió hacia Venezuela y desde allí a Honduras.
Sin embargo, tales versiones periodísticas no han sido confirmadas ni negadas por las autoridades que solo se limitaron a informar que el caso está siendo investigado por una comisión del Ministerio de Defensa y del Instituto Dominicano de Aviación Civil.
Detalla que el avión desaparecido es un jet privado Hawker 125, matrícula N600AE, con capacidad para 12 pasajeros, presuntamente tenía cinco meses estacionado en la rampa sur del aeropuerto internacional Las América de República Dominicana, en un lugar denominado aviación general, próxima a un recinto militar del Cuerpo Especializado en Seguridad Aeroportuaria y de la Aviación Civil (Cesac).
Etiquetas:
desaparición,
Honduras,
jet privado,
República Dominicana
martes, 9 de julio de 2013
FBI e Interpol detienen a cubano americano en República Dominicana
Un ciudadano cubano-norteamericano que
estaba siendo buscado por el Buro Federal de Investigaciones FBI y la
Policía Internacional INTERPOL, fue capturado este lunes en el
aeropuerto Las Américas, a su llegada a la República Dominicana,
procedente de Costa Rica.
Pedro Torres, de 43 años, fue detenido por autoridades
dominicanas y posteriormente entregado a agentes del Buró Federal de
Investigaciones y de la Policía Internacional que le buscaban desde
hacía varios años por diversos delitos los cuales no fueron revelados.
El extranjero apresado llegó a la República Dominicana, por esta
terminal de Las Américas, procedente de San José Costa Rica, en un vuelo
de la línea aérea Cóndor.
Según se explicó, contra Torres existía una orden de captura de parte
de la justicia norteamericana que lo estaba requiriendo desde el año
2008 por supuesta violación de las leyes estadounidenses.
Este fue detectado por un inspector de la Dirección General de
Migración tras verificar sus documentos y contactar en la computadora
que era buscado por el Buro Federal de Investigaciones FBI y de la
Policía Internacional Interpol.
Desde el aeropuerto el detenido fue entregado agentes Marshall
quienes procederán a investigarlo y luego trasladado a Estados
Unidos, para que responda las imputaciones de que se le acusa.
Pedro Torres venía al país, en calidad de turista procedente de
Costas Rica, donde también había estado también estuvo una corta
temporada de vacación.
“Realmente nosotros no sabemos por qué las autoridades
estadounidense buscaban a Torres”, según declaró un oficial de los
organismos de inteligencia de servicio en el aeropuerto Las Américas,
que rehusó ser identificado.
Tomado de http://proceso.com.do
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República Dominicana
miércoles, 26 de junio de 2013
Iglesia Católica afirma es falta de respeto enviar embajador gay a dominicana
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| "Wally" Brewster |
El
obispo auxiliar de Santo Domingo, monseñor Pablo Cedano, manifestó que
es una falta de respeto y consideración que Estados Unidos envíe al país
a un homosexual y activista de los derechos gay.
“A la hora de la verdad es una falta de respeto, de consideración que se
nos envíe como embajador a una persona de esa categoría. No
despreciamos la persona, pero una como esa que tiene tanta influencia en
los grupos gay... yo tengo la esperanza de que no llegue (al país)
porque yo sé que si llega va a sufrir y tendrá que irse” manifestó el
religioso.
Cedano se refirió a “Wally” Brewster,
quien fue nominado por Barack Obama para sustituir a Raúl Yzaguirre. El
activista es socio principal de la consultora de mercadeo SB&K
Global, con sede en Chicago y director nacional del departamento LGBT
del Comité Nacional Demócrata.
“Creo que ha sido una falta de delicadeza, de respeto de Estados Unidos.
Bueno su ley allá ellos, pero las nuestras son muy diferentes. En ese
aspecto, todo el mundo sabe que nadie va aceptar a esa persona porque
eso está muy lejos de nuestra cultura, así que ojala que Estados Unidos
lo piense”, continuó.
El obispo, quien dijo además que Brewster sufrirá mucho porque no será
aceptado por la mayoría del pueblo dominicano, es también presidente del
Centro Dominicano de Asesoría e Investigaciones Legales. Él habló
previo a presentar una campaña de sensibilización sobre los derechos de
los trabajadores migratorios y sus familiares, en el Hotel Lina.
De ser aprobado por el Senado de allá, Brewster sustituirá a Raúl
Yzaguirre, quien fue embajador de Estados Unidos en República Dominicana
desde noviembre 2010 hasta mayo 2013.
jueves, 25 de abril de 2013
Eduardo Galeano cuenta la invasión a República Dominicana
1965
San Juan de Puerto Rico
Bosch
San Juan de Puerto Rico
Bosch
La gente se lanza a las calles de Santo Domingo, armada con lo que
tenga, con lo que venga, y embiste contra los tanques. Que se vayan los
usurpadores, quiere la gente. Que vuelva Juan Bosch, el presidente legal.
Los Estados Unidos tienen preso a Bosch en Puerto Rico y le impiden volver a su país en llamas. Bosch se muerde los puños, a solas en el rabiadero, y sus ojos azules perforan las paredes.
Algún periodista le pregunta, por teléfono, si él es enemigo de los estados Unidos. No; él es enemigo del imperialismo de los Estados Unidos.
- Nadie que haya leído a Mark Twain -dice, comprueba Bosch- puede ser enemigo de los Estados Unidos.
Los Estados Unidos tienen preso a Bosch en Puerto Rico y le impiden volver a su país en llamas. Bosch se muerde los puños, a solas en el rabiadero, y sus ojos azules perforan las paredes.
Algún periodista le pregunta, por teléfono, si él es enemigo de los estados Unidos. No; él es enemigo del imperialismo de los Estados Unidos.
- Nadie que haya leído a Mark Twain -dice, comprueba Bosch- puede ser enemigo de los Estados Unidos.
1965
Santo Domingo
Caamaño
A la tremolina acuden estudiantes y soldados y mujeres con ruleros.
Barricadas de toneles y camiones volcados impiden el paso de los tanques.
Vuelan piedras y botellas. De las alas de los aviones, que bajan en picada,
llueve metralla sobre el puente del río Ozama y las calles repletas de
multitud.
Sube la marea popular, y subiendo hace el aparte entre los militares que habían servido a Trujillo: a un lado deja a los que están baleando pueblo, dirigidos por Imbert y Wessin y Wessin, y al otro lado a los dirigidos por Francisco Caamaño, que abren los arsenales y reparten fusiles.
El coronel Caamaño, que en la mañana desencadenó el alzamiento por el regreso del presidente Juan Bosch, había creído que sería cosa de minutos. Al mediodía comprendió que iba para largo, y supo que tendría que enfrentar a sus compañeros en armas. Vio que corría la sangre y presintió, espantado, una tragedia nacional. Al anochecer, pidió asilo en la embajada de El Salvador.
Tumbado en un sillón de la embajada, Caamaño quiere dormir. Toma sedantes, las píldoras de costumbre y más, pero no hay caso. El insomnio, la crujidera de dientes y el hambre de uñas le vienen de los tiempos de Trujillo, cuando él era oficial del ejército de la dictadura y cumplía o veía cumplir tareas sombrías, a veces atroces. Pero esta noche está peor que nunca. En la duermevela, no bien consigue pegar los ojos, sueña. Cuando sueña, es sincero: despierta temblando, llorando, rabiando por la vergüenza de su pavor.
Acaba la noche y acaba el exilio, que una noche ha durado. El coronel Caamaño se moja la cara y sale de la embajada. Camina mirando al suelo. Atraviesa el humo de los incendios, humo espeso, que hace sombra, y se mete en el aire alegre del día y vuelve a su puesto al frente de la rebelión.
Sube la marea popular, y subiendo hace el aparte entre los militares que habían servido a Trujillo: a un lado deja a los que están baleando pueblo, dirigidos por Imbert y Wessin y Wessin, y al otro lado a los dirigidos por Francisco Caamaño, que abren los arsenales y reparten fusiles.
El coronel Caamaño, que en la mañana desencadenó el alzamiento por el regreso del presidente Juan Bosch, había creído que sería cosa de minutos. Al mediodía comprendió que iba para largo, y supo que tendría que enfrentar a sus compañeros en armas. Vio que corría la sangre y presintió, espantado, una tragedia nacional. Al anochecer, pidió asilo en la embajada de El Salvador.
Tumbado en un sillón de la embajada, Caamaño quiere dormir. Toma sedantes, las píldoras de costumbre y más, pero no hay caso. El insomnio, la crujidera de dientes y el hambre de uñas le vienen de los tiempos de Trujillo, cuando él era oficial del ejército de la dictadura y cumplía o veía cumplir tareas sombrías, a veces atroces. Pero esta noche está peor que nunca. En la duermevela, no bien consigue pegar los ojos, sueña. Cuando sueña, es sincero: despierta temblando, llorando, rabiando por la vergüenza de su pavor.
Acaba la noche y acaba el exilio, que una noche ha durado. El coronel Caamaño se moja la cara y sale de la embajada. Camina mirando al suelo. Atraviesa el humo de los incendios, humo espeso, que hace sombra, y se mete en el aire alegre del día y vuelve a su puesto al frente de la rebelión.
1965
Santo Domingo
La invasión
Ni por aire, ni por tierra, ni por mar. Ni los aviones del general
Wessin y Wessin, ni los tanques del general Imbert son capaces de apagar la
bronca de la ciudad que arde. Tampoco los barcos: disparan cañonazos contra el
Palacio de Gobierno, ocupado por Caamaño, pero matan amas de casa
La Embajada de los Estados Unidos, que llama a los rebeldes "escoria comunista y pandilla de hampones", informa que no hay modo de parar el alboroto y pide ayuda urgente a Washington. Desembarcan, entonces, los marines.
Al día siguiente muere el primer invasor. Es un muchacho de las montañas del norte de Nueva York. Cae tiroteado desde alguna azotea, en una callecita de esta ciudad que nunca en su vida había oído nombrar. La primera víctima dominicana es un niño de cinco años. Muere de granada, en un balcón. Los invasores lo confunden con un francotirador.
El presidente Lyndon Jhonson advierte que no tolerará otra Cuba en el Caribe. Y más soldados desembarcan. Y más. Veinte mil, treinta y cinco mil, cuarenta y dos mil. Mientras los soldados norteamericanos destripan dominicanos, los voluntarios norteamericanos remiendan en los hospitales. Jhonson exhorta a sus aliados a que acompañen esta Cruzada de Occidente. La dictadura militar del Brasil, la dictadura militar del Paraguay, la dictadura militar de Honduras, y la dictadura milita de Nicaragua envían tropas a la República Dominicana para salvar la Democracia amenazada por el pueblo.
Acorralado entre el río y el mar, en el barrio viejo de Santo Domingo, el pueblo resiste.
José Mora Otero, Secretario General de la OEA, se reúne, a solas, con el coronel Caamaño. Le ofrece seis millones de dólares si abandona el país. Es enviado a la mierda.
La Embajada de los Estados Unidos, que llama a los rebeldes "escoria comunista y pandilla de hampones", informa que no hay modo de parar el alboroto y pide ayuda urgente a Washington. Desembarcan, entonces, los marines.
Al día siguiente muere el primer invasor. Es un muchacho de las montañas del norte de Nueva York. Cae tiroteado desde alguna azotea, en una callecita de esta ciudad que nunca en su vida había oído nombrar. La primera víctima dominicana es un niño de cinco años. Muere de granada, en un balcón. Los invasores lo confunden con un francotirador.
El presidente Lyndon Jhonson advierte que no tolerará otra Cuba en el Caribe. Y más soldados desembarcan. Y más. Veinte mil, treinta y cinco mil, cuarenta y dos mil. Mientras los soldados norteamericanos destripan dominicanos, los voluntarios norteamericanos remiendan en los hospitales. Jhonson exhorta a sus aliados a que acompañen esta Cruzada de Occidente. La dictadura militar del Brasil, la dictadura militar del Paraguay, la dictadura militar de Honduras, y la dictadura milita de Nicaragua envían tropas a la República Dominicana para salvar la Democracia amenazada por el pueblo.
Acorralado entre el río y el mar, en el barrio viejo de Santo Domingo, el pueblo resiste.
José Mora Otero, Secretario General de la OEA, se reúne, a solas, con el coronel Caamaño. Le ofrece seis millones de dólares si abandona el país. Es enviado a la mierda.
1965
Santo Domingo
132 noches
ha durado esta guerra de palos y cuchillos y carabinas contra
morteros y ametralladoras. La ciudad huele a pólvora y a basura y a muerto.
Incapaces de arrancar la rendición, los invasores, los del todo poder, no tienen más remedio que aceptar un acuerdo. Los ningunos, los ninguneados, no se han dejado atropellar. No han aceptado traición ni consuelo. Pelearon de noche, cada noche, toda la noche, feroces batallas casa por casa, cuerpo a cuerpo, metro a metro, hasta que desde el fondo de la mar alzaba el sol sus flameantes banderas y entonces se agazapaban hasta la noche siguiente. Y al cabo de tanta noche de horror y de gloria, las tropas invasoras no consiguen instalar en el poder al general Imbert, ni al general Wessin y Wessin, ni a ningún otro general
Incapaces de arrancar la rendición, los invasores, los del todo poder, no tienen más remedio que aceptar un acuerdo. Los ningunos, los ninguneados, no se han dejado atropellar. No han aceptado traición ni consuelo. Pelearon de noche, cada noche, toda la noche, feroces batallas casa por casa, cuerpo a cuerpo, metro a metro, hasta que desde el fondo de la mar alzaba el sol sus flameantes banderas y entonces se agazapaban hasta la noche siguiente. Y al cabo de tanta noche de horror y de gloria, las tropas invasoras no consiguen instalar en el poder al general Imbert, ni al general Wessin y Wessin, ni a ningún otro general
Eduardo Galeano - Memoria del fuego (3)
Tomado de Paz con Dignidad
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Francisco Caamaño,
historia,
invasión norteamericana,
República Dominicana
martes, 26 de febrero de 2013
Qué llevó a la cia a entregar a su informante?
Por
AQUILES JULIAN
“Según la calumnia propalada por los enemigos
del gobierno, la muerte de Octavio de la Maza se relaciona con la
desaparición en los Estados Unidos de Jesús de Galíndez, un refugiado
español que hasta el día en que salió voluntariamente del país gozó sin
reservas de la hospitalidad dominicana ¿Pero qué tiene que ver este
gobierno con un crimen realizado en un país extranjero, y en un país
donde todos los días desaparecen centenares de personas sin que a nadie
se le ocurra convertir el caso de ninguna de ellas en un problema
internacional?”.Rafael L. Trujillo
Trujillo no tenía intención ni
interés de secuestrar a Galíndez. De hecho, parece que intentó
comprarlo. Pero a Trujillo se le montó una provocación artera, de
informes falsos y desafíos, que casi le obligaron a ordenar el
secuestro. ¿Por qué, quiénes, cómo y para qué se montó esa provocación?
Jesús de Galíndez no representaba para la República Dominicana
amenaza o problema alguno. De hecho, en muchos sentidos era un
impensable aliado, en la medida en que Galíndez espiaba al exilio
dominicano para el FBI y para la CIA. Y los Estados Unidos tenían una
relación estupenda con el dictador.
Cierto, Galíndez escribía contra el régimen de Trujillo y otras
dictaduras. Y puso como tema de su tesis esta atrabiliaria tiranía. Pero
una lectura de la tesis de Galíndez la muestra ponderada, sobria e
incluso desmontaba algunas exageraciones y escándalos que el exilio
difundió para perjudicar la dictadura.
Además, los artículos de Galíndez, su asistencia a piquetes y actos,
reuniones y conferencias antitrujillistas, antifranquistas,
antifascistas y filoizquierdistas servían para la tapadera de hombre
liberal y afín a la izquierda que le facilitaba la infiltración y la
delación. Jesús de Galíndez era un calié.
Calié en razón de su nacionalismo vasco, cierto. Pero eso no justifica sus acciones como informante del FBI y la CIA.
A Trujillo la CIA lo trabajó. Le hizo sentir que tenía que hacer
algo. Lo llevó a un punto en que se sintió forzado a reaccionar. De
nuevo ¿por qué, quiénes, cómo y para qué?
¿Qué condujo a los Dulles a provocar a Trujillo para que le
resolviera el caso de un informante que se había convertido en un
estorbo para su política exterior?
¿QUÉ LLEVÓ A LA CIA A ENTREGAR SU INFORMANTE A TRUJILLO?
La causa fue la rebeldía de Galíndez a aceptar el cambio de política
exterior de los Estados Unidos con respecto a Franco y a España, y su
intención de entorpecer los planes norteamericanos de aceptación de la
España franquista en la ONU, que destruía las expectativas a mediano
plazo de independencia vasca. Para él ese cambio de rumbo de la política
exterior norteamericana constituía un acto de traición de los
norteamericanos a los vascos, que les habían servido como agentes e
informantes y habían espiado para ellos.
Esa actitud de Galíndez no agradó a sus empleadores de la CIA.
Mientras el Departamento de Estado buscaba a cualquier precio un
acuerdo con Franco, al considerar a España como clave en una estrategia
de contención del expansionismo soviético (Stalin fue subordinando los
países ocupados por el ejército ruso y en otros con partidos comunistas
fuertes, buscó por igual imponerse), Galíndez buscaba maneras de
dificultarlo, siendo a la vez, como lo era, un asalariado de la
inteligencia norteamericana.
Y los norteamericanos interpretaron la actitud de Galíndez igualmente como traición.
El cese de la cuarentena diplomática a España, la reanudación de
relaciones, el nuevo papel asignado al gobierno franquista dentro de la
estrategia de contención antisoviética para Europa, los convenios
militares y la incorporación de España a la ONU y a la OTÁN (esto último
sólo se logra tras la transición del franquismo a la democracia) hacían
no sólo innecesario, sino también peligroso por la información de que
disponía, a Jesús Galíndez Suárez.
No sólo era alguien prescindible. Era alguien que representaba una
amenaza potencial a una relación estratégica. Un incómodo ex-aliado del
que convenía deshacerse.
LA COLABORACIÓN DEL PNV CON LA CIA.
Si bien, a raíz del término de la segunda guerra mundial, los Estados
Unidos contribuyeron a aislar a España mediante un cordón sanitario
diplomático, dada la proclividad de Franco hacia Hitler y Mussolini
(pese a que, por los estragos de la guerra civil 1936-1939, Franco
mantuvo a España neutral en la contienda, a contrapelo del deseo de
Hitler), el giro hacia la confrontación con la URSS produjo cambios en
las prioridades norteamericanas, aceleradas, sobre todo, por la crisis
desatada por Kim Il Sung cuando mandó a su ejército a cruzar el Paralelo
38 e invadir Corea del Sur.
El Partido Nacionalista Vasco, PNV, al que Galíndez pertenecía, había
hecho alianza con los británicos y luego con los norteamericanos,
buscando apoyo a sus aspiraciones independentistas (antes, se sabe,
buscaron el respaldo nazi, que no obtuvieron).
Eso condujo a que los militantes del PNV fueran reclutados como
informantes de las agencias de inteligencia norteamericanas y a que los
militantes del PNV dentro de España fueran empleados en tareas de
sabotaje al franquismo. Como señala un bloguero en la web al respect “En
1946, los agentes vascos recibían toneladas de explosivos de sus
contactos norteamericanos para cometer actos de terrorismo dentro de
España.”
Para Truman, Franco era un miembro del Eje a derrotar. Un dictador afín a Hitler y Mussolini. Un enemigo.
A través de Galíndez, quien fuera trasladado desde República
Dominicana en febrero de 1946 hacia Cuba y luego a New York vía Miami
por el Lehendakari José Antonio Aguirre, máxima figura del llamado
gobierno vasco en el exilio, la CIA proporcionó fondos a los militantes
del PNV que hacían sabotaje en España, suma que llegó a ascender sobre
el millón de dólares, cantidad respetable para esos años.
El 9 de febrero de 1946 la reunión de la ONU en San Francisco
prohibía que España fuera parte de la organización, alegando que el
régimen de Franco había “sido fundado con el apoyo de las Potencias del
Eje”. Y el 12 de diciembre del mismo año declara que la dictadura de
Franco se había “impuesto por la fuerza al pueblo español”, por lo que
no lo representaba, y aconsejaba a todos los países miembros a que
retiraran sus representantes y embajadores de España hasta que no se
produjeran cambios significativos en la península, y se daba un año de
plazo para ello.
En New York, Galíndez se ocuparía de representar al gobierno vasco en
el exilio ante la ONU y vivía en la mismísima sede de dicha
representación en los Estados Unidos. Era por entonces la única
representación de España en las Naciones Unidas.
Pero hubo sectores de poder en los Estados Unidos que comenzaron a
imponer un giro con respecto a España. El giro había comenzado
tímidamente ya a fines de 1947. Los Estados Unidos habían visto a Franco
sólidamente instalado en el poder. Por otro lado, el inicio de la
guerra fría dio un giro a las prioridades y a las alianzas. A fines de
1949 surgió el Plan DropShot que requería de la colaboración de los
países de Europa occidental. Y que originó en buena medida el Plan
Marshall, en que Estados Unidos concedía US$12,000 millones de dólares
para la reconstrucción europea y para detener el comunismo.
Para Allen Welch Dulles, quien fuera subjefe de la OSS, la antecesora
de la CIA que estaba al mando del general Bill Donovan (el mismo que
luego recomendaría la incorporación a la CIA de Horace W. Schmahl, otro
de los implicados en el complot para secuestrar a Galíndez) y fue puesto
al mando del recién creado aparato de espionaje, el fascismo y el
nazismo no eran repugnantes. El bufete de Dulles en Wall Street,
Sullivan and Cromwell, había realizado pingües negocios con empresas y
bancos alemanes que apoyaron al Tercer Reich. Y, de hecho, Dulles y
Donovan reclutaron para la OSS al criminal de guerra nazi, general
Reinhard Gehlen, jefe del aparato espionaje nazi para la Unión
Soviética, quien traspasó a la OSS el aparato de espionaje nazi que él
había desarrollado, así como sus archivos. Gehlen fue colocado al frente
del servicio secreto de la República Federal Alemana. Dulles carecía de
los escrúpulos políticos de Roosevelt y Truman con respecto a Franco y a
España.
GALÍNDEZ Y EL DEPARTAMENTO DE ESTAD INTERESES EN PUGNA
El inicio de la guerra de Corea en junio de 1950, cuando Corea del
Norte invadió inesperadamente a Corea del Sur y sus tropas cruzaron en
masa el paralelo 38 que le sirve de frontera, disparó el cambio de
posiciones del Departamento de Estado. Temeroso de que la URSS desatara
una blitzkrieg fulminante sobre Europa occidental, hubo sectores del
alto mando militar norteamericano y del Departamento de Estado que
presionaron para incorporar a España en la OTÁN.
A Harry Truman no le simpatizaba Franco. Heredaba esa animadversión a
Franco de Roosevelt, al que sucedió al frente del Ejecutivo
norteamericano. Sin embargo, en Washington operaba un lobby español que
propiciaba mejorar las relaciones entre España y EE.UU.
El 12 y el 13 de febrero de 1951 el Departamento de Estado hizo saber
a los gobiernos de Inglaterra y Francia su intención de llevar a cabo
conversaciones de sondeo con Franco. Los británicos y los franceses se
opusieron de plano. Y eso, en vez de desalentarlos, llevó a los
norteamericanos a decidir actuar por su cuenta.
El 15 de febrero de 1951, el presidente Truman aprobó
unilateralmente, bajo presión de los militares que consideraban a España
un aliado estratégico a desarrollar, una política de acercamiento a la
España franquista, buscando que se instalaran en territorio español
bases militares “que permitirían operar en una amplia zona de Europa
occidental, el norte de África y el Mediterráneo occidental, así como
toda la amplia línea del océano Atlántico central y norte”. Así lo
expuso en secreto el Estado Mayor Conjunto de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte, OTÁN.
El Consejo Nacional de Seguridad, NCS, emitió su directiva NCS 72/6
en que establecía la necesidad de establecer bases militares en España.
En ese mismo año, 1951, Estados Unidos le aprobó al régimen de Franco
US$100 millones de dólares de ayuda vía la Agencia de Seguridad Mutua,
pero el préstamo no es entregado ni ese año ni el siguiente. Igualmente,
autorizó un préstamo de US$62,5 millones de dólares vía el Bando de
Exportación e Importación. Y se pensaba conceder a España otros US$150
millones de dólares provenientes de los fondos de la Agencia de
Seguridad Mutua.
La situación condujo a un enfrentamiento entre el representante del
gobierno vasco en el exilio, que activaba entre los delegados a la ONU
para que se sostuviera la exclusión de la España franquista de la ONU y
el interés norteamericano de mejorar sus relaciones con Franco y su
gobierno. Y Galíndez, recordemos, era por entonces un asalariado de la
CIA y del FBI.
Para la época, España sólo sostenía relaciones con la Argentina de
Perón, la República Dominicana de Trujillo, un Portugal donde Salazar
impera y el Vaticano.
El 11 de julio de 1951 Truman dio orden al almirante Sherman, de la
Armada norteamericana, para que sondeara a Franco. Sherman lo hizo el 16
de julio de 1951, en Madrid.
El encuentro, consignado como máximo secreto, tuvo sólo cuatro
participantes: Franco, el marqués de Prats, quien sería el traductor, el
embajador Griffis y el almirante Sherman, que redactó para Truman la
memoria de la conversación.
Franco, tras quejarse y mostrarse preocupado por los franceses, se
adhirió a la postura norteamericana en principio, y la condicionó a que
le suministraran ayuda económica y militar.
El 22 de agosto de 1951, Truman envió, informándolo previamente a
ingleses y franceses, al general de división Spry y un equipo de
técnicos militares norteamericanos a estudiar las instalaciones
militares españolas.
Sin embargo, no todo marcharía sin dificultad.
El 7 de febrero de 1952 el presidente Truman declaró públicamente
desde la Casa Blanca que “él no había sentido nunca mucha simpatía hacia
España”.
EL PACTO DE MADRID
Tras el percance, por las declaraciones de Truman, en abril de 1952
las conversaciones cobran nueva fuerza. George Train y el general August
Kissner negociaban por los Estados Unidos. Train en lo económico y
Kissner en lo militar. Las contrapartes españolas eran el canciller
Alberto Martin Artajo, quien se ocupó del estudio y la negociación de
los aspectos diplomáticos, el Jefe del Alto Estado Mayor, teniente
general Juan Vigón, y de los asuntos propiamente económicos, el Ministro
de Comercio, Manuel Arburúa de la Miyar.
Los españoles, al percibir el afán norteamericano porque les
aprobaran las bases militares, se hicieron de rogar y elevaron sus
requerimientos.
Un telegrama secreto del embajador norteamericano Lincoln McVeagh de
julio de 1952 así lo hacía ver: "España no está ni remotamente tan
ansiosa de recibir nuestra ayuda como estamos nosotros de darla a cambio
de la obtención de otra cosa (...) El problema presente es encontrar
alguna fórmula para el acuerdo de bases militares que sea capaz de
satisfacer los requisitos españoles (...) sin ir más allá de lo que esas
bases valen para nosotros. (...) Una medida de atención a su orgullo
vale muchos dólares".
En enero de 1953 Eisenhower asumía el gobierno en EE.UU. Los
escrúpulos de Truman hacia Franco cambiaron a la determinación del nuevo
mandante de la Casa Blanca de ponerse de acuerdo con el dictador
español. A pocos meses, convocó una reunión del Consejo Nacional de
Seguridad en mayo de 1953 y logró que el Departamento de Estado y el de
Defensa se impusieran sobre el Departamento del Tesoro, obteniendo
US$465 millones en ayuda para España y un gasto total de US$800
millones, que incluía el costo de construcción de las bases militares.
El 26 de septiembre de 1953, en el Palacio de Santa Cruz, sede del
Ministerio de Asuntos Exteriores de España, el embajador norteamericano
James Clement Dunn, y el ministro español de Relaciones Exteriores,
Alberto Martín Artajo, suscribían el Convenio hispano-norteamericano o
Pacto de Madrid.
El Convenio incluía tres acuerdos: el Convenio Defensivo que permitía
la creación de bases militares norteamericanas en la península (“bajo
mando y soberanía españolas”), el Convenio de Ayuda Económica, que se
amplió a diez años, y el Convenio Relativo a la Ayuda para la Mutua
Defensa, que obligaba a ambas naciones.
Fruto del Convenio, los Estados Unidos construyeron en España tres
bases aéreas: la de Torrejón de Ardoz en Madrid, la de Morón de la
Frontera en Sevilla, y la de Sanjurjo-Valenzuela en Zaragoza, más la
base aeronaval de Rota, en Cádiz.
UN EMPLEADO INDESEABLE
Jesús de Galíndez, delegado del Gobierno Vasco en el Exilio en la ONU
se convirtió en una incómoda piedra en el zapato para el Departamento
de Estado.
El profesor y escritor promovía continuar la exclusión de España, en
abierta contraposición a la nueva línea de la diplomacia estadounidense.
Su actitud independiente y ajena a la política e intereses
norteamericanos, llevó a la CIA a romper su relación con Galíndez como
informante en 1954.
Sin embargo, el indócil representante de Aguirre tenía en su poder
información que podría usarse para enturbiar las relaciones con Franco y
su gobierno.
Y Galíndez era hombre de criterio propio, no manejable.
De hecho, cuando su otro empleador, el FBI, le insistió en
descontinuar su tema de tesis sobre la dictadura de Trujillo,
advirtiéndole de los riesgos de un atentado de Trujillo en su contra,
Galíndez insistió en sostener el tema y continuar su investigación.
Para el Departamento de Estado, que se había comprometido a terminar
con la cuarentena diplomática a España y a que Franco y su régimen
fueran aceptados en las Naciones Unidas, la labor de entorpecimiento de
Galíndez era incómoda.
De hecho, pese a que el Pacto de Madrid se da en septiembre de 1953, y
de que el tema de España es colocado en agenda en distintas asambleas,
su ingreso al organismo mundial fue impedido en cada ocasión por la
oposición de países como Rusia, Bélgica, México, Polonia e incluso
Israel, lo que indica la activa labor de Galíndez y otros opositores a
Franco en dificultar e impedir que el compromiso norteamericano con
Franco tuviera éxito.
Es sólo el 14 de diciembre de 1955 que Estados Unidos logra en la ONU
el ingreso de la España franquista como representante legítima del
pueblo español ante ese organismo. España se incorpora a la ONU, a la
OIT, a la UNESCO y a la OMS.
Sería ese mismo año, 1955, cuando se iniciaría la provocación a
Trujillo para que el ególatra dictadorzuelo dominicano le resolviera a
la CIA y al Departamento de Estado el incordio que le representaba el
representante del Gobierno Vasco en el Exilio ante la ONU.
Por AQUILES JULIAN
Véalo en mi blog: http://elblogdeaquilesjulian.blogspot.com/2013/02/que-llevo-la-cia-entregar-su-informante.html
Tomado de http://www.almomento.net
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martes, 29 de enero de 2013
FBI investiga a senador Menéndez por supuesta relación con dos prostitutas de RD menores de edad
NUEVA
YORK._ El Buró Federal de Investigación y el Comité de Etica del senado
de los Estados Unidos, investigan al senador cubano americano Robert
-Bob - Menéndez por supuestamente haber tenido relaciones sexuales con
dos prostitutas dominicanas, ambas menores de edad y a las que según el
sitio The Daily Caller, no les pagó la suma acordada. Trascendió la
tarde de este lunes en medios nacionales que debido a la investigación,
la carrera de Menéndez, pudiera verse afectada debido a que está
nominado para presidir el Comité de Relaciones Exteriores del hemiciclo
senatorial en sustitución de John Kerry, nombrado Secretario de Estado
por el presidente Barack Obama y donde ya el senador cubano americano ha
comenzado a ejercer sus funciones.
Se adelantó que el legislador demócrata que
representa un distrito en el senado de New Jersey, habría viajado varias
veces tanto a la República Dominicana como a Puerto Rico, sin las
debidas autorizaciones del congreso.
Menéndez de 59 años de edad y reelecto en el
escaño en las elecciones de noviembre del 2012, pese a esa denuncia,
habría usado a un intermediario en un hotel del Este de la República
Dominicana para que reclutara a las meretrices.
El FBI, según The Daily Caller, le confirmó a ese
medio en un correo electrónico la investigación que lleva a cabo la
agencia respecto a la situación del senador demócrata.
Las dos mujeres no identificadas, afirman haber
tenido relaciones sexuales con Menéndez por dinero y una de ellas dijo
que cuando lo hizo, estaba cumpliendo 17 años de edad.
Los investigadores le pidieron a la prostituta que
identificara en varias fotos de hombres parecidos a Menéndez, cuál de
ellos es el senador y la mujer lo señaló sin titubeos.
"No necesito mirar de nuevo. Estoy bastante segura
de que es el senador Bob Menéndez, amigo de Salomón Melgen. Tuve
relaciones sexuales con él varias veces y no puedo olvidar su rostro",
precisó la prostituta.
Melgen, un oftalmólogo radicado en La Florida, le
habría prestado su avión privado a Menéndez para que el senador viajara a
la República Dominicana, hospedándose en un villa que propiedad del
médico y situada en Casa de Campo (La Romana).
Ante la insistencia de los investigadores, la prostituta menor aseguró que conoce a Menéndez desde hace varios años.
"En 2009 vi Bob tres veces por lo menos. La
primera en febrero, y luego en mayo y junio. Recuerdo su visita en junio
también porque ese mes fue mi cumpleaños número 17. Luego nos reunimos
dos veces, una en mayo de 2010 y luego en diciembre de 2011... Yo era
menor de edad cuando lo conocí. Pero no puedo decir con seguridad si lo
sabía o no", relató de acuerdo con la publicación.
En la República Dominicana la prostitución es legal luego de los 18 años.
Sin embargo, Estados Unidos aprobó en el 2003, la
Ley Protect que estipula que es un crimen federal para los
estadounidenses tener relaciones sexuales por dinero con cualquier
persona menor de 18 años, incluso en países donde está consentido.
Además las reglas de la ética prohíben a los
funcionarios del gobierno estadounidense incurrir en una conducta que es
ilegal en esta nación, ya que podría exponerlos a chantajes, colocando
en peligro su capacidad de servicio.
Menéndez ganó la reelección por 18 puntos poco después de que se publicó el primer artículo.
Tomado de http://elnuevodiario.com.do
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domingo, 23 de diciembre de 2012
Enjuiciar a los asesinos de Caamaño
Agencia de
Noticias Nueva Colombia, ANNCOL
Web: www.anncol.eu, Redacción: editar@anncol.eu,
YouTube: http://www.youtube.com/user/anncol4?feature=mhee
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Por Narciso Isa
Conde
El coronel Francisco Alberto Caamaño, abrazado con
el pueblo, hizo historia: encabezó la principal gesta del siglo XX: la
revolución de democrática de abril 1965 y la Guerra Patria contra el invasor
impenitente.
Pasado unos años, lleno de indignación, desembarcó
con estampa guerrillera en Playa Caracoles desde Cuba para trascender a la
eternidad.
![]() |
| Camacho,
desarmado luchando contra los invasores estadounidenses, "las Boinas Verdes", 1965. |
Capturando herido, un 16 de febrero de 1973, fue
fusilado, descuartizado y quemado sus restos. Mucho odio y demasiado temor
inspiraron esa pérfida determinación gubernamental.
Informado el presidente Balaguer de su captura, le
expresó al general Ramón Emilio Jiménez (hijo), entonces Secretario de Estado de
las Fuerzas Armadas, que “en el país no había cárceles para un hombre como el
coronel Caamaño”, dejando bien insinuado que procediera a su
fusilamiento.
El general Ramiro Matos Gonzáles, anticomunista de
“tomo y lomo”, quien dirigió la persecución y el cerco militar contra la
escuadra guerrillera comandada por Caamaño, en ningún momento advirtió a sus
compañeros militares que los canones internacionales y los derechos humanos
universalmente consagrados impedían asesinar al comandante apresado. Consintió,
por tanto, el fusilamiento.
No podían faltar como figuras relevantes de esa
horrenda determinación “in sito”, el propio ministro Ramón Emilio Jiménez
(Milo), el general Beauchamps Javier, el general Enríquez Pérez y Pérez y el
mayor Pou Castro; estos dos últimos vinculados, junto al general Salvador
Lluberes Montás, a los crímenes mas siniestros de esa época, siempre en estrecha
relación con la CIA y la mafia cubana de OMEGA 7 en Miami.
Tampoco podían estar ausentes otros
oficiales-sicarios, encargados de las vejaciones, el fusilamiento y la que quema
del cadáver. Tampoco los agentes encubiertos de la CIA, mandatados para
verificar la muerte del Coronel de Abril.
Balaguer los interpretó “al pie de la letra”,
mientras sus peones mayores y los envidiados de Washington se cercioraban de que
todo lo perversamente decidido fuera debidamente consumado.
Estremece el parecido de ese crimen de lesa
humanidad con lo acontecido en 1967 en la Higuera, en Bolivia, con el comandante
Ernesto -Che- Guevara.
Varían los protagonistas locales, los jefes
militares y de Estado, pero tienen en común el desenlace a tono con el patrón de
la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para ese tipo de situaciones y frente a
ese tipo de líderes.
Coinciden también ese asesinato y el del Orlando
Martínez (1975) en la participación directa de una parte de la “plana mayor” del
estamento militar del país y del presidente de la república; precisamente de
aquellos altos oficiales calificados por el propio Orlando en su columna
Microscopio como de “horca y la cuchillo”, los mismos que poco después, con la
misma matriz CIA detrás, ordenaron su asesinato, previa consulta con el inefable
presidente Balaguer.
Siempre he estado convencido -y así lo he
proclamado innumerables veces- que los asesinos de Caamaño fueron en lo
fundamental (tanto a nivel de decisión política como en cuanto a la orden
militar), los mismos que asesinaron a Orlando y a muchos otros luchadores/as en
el periodo de terrorismo de Estado de los doce años. Siempre, además, he
insistido en la necesidad de enjuiciarlos y condenarlos sin
contemplaciones.
Una parte de ellos sigue con vida, ostentando
fortunas y oprobios, señalados por la sociedad como asesinos y ladrones
protegidos por la impunidad.
Acabar con esa protección es la que están
reclamando, en un momento muy oportuno, los familiares cercanos del coronel
Caamaño y en especial su hijo coronel Francis Caamaño Acevedo.
![]() |
| Los familiares del coronel mártir, el hijo uniformado. |
Oportuno porque se ha decidido llevar los restos
del Coronel de Abril y Comandante de Caracoles al Panteón Nacional, dada su
condición de Héroe Nacional.
Oportuno porque la sociedad está clamando sanción
ejemplarizadora contra los autores de graves actos de corrupción y otros
crímenes cercanos. En especial se exige el procesamiento de Leonel Fernández y
su cártel de la corrupción, protectores por demás -junto a las cúpulas del PLD,
PRSC y PRD- de los asesinos de Caamaño y de otros/as mártires de la
Patria.
Oportuno, en fin, porque gran parte del pueblo
reclama desmantelar un sistema de impunidad que dura ya cerca de ocho décadas:
desde el nacimiento de la tiranía de Trujillo hasta la fecha.
En tales circunstancias, alegar la condición de militar del coronel Francis Caamaño hijo
para mandarlo callar, es un grosería inaceptable para la sociedad
dominicana.
Porque si político es el reclamo de justicia de un
hijo respecto a la muerte de su padre, - y lo es en tanto se trata de un héroe
nacional revolucionario y en tanto este fuera victima de una fuerza partidista
proclive al crimen y de militares politizados por ellas-, mandarlo a callar y
pretender su silencio, es una manera de hacer un uso político-partidista de la
peor calaña por parte de la mas alta autoridad militar del país, seguramente
orientada desde el Palacio Nacional y el Senado de la República.
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