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viernes, 14 de noviembre de 2014

Alan Gross, embarcado como mercenarios de Girón.



Estadounidense Alan Gross, preso en Cuba


Como era de esperarse, el tribunal federal de apelaciones de Washington rechazó hoy la denuncia presentada por el contratista Alan Gross contra el Gobierno de Estados Unidos, basada en el reclamo del espía norteamericano por, supuestamente, no haber sido advertido de los riesgos de realizar operaciones encubiertas en Cuba, donde actualmente permanece detenido desde hace casi cuatro años y está sujeto a una condena de 15 años de privación de libertad.

El reclamo de la familia Gross fue interpuesto en noviembre de 2012 y exigía del gobierno y de la subcontratista de la USAID, Development Alternatives (DAI), la suma de 60 millones de USD como compensación. Los demandantes llegaron a un acuerdo con la DAI, pero llevaron su disputa contra el gobierno federal hasta los tribunales.

Tanto la instancia inicial, una corte de distrito, como el tribunal de apelaciones –la Corte federal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia-, coincidieron en que el gobierno es exculpado de la actividad de Gross en un país extranjero. Los miembros del tribunal de apelaciones reconocieron, empero, que este caso debía de ser dilucidado ante el Congreso, sobre la base de un enfoque político.

No se sabe si los abogados de Gross buscarán la forma de interpelar a la USAID ante el congreso, sobre todo en estos momentos en que esta agencia ha estado siendo seriamente cuestionada por la ineficacia de sus operaciones secretas y por el abultado despilfarro del dinero de los contribuyente, tal como lo expuso hace unos días The New York Times.

Particularmente, creo que Gross tenía pleno conocimiento de las actividades que efectuaba, dado que realizó cuatro viajes con anterioridad a Cuba con fines subversivos, hasta el momento en que fue capturado en diciembre de 2009. Sin embargo, la USAID y el gobierno federal pecan seriamente por haber dejado abandonado a su suerte a uno de sus agentes de campo. Por supuesto, los jueces del tribunal de apelaciones abrieron las puertas para que su caso sea analizado más allá de su competencia y que sea el Congreso quien analice este peliagudo caso que compromete la política exterior estadounidense.

El caso Gross trae a mi memoria a los mercenarios de la Brigada 2506, capturados bochornosamente en Playa Girón, quienes fueron embarcados en una aventura sin posibilidades de éxito por la administración de Kennedy.

El desafortunado Gross no pudo decir ante sus captores la famosa frase usada por los vapuleados mercenarios en abril de 1961: “Yo vine de cocinero”.

Otra vez el gobierno norteamericano hace uso de una total insensibilidad hacia aquellos hombres que emplea en operaciones encubiertas. Reconocer el carácter subversivo de las actividades realizadas por la USAID contra Cuba, es una de las premisas esenciales para buscar una salida decorosa al caso Gross. Ello es plena responsabilidad de la administración norteamericana, la que debe dejar a un lado el discurso hipócrita y asumir su entera responsabilidad en este capítulo de injustificada injerencia contra Cuba.

Obama y sus acólitos, refugiados del bochorno de sus crímenes tras una Biblia, parecen haberse olvidado de lo dicho en Hebreos 13:5-6: “Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.”


Percy Francisco Alvarado Godoy

sábado, 12 de enero de 2013

EEUU estudia la difusión de las fotos del cadáver de Bin Laden

Un panel de jueces federales del Tribunal de Apelaciones estudia una solicitud para que el Pentágono divulgue las 52 fotos tomadas tras la captura y muerte del cabecilla de Al Qaeda, Osama bin Laden, hace dos años.

Durante una audiencia ante los tres jueces, el grupo Judicial Watch, de corte conservador, argumentó que el Gobierno de Estados Unidos debe divulgar las fotos de Bin Laden, algunas muy escabrosas, o explicar por qué su difusión pondría en riesgo la seguridad nacional.

El tribunal no indicó cuándo tomará una decisión sobre la solicitud de Judicial Watch, realizada al amparo del Acta de Libertad de Información (FOIA, en inglés), una ley federal que permite solicitar por la vía judicial la divulgación de documentos gubernamentales. Las 52 fotos en cuestión fueron tomadas tras su captura y muerte en una operación encubierta por parte de comandos estadounidenses en un complejo residencial en Abbottabad, Pakistán, en mayo de 2011. Bin Laden murió al recibir disparos en la cabeza y en el pecho durante esa operación.

Su paradero había sido una gran incógnita para EE.UU., que desde los ataques terroristas de 2001 centró su búsqueda en la frontera entre Afganistán y Pakistán. El abogado de Judicial Watch, Michael Bekesha, señaló que las 52 imágenes de Bin Laden -"el terrorista más buscado del mundo"- fueron tomadas poco después de su muerte o cuando su cadáver fue trasladado al portaaviones USS Carl Vinson antes de ser lanzado al mar.

El Gobierno de Estados Unidos ha dicho que el cadáver de Bin Laden fue tratado de acuerdo con las prácticas islámicas y, pese a fuertes presiones de algunos legisladores, siempre ha argumentado que se opone a divulgar las fotos para evitar actos de violencia contra los estadounidenses en el exterior. Así, la Administración Obama también se niega a divulgar fotos que demuestran maltrato de prisioneros en cárceles de Irak y Afganistán.

Dos de los tres jueces parecieron dar la razón al Gobierno de Washington al señalar que otros acontecimientos, como el maltrato de prisioneros en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, ocasionaron disturbios en el mundo árabe. "Nos dicen que es un riesgo... que morirán estadounidenses si divulgamos estos documentos", dijo el juez Merrick Garland, al señalar que, tomando en cuenta ese riesgo, "¿acaso no deberíamos acatar eso más que cuando dicen que se estaría divulgando información secreta?".
Por su parte, la jueza Judith Rogers, expresó preocupación de que las imágenes puedan ser utilizadas como "propaganda" por grupos leales a Al Qaeda. "Casi todo lo relacionado con él (Bin Laden) necesariamente causa preocupación", dijo Rogers.

En abril del año pasado, el juez federal James Boasberg apoyó la decisión de la Casa Blanca de no divulgar las fotos y en esa ocasión dijo que bastaría la "descripción verbal" de la muerte y entierro de Bin Laden. Pero Judicial Watch apeló la decisión y, previo a la audiencia de hoy, dijo en un comunicado que la Administración Obama busca suprimir la divulgación de documentos simplemente por temor a que éstos causen controversia.

EFE  |  Madrid  | Actualizado el 11/01/2013 a las 07:48 horas 

Tomado de  http://www.antena3.com

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