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domingo, 3 de mayo de 2015

Alan Gross quiere volver a Cuba





Créalo o no, amigo lector, pero el agente norteamericano Alan Gross, quien fuera detenido, condenado y recluido durante cerca de cinco años en Cuba por sus actividades de espionaje y apoyo a la subversión como agente de la USAID, ha planteado su deseo de regresar a Cuba.

En un artículo de The New York Times se reseña el interés del mismo, quien dice haber superado ya los efectos de su cautiverio, en que hubo momentos que amenazó con suicidarse-, por impulsar un proyecto de recaudación de fondos de funcionarios electos y candidatos para promover un comercio más libre y los viajes hacia la Isla.

Gross tiene previsto participar en una recaudación de fondos el 4 de mayo en Miami, en la casa de su abogado, Scott Gilbert, en apoyo al de New Cuba PAC, cuyos líderes esperan poner en práctica el impulsar un acceso más amplio a la Isla a los estadounidenses. Se espera por parte de Gross y sus socios recaudar contribuciones individuales en un rango entre 1.000 a 5.000 USD.

No sé si la intención de Gross es realmente transparente o busca dinero y protagonismo en este nuevo capítulo de su vida. Lo cierto es que ha planteado "hacer lo que pueda para promover una relación más constructiva" entre ambos países. Para ello espera ser recibido en Cuba sin recelos y con confianza por parte de las autoridades. 

Desde luego, Gross se dio un paseo por Israel, tal como lo muestra en el siguiente tweet:


En estos últimos días, aunque ha sido reacio a ofrecer entrevistas, se le ha visto activo en Twitter expresando su interés sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, así como abordando temas sobre este asunto en su cuenta @AlanPGross



Espero que el señor Gross actúe esta vez con cordura y no se deje estar manipulando por los mismos que lo embarcaron una vez.

Percy Francisco Alvarado Godoy

viernes, 27 de febrero de 2015

Alan Gross es como sus jefes: todo por dinero.



https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhadxmo5T0Sny3I_E-5NNGp9ED8kGDyGFMYeXfGqPtWMgj3yu19B1rKl6Ph6_wwTyY0hdVr6lI7veEHU3NHugERYNy-CXWk5o3HwmWXiooDNNLc3Wsq8bdX0fTlT0jmNEE9uAL0pThyphenhyphen-f8/s1600/alan-gross-cuba-dai+usaid.jpg

Según divulgó el blog Cuba Confidential, dirigido por Chris Simmons, bajo el título de “Alan Gross Takes Fight with Feds to U.S. Supreme Court”, bajo la firma de Zoe Tillman, del Legal Times, el recién liberado subcontratista de la USAID, Alan Gross, parece estar dispuesto a pasarle la cuenta al gobierno norteamericano ante la Corte Suprema de los EE UU.

La base de su demanda es una revisión de “si el Gobierno se hace responsable de los daños que él y su esposa afirman haber sufrido mientras se encontraba detenido en Cuba".

Como resultado de un litigio perdido en un juicio y su reclamación ante una corte de apelaciones en Washington, la nueva acción legal de Gross,  presentada ante la Corte Suprema el 12 de febrero, defiende haber sido afectado por el gobierno, tanto económica como emocionalmente, lo cual fue desentendido por el tribunal de apelaciones, so pretexto de que los daños padecidos por Gross y su familia son responsabilidad de Cuba, exonerando descaradamente a sus reclutadores y financistas de su actividad subversiva.

El gobierno de Estados Unidos se trató de lavarse las manos como Poncio Pilatos, negando el hecho de que Gross no fuera advertidos de los riesgos que asumía al realizar su aventura de espionaje dentro de Cuba. De hecho, paradójicamente, aceptaba la existencia de estas labores subversivas dentro de Cuba.

El ambicioso Gross espera sacarle una gran tajada al gobierno, con esperanza de que la respuesta a su demanda, la que tendrá lugar el próximo 16 de marzo, le sea favorable.

En resumen, Gross prueba la catadura moral – tan diferente a la de los Cinco cubanos liberados por EEUU, que no han hecho otro reclamo a su gobierno, que no sea el de seguir sirviéndole con entrega y convicción. Sobran, pues, los comentarios.

Percy Francisco Alvarado Godoy

viernes, 14 de noviembre de 2014

Alan Gross, embarcado como mercenarios de Girón.



Estadounidense Alan Gross, preso en Cuba


Como era de esperarse, el tribunal federal de apelaciones de Washington rechazó hoy la denuncia presentada por el contratista Alan Gross contra el Gobierno de Estados Unidos, basada en el reclamo del espía norteamericano por, supuestamente, no haber sido advertido de los riesgos de realizar operaciones encubiertas en Cuba, donde actualmente permanece detenido desde hace casi cuatro años y está sujeto a una condena de 15 años de privación de libertad.

El reclamo de la familia Gross fue interpuesto en noviembre de 2012 y exigía del gobierno y de la subcontratista de la USAID, Development Alternatives (DAI), la suma de 60 millones de USD como compensación. Los demandantes llegaron a un acuerdo con la DAI, pero llevaron su disputa contra el gobierno federal hasta los tribunales.

Tanto la instancia inicial, una corte de distrito, como el tribunal de apelaciones –la Corte federal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia-, coincidieron en que el gobierno es exculpado de la actividad de Gross en un país extranjero. Los miembros del tribunal de apelaciones reconocieron, empero, que este caso debía de ser dilucidado ante el Congreso, sobre la base de un enfoque político.

No se sabe si los abogados de Gross buscarán la forma de interpelar a la USAID ante el congreso, sobre todo en estos momentos en que esta agencia ha estado siendo seriamente cuestionada por la ineficacia de sus operaciones secretas y por el abultado despilfarro del dinero de los contribuyente, tal como lo expuso hace unos días The New York Times.

Particularmente, creo que Gross tenía pleno conocimiento de las actividades que efectuaba, dado que realizó cuatro viajes con anterioridad a Cuba con fines subversivos, hasta el momento en que fue capturado en diciembre de 2009. Sin embargo, la USAID y el gobierno federal pecan seriamente por haber dejado abandonado a su suerte a uno de sus agentes de campo. Por supuesto, los jueces del tribunal de apelaciones abrieron las puertas para que su caso sea analizado más allá de su competencia y que sea el Congreso quien analice este peliagudo caso que compromete la política exterior estadounidense.

El caso Gross trae a mi memoria a los mercenarios de la Brigada 2506, capturados bochornosamente en Playa Girón, quienes fueron embarcados en una aventura sin posibilidades de éxito por la administración de Kennedy.

El desafortunado Gross no pudo decir ante sus captores la famosa frase usada por los vapuleados mercenarios en abril de 1961: “Yo vine de cocinero”.

Otra vez el gobierno norteamericano hace uso de una total insensibilidad hacia aquellos hombres que emplea en operaciones encubiertas. Reconocer el carácter subversivo de las actividades realizadas por la USAID contra Cuba, es una de las premisas esenciales para buscar una salida decorosa al caso Gross. Ello es plena responsabilidad de la administración norteamericana, la que debe dejar a un lado el discurso hipócrita y asumir su entera responsabilidad en este capítulo de injustificada injerencia contra Cuba.

Obama y sus acólitos, refugiados del bochorno de sus crímenes tras una Biblia, parecen haberse olvidado de lo dicho en Hebreos 13:5-6: “Nunca te dejaré; jamás te abandonaré.”


Percy Francisco Alvarado Godoy

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